Hackers, información y poder

La historia de los hackers, modernos espías, tiene visos de novela policíaca. Ocultos gracias a códigos secretos, han formado redes muy difíciles de localizar, aunque varios de ellos fueron descubiertos por sus propios colegas. Fascinados por su habilidad para comunicarse sin que los detecten, un error, un alarde, un descuido descubren su personalidad, y tras ellos se lanza el FBI. También ha habido delatores entre sus filas.

Casi todos fueron arrestados por sus actividades y luego puestos en libertad, cuando ya los datos develados han perdido toda vigencia. Sin embargo, cuando el daño consistió en dar a la luz acciones gubernamentales criminales, entonces el perdón no llega fácil.  Es el caso de Julian Assange y Snowden, todavía hoy con status de perseguidos políticos.

A Julian Assange se le condenó por haber difundido información considerada secreta por el Departamento de Estado de E. U. Lo más grave de las filtraciones se encuentra en las atrocidades cometidas por el ejército de Estados Unidos en Irak y Afganistán. Al circular profusamente como noticias periodísticas debido a wikileaks, dieron la vuelta al mundo, mostrando una imagen comprometedora del ejército estadunidense. Gran parte de esta información fue obtenida por Bradley Manning (hoy Chelsea Manning), quien pasó siete años en una prisión militar y recibió el indulto de parte del expresidente Obama. Se dice que Manning fue delatado por otro hacker, Adrian Lamo, cuyo deceso ocurrió en marzo de 2018 a los 37 años, sin que las causas se hayan dado a conocer. Lamo fue a prisión por haber intervenido en 2000 los sistemas del New York Times, de Microsoft y de Yahoo.

Snowden fue perseguido y encontró asilo temporal en Rusia, luego pidió permiso de residencia otorgada por tres años, la cual le fue renovada por otros tres que se vencen en 2020. Según notas periodísticas, colabora con los servicios secretos del país en el que vive.

Assange tuvo menos suerte, ya que aún enfrenta cargos por espionaje. En 2010 lo acogió la embajada de Ecuador en Gran Bretaña para evitar la extradición a Suecia, donde se le acusó de violación –lo que ya prescribió– o a Estados Unidos por su actividad relacionada con wikileaks. Asilado desde entonces, obtuvo también la nacionalidad ecuatoriana. Actualmente, con el arribo de Lenin Moreno a la presidencia del país latinoamericano, la protección que se le brindaba corre peligro de desaparecer. 

En principio se limitó su derecho a expresarse, no puede formular opiniones políticas. Luego, dentro del confinamiento que significa no poder pisar la calle en ocho años, se le aisló más al prohibirle el uso de internet. De ese modo no puede dar entrevistas vía skype, no está facultado para ofrecer conferencias por esta vía ni para comunicarse a través de ninguno de los instrumentos de la red. Es un prisionero del propio país que lo asiló.

El creador de wikileaks no constituye ninguna amenaza real contra la seguridad de ningún Estado, sí un símbolo, un ícono de disidencia, y como tal los poderosos quieren verlo silenciado.