Comedia en serio de Alejandro Lubezki

Con herencia de abuelos histriones del Teatro Yiddish, Alejandro Lubezki se lanza a su primera aventura fílmica de ficción, pero ahondando en la seriedad de una comedia brasileña adaptada a nuestro país, Si yo fuera tú, donde por arte de magia las almas de los personajes que encarnan Juan Manuel Bernal y Sophie Alexander-Katz se intercambian en los cuerpos de la pareja actoril en crisis. El elenco lo integran además Rosa María Bianchi, Anabel Ferreira, Daniel Giménez Cacho, Isela Vega y Sebastián Zurita. Por otra parte, Sophie protagoniza a Ana en la galardonada e intensa cinta debut de Astrid Rondero, Los días más oscuros de nosotras.

El guionista y director cinematográfico Alejandro Lubezki dirige su primera película de comedia ficción, Si yo fuera tú, que protagonizan Sophie Alexander-Katz y Juan Manuel Bernal.

Este género, coinciden el director y los dos actores, “es muy complejo” y en México “se halla muy desvalorado”. Pero lucharon para ofrecer un filme “serio” y con “humor nacional”, enfatizan.

“La comedia sirve para reflexionar y abordar muchos temas”, subraya Lubezki, quien en 2012 sacó a la luz el largometraje documental El ingeniero sobre la lucha política de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (Proceso, 1850).

 Lubezki, nacido en la Ciudad de México en 1966, explica en entrevista que este proyecto es el remake de un filme brasileño homónimo, de Daniel Filho, y que, sin más, le llegó:

“Yo no lo busqué. Soy como una especie de amanuense. Vino a mí la historia. La productora Mónica Lozano me invitó a leer un guion; para ella no estaba listo y me pidió comentarios y una propuesta de escritura, ya si me gustaba me invitaba a dirigir el filme.”

El cineasta estudió Lengua y Literatura Hispánica en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), completando luego varios cursos y talleres de guionismo. Rememora que leyó la primera versión mexicana y se dio cuenta que se trataba de una cinta “muy episódica, como con sketches, no contenía un relato que iba de principio a fin, por lo mismo de los episodios”. 

 Sin embargo, se dio cuenta de que había chance de mexicanizarla y de narrar un cuento. Y como se trataba de una comedia, pensó se podían abordar tópicos no tan fársicos o burdos. 

 “Me puse a trabajar el guion con Amaranta Argüelles, quien además es mi mujer y la mamá de mi hija, y fuimos cambiando varias cosas. Por ejemplo, inventamos a una maestra de ballet, a una nana, un chico de publicidad, y a una niña media nini y medio darketa. Quitamos a unos personajes que no nos gustaban nada y sustituimos otros. Entonces logramos un guion que le gustó a Mónica Lozano y dijo: ‘¡Adelante!’, después buscamos al grupo de actores, todos increíbles…”

Yang y Ying 

Si yo fuera tú estrenará en cines el próximo 19 de octubre. Completan el reparto actores de primera: Rosa María Bianchi, Anabel Ferreira, Daniel Giménez Cacho, Isela Vega y Sebastián Zurita. 

En la primer cinta de ficción de Lubezki, Claudia y Antonio, casados desde hace 15 años, viven una relación amable aunque rutinaria, y se han alejado. Una noche, tras fuerte discusión, un inusual alineamiento de los planetas provoca una mágica transformación: El alma de Antonio se encuentra atrapada en el cuerpo de Claudia y el alma de Claudia en el de Antonio. Cada uno debe ir a sus respectivos trabajos, mientras buscan solucionar la situación.

Ante los actores Bernal y Alexander-Katz, Lubezki resalta su trabajo:

“Vi enseguida que funcionaban para ambos personajes. Sus características físicas son interesantes para cambiarles el alma del cuerpo. Entonces todas las piezas se fueron uniendo solitas para llegar a crear esta película. Igual el equipo técnico y rudo lo conforman personas con muchísima experiencia. Todos sumaron su sabiduría y su quehacer para que pudiésemos contar este cuento y llegar a buen puerto.”

 Se le comenta su opinión en torno al comentario de que lo interesante de estos personajes “es que ella debe ir al trabajo de él y él al trabajo de ella y ninguno puede quedar mal; existe un análisis de lo que cada uno realiza ya que los dos no valoran lo que son y lo que desempeñan”. Al instante, la joven actriz Sophie Alexander-Katz interviene diciendo que después de rodar, reflexionó lo siguiente:

“A mí me despertó cuestiones con respecto a mi propia autocensura como mujer. El haber podido acercarme a la psicología de un hombre desde el cuerpo de una mujer me impulsó a preguntarme por qué esos personajes hacían lo que hacían todos los días. Debía entender muy bien por qué tomaban las decisiones que tomaban y eso se debe a su estructura mental. Es ahí donde te das cuenta qué tan diferentes somos.” 

Día a día, el rodaje fue un descubrimiento, e incluso utiliza otra palabra: deslumbramiento.

“Me di cuenta de cómo estoy acotada como mujer, pero por mí misma. Claro, me toca vivir un contexto –gracias a todas nuestras antecesoras revolucionarias, nuestras abuelas y madres– en el cual se agradecen muchas libertades que antes no se tenían absolutamente, pero todavía nos falta muchísimo. Y ¿por qué nos falta muchísimo?, porque estamos automatizadas. Entonces, desintegrar el automatismo es difícil. Es complicado romper la rutina.”

Así, Bernal coincide con ella de que en el filme hay un quiebre de la rutina en la vida del uno y del otro. Extiende Sophie Alexander: 

 “La pareja entra en crisis porque se dan cuenta que están viviendo una vida repetitiva y al cambiarse los roles, se valoran.”

Bernal recuerda que cuando leyó el guion, se preguntó: “Cómo vamos a consumar esto? ¿Me la juego o no me la juego? Para mí lo interesante de esta carrera es romper con uno mismo. Me parecía una invitación extraordinaria a quitarnos, como la cebolla, hojas y hojas para ver que más hay adentro”.

Sophie de inmediato evoca una frase de Isela Vega que los marcó:

“En la primera lectura, la señora Isela Vega señaló: ‘La mejor comedia es la que se hace en serio’, y ahí nos puso la pauta. Luego, explicó: ‘Es decir, esto es un juego en serio’. Bueno, por supuesto que toda actuación es un juego en serio, pero la comedia se puede prestar a lo banal, a lo vulgar. Fue un proceso tan físico de verdad, pero en ese sentido bastante gimnástico.”

De nuevo, Bernal, quien luce bigote y barba, entra al quite: 

“Teníamos muy claro que había que buscar la comedia de situación en donde lo que les ocurre es real, y eso hace que el espectador se identifique con los personajes y lo que les acontece. No por buscar el chiste o el albur. La comedia muchas veces es desvalorada, pero es un género muy complejo. Nuestro director fue bastante estricto y sabía perfectamente lo que quería. Te acotaba y no te dejaba, lo cual se agradece.

“Nos ha engañado a todos de que es su ópera prima. Es un pez en el agua. Él nació ahí.”

Otra vez retoma el hilo de la charla Lubezki, cuya profesión (al paralelo de la actriz Sophie Alexander-Kazt con su noble herencia histriónica de Brígida y Susana Alexander) le viene de familia: su hermano es el célebre cinematógrafo Emmamuel; su papá trabajó en el teatro, el cine y la televisión, y sus abuelos paternos actuaban en el Teatro Yiddish en México:

“Isela nos confirmó lo que habíamos planteado, realizar un largometraje serio que resulta que es una comedia. No incluimos chistes, aunque existen momentos graciosos que son más hilarantes; pero la película podría ser una tragedia o un melodrama. Jugamos a efectuar un filme muy serio que finaliza en una comedia.”

Alexander-Katz agradece que sea “una comedia con humor nacional” y recapitula:

“Cuesta mucho trabajo de pronto deshacerse de la comedia estadunidense, la cual invade nuestras salas de cine, para bien y para mal. Yo desde que nací veo comedias estadunidenses, y las tenemos muy identificadas; pero esa no es nuestra cultura. La vuelven nuestra práctica, pero no es nuestro origen. Nuestro origen radica en comedias de este tipo, elaboradas por mexicanos y además, su base es brasileña. El filme habla de nosotros los mexicanos, los personajes son mexicanos y se encuentra en un contexto mexicano.”

Al final, Lubezki exalta que desea seguir laborando el documental y la ficción:

“Cada proyecto es único, poseen sus particularidades, sus dificultades y sus gozos. Si yo puedo seguir saltando entre uno y otro, seguiré. Si encuentro un tema para un documental, voy a tratar de hacerlo, si me topo con una comedia y me gusta, voy a tratar de filmarla. Hay que hacer todo lo que se pueda.”