En el PAN, acuerdo cupular y rebelión de militantes

En el agitado proceso de renovación de la dirigencia panista, Marko Cortés acordó con Héctor Larios y los gobernadores blanquiazules postular una “planilla de unidad”. Pero Ernesto Ruffo, José Luis Espinosa Piña y Manuel Gómez Morin, que también aspiran a presidir el PAN, además de militantes como Juan José Rodríguez Prats y Felipe Calderón, advierten que el pacto implica una alianza de intereses cupulares cuyo triunfo cancelaría la posibilidad de sanear ese proyecto político.

En un ambiente fúnebre por los vaticinios de que morirá si no rectifica y en medio de la conmemoración del 79 aniversario de su fundación, el 16 de septiembre el Partido Acción Nacional (PAN) inicia el proceso para renovar su dirigencia con una colección de trampas que presuntamente favorecen a Marko Cortés, el candidato de los grupos dominantes acusado también de corrupto e inepto.

La integración de la “planilla de unidad” que encabeza Cortés, quien ganó el respaldo de la mayoría de los gobernadores con la promesa de romper con el excandidato presidencial Ricardo Anaya; las reglas a su medida elaboradas por la “parcial” comisión organizadora que preside Cecilia Romero, y sobre todo la coacción a militantes para favorecerlo, crispó aún más el ambiente en el PAN.

Ernesto Ruffo Appel, candidato a la presidencia del PAN, afirma que acudirá al Instituto Nacional Electoral (INE) las veces que sea necesario para que se corrijan prácticas que sólo favorecen a Cortés y a Héctor Larios, candidatos a presidente y secretario general, así como a los gobernadores. “Esta plantilla de unidad es la Cosa Nostra”.

–¿Esta denominación alude a una mafia?

–Alude a una manera de organización, entendimientos y pactos al margen de lo que institucionalmente debe hacerse. Son acuerdos que cuando llegan a los órganos del partido ya están más cuajados que otra cosa.

Una de las principales irregularidades en esta etapa inicial del proceso, que es la recopilación de 10% del padrón oficial de los militantes, es la coacción para que sólo favorezca a Cortés, asegura.  

“Eso es lo que no se vale en el PAN: el uso vil de la necesidad de las personas, porque muchos son militantes que están en el gobierno o que quisieran estar en el gobierno, como el nuevo de Yucatán. Pero si me firman a mí, no los van a dejar entrar”, acusa.

–¿El proceso inició viciado?

–Desde endenantes –responde coloquialmente–, porque el predominio de las cúpulas tiene tiempo. 

Otro de los candidatos es José Luis Espinosa Piña –michoacano como Marko Cortés, cuya trayectoria conoce desde que éste era miembro del comité del PAN en Morelia–, quien advierte: “Su historia no ha sido ni muy limpia ni muy transparente, por decir lo menos”.

Exdiputado federal, apoyado por viejos panistas identificados con el solidarismo de Efraín González Morfín y que integran “Plumas Azules”, Espinosa Piña afirma que la severa crisis del PAN no la resolverán los grupos dominantes.

“No se trata de quién gane, se trata de que en esta elección le va la vida a Acción Nacional. Si en ésta no se presenta creíble, si sigue jugando al gatopardismo, ya no será viable”, advierte al afirmar que los ciudadanos mandaron una señal de emergencia al PAN como partido opositor natural, pero que debe arreglar la casa.

“Y si no estamos entendiendo el mensaje de las urnas, ya estamos muertos. ¡Ya estamos muertos!”, exclama Espinosa Piña, en parcial coincidencia con lo que Felipe Calderón vaticinó si gana la fórmula de Cortés con Héctor Larios: “Será el fin del PAN”.

Enemigo de Cortés, a quien desde el gobierno federal aplastó para que su hermana Luisa María fuera la candidata al gobierno de Michoacán, y de cuya derrota lo culpa, Calderón mantuvo su crítica contra él en Twitter, al cuestionar su honradez por no rendir cuentas como jefe de los diputados federales.

“Ante tanta opacidad y abuso, ¿con qué cara pretende Marco (sic) Cortés ser presidente del PAN? ¿Así volverá a ser el partido de la honestidad? Cientos de millones recibió en la Coordinación del Grupo Parlamentario sin rendir cuentas claras, además de manejar miles de millones de ‘moches’”, escribió en Twitter el jueves 13.

También Ruffo acusa a Cortés del esquema de corrupción que floreció cuando el presidente del PAN era Gustavo Madero, quien ahora apoya a Manuel Gómez Morin Martínez del Río, quien justamente afirma que una de las causas de la derrota fueron los “moches” en los que también está involucrado Cortés (ver recuadro).

Pero en esta elección no sólo está en juego el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN, sino de manera prematura la candidatura presidencial de 2024, que ambiciona desde ahora el expriista Rafael Moreno Valle, advierte Juan José Rodríguez Prats, quien apoya a Ruffo:

“Lo que está en juego es el 2024. Esta carrera ya comenzó. Y por eso Moreno Valle va por el PAN. Si gana Marko Cortés, Moreno Valle gana el partido. Y olvídate. Ya está trabajando en los estados.”

Árbitro vendido 

La Comisión Organizadora Nacional de la Elección del CEN (CONECEN), que preside Cecilia Romero, emitió el lunes 10 la convocatoria para la elección que se celebrará el domingo 11 de noviembre, pero inmediatamente fue puesta bajo sospecha de parcialidad.

Gómez Morin y su compañera de fórmu­la, la consejera nacional jalisciense Mirelle Montes, acusaron a la comisión de actuar de manera facciosa, porque la convocatoria estaba lista desde una semana antes y prefirieron postergar su publicación hasta que se pactara la “planilla de unidad”.

El anuncio de esta unidad de grupos cupulares se llevó a cabo, en efecto, el mismo lunes por la mañana, en Querétaro, con motivo del informe de gobierno del gobernador Francisco Domínguez, que congregó a otros mandatarios, quienes posaron junto a Cortés y Larios. Éste desistió de su ambición de ser presidente del PAN.

La Asamblea de Gobernadores de Acción Nacional (GOAN), que nació tres días antes de las elecciones del 1 de julio, había perfilado las candidaturas de Larios y Moreno Valle para oponerse al “continuismo” de Cortés, pero repentinamente lo apoyaron con la promesa de encabezar una presidencia “de transición” y aniquilar a Anaya.

Cortés ofreció: “Juntos construyamos un proyecto que reconoce los errores cometidos, comprometiéndose a corregirlos, realizando un cambio profundo de fondo y de forma, un proyecto que busca fortalecer al partido, que retome nuestra democracia interna y respeto a los militantes, que recupere la confianza perdida con los ciudadanos, que retome las causas originales del PAN”.

Y agradeció el apoyo de los gobernadores Martín Orozco, de Aguascalientes; Carlos Mendoza, de Baja California Sur; José Rosas Aispuro, de Durango; José Antonio Gali, de Puebla; Francisco Domínguez, de Querétaro; Carlos Joaquín, de Quintana Roo; Francisco Cabeza de Vaca, de Tamaulipas, y del gobernador electo de Yucatán, Mauricio Vila.

También agradeció a quienes ya lo apoyaban: Francisco Vega, de Baja California; Miguel Ángel Yunes, de Veracruz, y Diego Sinhué, electo de Guanajuato. 

Y destacó una pareja: Moreno Valle, quien era candidato a secretario general con Larios y que ahora se perfila para sustituir a Damián Zepeda en el Senado, y su esposa, Martha Erika Alonso, gobernadora electa de Puebla, cuyo triunfo está impugnado en los tribunales.

“Lo que vimos ayer fue consecuencia de un acuerdo cupular que quiere mantener el statu quo”, acusó al día siguiente Gómez Morin al referirse el arreglo, y acusó de parcial a la comisión encabezada por Romero, porque la convocatoria “estaba lista desde el jueves” de la semana previa.

“El hecho de que se den al mismo tiempo esos dos acontecimientos me ha dado un muy mal mensaje, pero a pesar de ese pésimo mensaje que se manda vamos a entrar a esta batalla y no vamos a formar parte de acuerdos; no vamos a formar parte de alianzas y esquemas artificiales de unidad, son meramente arreglos cupulares para repartirse lo que hay”.

Montes, su compañera de fórmula, insistió en que la convocatoria estaba lista desde el 5 de septiembre y esta irregularidad se suma a la manipulación del padrón y a la operación de la “maquinaria” a favor de Cortés.

“Y hay que decirlo así: la comisión organizadora, que es presidida por Cecilia Romero, es una comisión parcial. Lo solicitamos en el Consejo Nacional, que sacara la dirigencia nacional las manos de esta comisión”, dijo al subrayar que la convocatoria “está hecha a modo y está a los tiempos que marca la planilla de la continuidad”.

Añadió: “Se esperaron hasta que el GOAN, con Héctor Larios, tuviera sus acuerdos cupulares con Marko Cortés, porque Marko Cortés representa al anayismo más puro que destrozó Acción Nacional”. 

Por su parte, Rodríguez Prats critica que los gobernadores influyan en el proceso interno del PAN, incluidos dos que ni siquiera son militantes, Gali y Joaquín González, y uno que ya no lo es, Moreno Valle.

“Es una imagen del más burdo priismo. ¿Los gobernadores en calidad de qué están ahí? Y dos gobernadores no panistas”, subraya, al destacar que el Código de Ética de los Servidores Públicos del PAN prohíbe tales conductas. 

“Marko es de lo más falso, corrupto e incapaz, que ni siquiera quiere debatir”, dice el exlegislador, quien ve un panorama sombrío para el PAN: “Manuel Gómez Morín, muy limitado; el único que puede derrotarlo es Ruffo”.

Son “gavillas”

Justamente Ruffo afirma que la planilla de la “Cosa Nostra”, como denomina a los grupos hegemónicos en el PAN –del que él es parte como miembro del CEN–, se nutre del grupo afín a Calderón en el Senado. 

“Larios es conocido elemento del grupo de los senadores rebeldes, en el que en los primeros años estaban Carlos Mendoza, Rosas Aispuro, Domínguez, Cabeza de Vaca, Orozco; todos ellos siempre se comportaron, bajo la coordinación de Roberto Gil Zuarth, representando los intereses de ese grupo que tienen en común haber sido plurinominales propuestos por Calderón. Es una gavilla.”

Y añade: “Ahora se juntó la gavilla A con la gavilla B. ¿Qué consecuencias tiene para el PAN? Fatales. Esa unidad es una unidad de control para intereses particulares y son el contraste total con la decencia del PAN, que es el bien común. Ellos no, es sólo el bien de ellos. Así de claro: es el PRIAN. Y viene desde Calderón”.

Ahora se unen, dice, porque saben del enojo que hay contra ellos entre el panismo y “temen que se les vaya el control del poder”.

–¿No teme usted que lo avasallen?

–No lo temo, porque aquí nos estamos jugando la sobrevivencia del PAN, del buen PAN. Si el mal PAN sale adelante, entonces el agotamiento del PAN continuará. 

A su vez, el candidato Espinosa Piña critica que Ruffo haya sido miembro del CEN, como Cortés, en contraste con él que es parte de la militancia, pero que tiene trayectoria y un proyecto para revitalizar al PAN.

Sin ninguna relación con Calderón, salvo el paisanaje, admite que no es tan conocido como Marko Cortés, a quien cree poder vencer en el terreno de las ideas. “Si se trata de convencer, no tengo duda; si se trata de meter maquinaria como una aplanadora, no lo sé. Pero voy a correr el riesgo, porque aquí el asunto es quién es más creíble. Prefiero ser no conocido con mi reputación intacta que ser ampliamente conocido en los términos en que él lo es”.

Su proyecto nació a partir del manifiesto de “Plumas Azules” que él elaboró, sobre las causas de la derrota. “El manifestó, que le dio la vuelta a México de mano de los panistas, es la base de esta candidatura que otros, como Carlos Medina, no quisieron porque vieron que era muy difícil enfrentar con piedras a la maquinaria”.

–¿Y así se puede vencer?

–Sí, David se enfrentó con una piedra a Goliat. Apelo a que los panistas entiendan que no se puede morir una institución como Acción Nacional, que no es la que hemos visto en los últimos años. Esa es una distorsión. 

El PAN, dice, sufre crisis de identidad, como los seres humanos, pero mantiene su esencia: “El ADN del PAN es el efrainista, de los dos Efraínes: Efraín González Luna con el humanismo político y Efraín González Morfín con la proyección social del solidarismo”.

Y asume esa identidad: “Yo rescato esto, no para filosofar en el rinconcito y escribir libros. ¡Ni madres! Se trata de acción decidida e inmediata. El país la necesita”.