40 años de imágenes: Marco Antonio Cruz en “Luna Córnea”

Alcumplir su 25 aniversario, la revista Luna Córnea dedica al fotógrafo Marco Antonio Cruz su número celebratorio, en el cual se reúnen imágenes, caricaturas y documentos que formaron parte de la exposición Marco Antonio Cruz. Relatos y Posicionamientos/1977-2017, curada por Alfonso Morales, Alberto Castillo y Laura González Flores y exhibida hace un año en el Centro de la Imagen.

Son cuatro décadas de trayectoria del actual jefe de Fotografía del semanario Proceso, a quien Morales describió entonces en estas páginas (No. 2125) como “autor de íconos que son síntesis visual de sucesos, procesos y personajes de nuestra vida pública”, y destacó:

“Cruz ha explorado el amplio espectro de la fotografía documental, que como estrategia narrativa, discursiva, crítica o reflexiva, está lejos de darse por obsoleta o rebasada, a pesar del imperio de las fake news y la profusión de imágenes dislocadas que saturan los flujos de internet.”

Morales escribe la introducción de este número 36 (2017) de Luna Córnea. Son 447 páginas que despliegan una selección de las imágenes capturadas por Cruz a lo largo de esos cuarenta años, divididas en 15 capítulos: Autorretrato, Años formativos, Militancia, Desaparecidos, La Jornada, Imagenlatina, Tierra y libertad, Macrópolis, Imagen del poder, Manifiesto, Alternancia, Nocturnos, Habitar la oscuridad, Vislumbres, y Kafka y La metamorfosis.

En 17 páginas, es el propio Cruz quien se presenta. Relata sus orígenes y niñez en la ciudad de Puebla, donde nació en 1957. Su primer viaje a la Ciudad de México a la edad de 14 años, donde quedó tan emocionado que guarda el vivo recuerdo de sus luces, y sus aglomeraciones de gente y autos, que en nada han cambiado. 

Luego su formación en la Escuela Popular de Arte, de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP), su paso por el taller de cine y fotografía del arquitecto y cineasta Arturo Garmendia, donde lejos de encontrar el gusto por la fotografía decidió un día que no era lo suyo, aunque terminó siendo “el único que se dedica profesionalmente a la fotografía”.

Y fue hasta que su madre le obsequió una cámara cuando comenzó formalmente la toma de imágenes y se topó, casi por casualidad –cómo iba a ser si no tratándose del famoso “instante decisivo”– con un trío de músicos ciegos callejeros sentados debajo de la cortina metálica de un local, de la cual parecían emerger otros músicos que estaban pintados sobre la misma. Justo la portada del número de aniversario de la revista de colección.

A lo largo de su desarrollo conoció a varios creadores, entre ellos el escultor Hersúa y los fotógrafos Rubén Pax y Héctor García Pata de perro, quien luego de ver sus fotografías y hojas de contacto lo invitó a colaborar con él. Ahí supo, aparte de más detalles del oficio, de la censura y las represalias por intentar publicar imágenes que incomodaran al poder.

Aunque Marco Antonio Cruz había vivido la represión desde su paso por la UAP. La disidencia ha sido su sello. Y ha colaborado en medios como Oposición, órgano del entonces Partido Comunista Mexicano (PCM), que fue luego Así es, cuando el PCM se transformó en el Partido Socialista Unificado de México (PSUM).

Tan determinante en su formación fotográfica fue Héctor García como Nacho López, con quien tomó clases magistrales:

“De Héctor García y Nacho López aprendí que el fotógrafo debe tener un orden en su vida para el desarrollo creativo, que debe organizar y equilibrar sus tiempos: el del trabajo remunerado, el del trabajo creativo y el tiempo personal y el familiar.”

El fotorreportero cuenta de su paso por el diario La Jornada, la fundación de la agencia Imagenlatina, a la cual Proceso, dirigida entonces por Julio Scherer García, le abrió las puertas, y de su llegada al semanario.

Además de momentos clave de la política mexicana, movimientos sociales y de protesta, a Marco Antonio Cruz le ha tocado cubrir acontecimientos que hirieron a la sociedad mexicana y al mismo tiempo mostraron su solidaridad. El volumen recoge sus ya históricas y muy conocidas imágenes de los terremotos de septiembre de 1985, como el derrumbe en el edificio Nuevo León de la Unidad Habitacional Tlatelolco. 

En la cantidad de fotografías que reúne Luna Córnea –presentada el pasado jueves 30 de agosto, en el Centro de la Imagen, por Alfonso Morales, José Woldenberg, Fabrizio León y Rodrigo Moya– están los rostros de los campesinos y obreros en lucha, de la infancia desvalida, la campaña por la presidencia de Rosario Ibarra de Piedra, su cuerpo menudo pero sobresaliente entre los corpulentos cadetes de la policía o los soldados que vigilan sus pasos. 

Están personajes como la entonces joven lideresa del magisterio Elba Esther Gordillo, el presidente Miguel de la Madrid Hurtado, el entonces secretario de Gobernación Manuel Barttlet Díaz, el longevo líder sindical Fidel Velázquez, o el asesinado candidato a la presidencia por el PRI Luis Donaldo Colosio.

Las festividades mexicanas, las pulquerías, la Pasión de Cristo en Iztapalapa, el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994, hasta llegar al 19 de septiembre de 2017, cuando –justo al conmemorarse 32 años de los terremotos de 1985– la tierra se sacudió de nuevo. Y ahí estuvo Cruz con su lente.