Inmortal Chavela

Cualquier documental sobre Chavela Vargas seduce de inmediato, basta su presencia, escucharla cantar o hablar para llenar la pantalla y despertar emociones; el de las realizadoras Catherine Gund y Daresha Kyi, Chavela (México-España-E.U, 2017) es consciente de que no había que andarse por las ramas, nada rebuscado ni experimental, para colocar el ícono de la gran cantante e intérprete en su altar.

Todo un amasijo, público y privado, esta colección de material fílmico, fotos y videos de la vida y carrera de Chavela Vargas, organizado a base de entrevistas actuales a amigos y admiradores de la artista; y a manera de un As guardado bajo la manga, la larga entrevista que Gund le hizo a la cantante en 1992 funciona como eje del documental, un tesorito que la cineasta –activista política– encontró en el camino cuando descubrió al personaje en un viaje a México, y que conservó hasta realizar este largometraje.

Chavela se explica a sí misma, se asume por dentro y por fuera, su infancia dolorosa en Costa Rica, la llegada a México, sus inicios cantando en bares y cabarets, la amistad con José Alfredo Jiménez –descubrimiento del uno por el otro–; viene la construcción de su propia imagen, pantalones y jorongo, más como necesidad, pues confiesa que parecía travesti cuando usaba ropa de mujer; y luego el impacto de esta imagen de macho en la sociedad machista mexicana de los años cincuenta.

Sin mostrar condescendencia alguna, las directoras aceptan la leyenda que Chavela Vargas hace de sí misma, de sus amores con Frida Khalo, la noche con la excelsa Ava Gardner, la vida en el Acapulco de entonces donde se codeaba con Rock Hudson y muchos de los famosos de Hollywood, hasta  su presencia en una boda de Liz Taylor. La gente cercana a la cantante confirma las aventuras y relaciones con famosas que habrían incluido hasta algunas con esposas de políticos; todo esto sin morbo, sorprendentemente; la capacidad para exponerse a corazón abierto en su canto y en su habla hace auténtico cada uno de sus actos y dichos.

Dentro de la serie de entrevistas, a cual más interesantes, como la presencia de José Alfredo Jiménez Jr. o Alicia Pérez Duarte, compañera de la diva, la que cumple el cometido de explicar el fondo del fenómeno artístico de Chavela, es la cantante Eugenia León que no queda en anécdotas ni rememoranzas: Chavela Vargas sintetiza la festividad de la canción mexicana y la convierte en un canto del alma. Quizá, podría agregarse, al liberar la canción de adornos rimbombantes quitaba el sentimentalismo y accedía de lleno al sentimiento real, y la melancolía quedaba al descubierto.

Chavela documental deberá ser punto de partida de muchos documentales sobre los temas que toca, tal sería el de la marginalidad que la artista padeció. ¿Por qué se suponía que Chavela había muerto durante todos esos años mientras se debatía en la pobreza y el alcoholismo? Tuvo que venir Pedro Almodóvar para rescatarla del olvido y ayudarla a resurgir en el Olympia de París.