Emilio Carballido, a una década de su muerte

Hace ya 10 años que Emilio Carballido murió en la ciudad de Xalapa a los 82 años. Sus obras de teatro se siguen llevando a escena en la actualidad, y muchas de ellas las vemos en festivales universitarios y en ciclos de escuelas preparatorianas o talleres.

Rosa de dos aromas es tan divertida y adelantada a su tiempo, que la vemos constantemente en los escenarios. En ella, dos mujeres descubren que son esposas del mismo hombre y en vez de decidir sacrificarse, se solidarizan una con la otra y emprenden una aventura juntas.

Las piezas de Carballido han trascendido por haber logrado tocar el alma femenina y construir universos con una técnica dramatúrgica sorprendente. En ellas muestra desde realidades provincianas de los cincuenta, como Felicidad y La hebra de oro, hasta historias de mujeres más contemporáneas, como las de Orinoco.

Emilio Carballido contaba que él empezó a escribir desde los diez años. Cómics con díálogos, decía, y con ellos también creó textos teatrales con las historias que su abuela y su madre le contaban.

Aunque fue alumno de Rodolfo Usigli, siempre renegó de él por su carácter adusto y frío hacia sus alumnos, y reconoció a Fernando Wagner como su formador desde el escenario. Fue su alumno en la carrera de Letras inglesas de la UNAM y su asistente en los trabajos de dirección. Cuenta que cuando se estrenó Rosalba y los llaveros en 1950 en el Palacio de Bellas Artes, dirigida por Salvador Novo, él quería que la dirigiera Fernando Wagner, pero como Novo era el que lo había invitado y encabezaba la dirección de Teatro del INBA, no lo pudo lograr hasta dos años después.

Treinta y siete años más tarde se instituyó el Premio Nacional de Dramaturgia Emilio Carballido, convocado por la Universidad Autónoma de Nuevo León, para fomentar el desarrollo del quehacer literario de los dramaturgos mexicanos, y a través del premio la creación nacional ha sobresalido con textos que anualmente se reconocen para promover su puesta en escena.

Con su nombre se han realizado también gran cantidades de festivales o actividades en su honor. Tal es el caso de D.F Teatro. Homenaje a Emilio Carballido en el 2009 en el Teatro Benito Juárez, donde se presentaron cuatro obras suyas; el Festival Emilio Carballido organizado en el 2013 en Veracruz; o la mesa redonda para hablar de su obra que en el 2015 organizó la Sogem y la revista Tramoya, fundada por Carballido en 1975.

Este año, con motivo del décimo aniversario de su fallecimiento, se organizó en el mes de marzo en Mérida un ciclo de teatro con su nombre, y seguramente habrá más actividades este 2018 para reconocer su presencia en el teatro como escritor, como promotor y formador de varias generaciones de dramaturgos mexicanos.

Emilio Carballido es el ejemplo de un autor dramático apasionado que no dejó de escribir ni un segundo, a excepción de su etapa gloriosa después del éxito rotundo de Rosalba y los llaveros, cuando se dedicó a disfrutar del éxito porque “estaba embriagado de mí mismo”, según dijo en entrevista a Ángela Galindo para la publicación 70 años de Carballido –editado por el INBA–, donde concluyó: “El éxito no es medida de nada, es simplemente, una casualidad.”