Espías sometidos

Javier Marías (Madrid, 1951) es uno de los autores de habla hispana más destacado y prolijo. Hijo del filósofo Julián Marías y de la escritora Dolores Franco, ha escrito narraciones, cuentos, ensayos, artículos periodísticos y literatura infantil. Además destaca como traductor. Entre sus novelas, son relevantes El hombre sentimental (1986), Corazón tan blanco (1992), Tu rostro mañana, de gran extensión, dividida en tres tomos: Fiebre y danza (2002), Baile y sueño (2004) y Veneno y sombra y adiós (2007), así como Los enamoramientos (2011).

A principios de año apareció su novela Berta Isla (Alfaguara; Madrid, 2018, 552 p.), que cuenta la historia de Tom Nevinson, un anglo- español con una capacidad especial para la imitación. La destreza lo lleva a ser contratado por los servicios secretos ingleses para realizar espionaje. Tom vive y educa en España, se casa con Berta Isla y tiene dos hijos, su actividad como agente secreto le exige ausentarse constantemente hasta que la conflictiva mundial e inglesa lo obliga a participar encubiertamente en países enemigos. La infiltración exige que cambie su identidad y resida en diversos lugares durante años. La ausencia y desaparición provocará incertidumbre en su mujer e hijos y lastimará emocionalmente a Tom. Los hechos son relatados por el protagonista y Berta con la intención de presentar las partes esenciales del asunto.

En Berta Isla el autor reflexiona sobre el sometimiento, y para hacerlo elige una ocupación atractiva como es la de agente secreto. En apariencia esta actividad es prestigiosa, protegida por el Estado, con altas remuneraciones y emocionante. Sin embargo, es un trabajo en donde el empleado está sujeto a una vigilancia y reglas que debe cumplir, sin ningún tipo de cuestionamiento, para alcanzar los objetivos de información requeridos.

La labor además demanda, en algunos casos, acciones que exigen el desprendimiento de la familia y del país. Así como cambios de identidad en la persona que lo afectan en sus emociones. También que el sujeto se niegue hasta desaparecer o realice acciones contrarias a su moral. Así funciona el Estado, avasallando, escribe Marías: “…(al) Estado… (le)… basta con cambiar las leyes o inventar una nuevas para que la gente se quede sin dinero y sin trabajo y sin casa, o para que se decida que no existe; se le priva de la nacionalidad, de la ciudadanía, se le declara intruso y apátrida, se le confina o se le expulsa; se le declara loco, incapacitado o difunto.” Muchas de estas cosas las sufre Tom Nevinson en su papel de confidente.

Berta Isla es una novela notable por el espléndido manejo de la trama, la perspectiva –que desmitifica una función laboral–, y el lenguaje cuidado de Marías. La crítica española hasta el momento la aprecia como la mejor novela publicada este año.