La debilidad del INBA para defender el patrimonio

Ni en sus informes anuales ni en su resumen final del sexenio, el Instituto Nacional de Bellas Artes dio cuenta de su ausencia e inoperancia en casos de atentados contra inmuebles considerados patrimonio monumental o artístico del siglo XX. Su inoperancia es tan manifiesta que en ocasiones, y no siempre, presenta sólo un papel de rechazo a la destrucción, sin importar que se afecte obra de alguien como Luis Barragán o el campus de la UNAM. 

Un escueto boletín de prensa dio cuenta de las acciones realizadas por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) durante el recién concluido sexenio, en el cual fue dirigido de 2012 a finales de 2016 por María Cristina García Cepeda (posteriormente secretaria de Cultura) y de enero de 2018 al 30 de noviembre de 2018 por Lidia Camacho.

Y en apenas unas líneas se menciona lo relacionado con la protección y difusión del patrimonio:

“El Instituto intensificó las labores de coordinación de su Dirección de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico Inmueble (DACPAI), la Coordinación Nacional de Artes Visuales (CNAV) y el Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam) a través de la Subdirección General del Patrimonio Artístico Inmueble, lo que permitió atender las solicitudes de exposiciones, dictamen, conservación o restauración de pinturas de caballete, obras sobre papel, esculturas, murales, obras en madera y textiles, entre otros, pertenecientes a museos e instituciones de todo el país.”

En el sexto informe de gobierno de Enrique Peña Nieto se citan apenas algunos ejemplos de inmuebles intervenidos en el último año: se continuó con los trabajos de mantenimiento, rehabilitación y conservación en importantes edificios del INBA, como el Palacio de Bellas Artes, Ex Teresa Arte Actual, Museo de Arte Moderno, Museo Nacional de Arte, Centro de Creación Literaria “Xavier Villaurrutia” y el Conservatorio Nacional de Música. 

Sin embargo, el INBA enfrentó distintos casos que muestran sus limitaciones jurídicas para actuar en defensa del patrimonio, porque no pudo evitar –por ejemplo– la demolición del edificio que albergaba la Octava Delegación de Policía, ubicado en la esquina de avenida Cuauh­témoc y Obrero Mundial, en la colonia Narvarte, construido en 1945.

El conjunto estaba incluido en el Catálogo Nacional de Inmuebles con Valor Artístico, por lo cual requería del visto bueno del INBA para cualquier intervención. La institución envió, con carácter de urgente, dos oficios, el 9 de diciembre de 2013 y el 9 de enero de 2014, al gobierno de la Ciudad de México para solicitar una verificación. El 13, la delegación Benito Juárez –gobernada por el PAN– dio la autorización para la demolición y el 9 de enero respondió al INBA que la verificación quedó sin efecto porque no se indicó en cuál de las cuatro esquinas del cruce de las avenidas se encontraba el edificio.

En la agencia apro se consignó en su momento:

“…para el caso de los edificios catalogados como artísticos, la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos no prevé sanciones para quien dañe o destruya un bien catalogado. Es necesario que cuente con una declaratoria de monumento para que quede bajo la protección de la ley.

“El artículo 34 Bis prevé incluso que cuando exista el riesgo de causar efectos irreparables sobre un bien con valor estético relevante, sea mueble o inmueble, la Secretaría de Educación Pública (ahora Secretaría de Cultura), por conducto del INBA, ‘podrá dictar una declaratoria provisional de monumento artístico o de zona de monumentos artísticos, debidamente fundada y motivada de acuerdo con la misma ley, que tendrá efectos por un plazo de 90 días naturales a partir de la notificación de que esa declaratoria se haga a quien corresponda, en la que se mandará suspender el acto y ejecutar las medidas de preservación que resulten del caso’.

“Este recurso se utilizó cuando (Marcelo) Ebrard (jefe de Gobierno del DF) pretendió demoler un edificio de Vladimir Kaspé en el Súper Servicio Lomas, en Lomas de Chapultepec, que finalmente logró salvarse.

“En el caso de la Octava Delegación, el INBA se limitó a solicitar la ‘colaboración’ de Luis Vizcaíno Carmona (entonces director Jurídico y de Gobierno de la Delegación Benito Juárez) para verificar y suspender las obras.

“Y nunca se recibió respuesta.”

Edificio H y Be Grand 

Un caso muy controvertido fue la construcción, en 2016, del Edificio H de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el que se demandaba su demolición por considerar que dañaba la vista del paisaje desde el Espacio Escultórico. Una comisión integrada por instancias como la Facultad de Arquitectura y el Instituto de Investigaciones Estéticas de la propia UNAM, determinó que no había necesidad de la demolición.

En dicha comisión intervino el INBA, al cual se le demandó declarar monumento al Espacio Escultórico, el Paseo de las Esculturas y su entorno inmediato, así como fortalecer los mecanismos de protección al patrimonio cultural, sin que hubiera respuesta de su parte. 

El INBA prácticamente se mantuvo al margen en otro caso donde la universidad resultaría afectada: el proyecto de construcción del enorme complejo de departamentos Be Grand, cuyos terrenos se ubican en Avenida Universidad, justo frente a la emblemática Biblioteca Central diseñada, construida y pintada en sus murales por el artista plástico Juan O’Gorman. 

En este caso, contrario al del Edificio H, la universidad sí emprendió una batalla en su contra y habló de contar con el apoyo del INBA, aunque por parte de las autoridades de éste no hubo declaración alguna en su momento, pese a la afectación que significaba para el campus central de Ciudad Universitaria, inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. 

Como se sabe, para alcanzar ese estatus internacional, es necesario contar con una declaratoria de patrimonio artístico por parte de Bellas Artes. Y ella obliga al instituto a su protección.

Paseo de la Reforma

En 2016, cuando el entonces jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, anunció la creación de la Línea 7 del Metrobús sobre el histórico Paseo de la Reforma, miembros del Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura (Grecu) alertaron sobre los impactos que podía tener en el patrimonio cultural, dado que la avenida es un “referente nacional, es un monumento vial y una obra que debe preservarse por su importancia histórica”.

Enviaron sendas cartas a las entonces titulares del Instituto Nacional de Antropología e Historia, María Teresa Franco, y María Cristina García Cepeda, del INBA, para solicitar su intervención; sólo respondió Bellas Artes diciendo que no le parecía mal la preocupación por la emblemática avenida, pero que, por haber sido trazada a mediados del siglo XIX, su protección correspondía exclusivamente al INAH. 

El INBA omitió señalar que a lo largo del Paseo hay diversas construcciones cuya protección le atañe por tratarse de palacetes construidos en las primeras décadas del siglo XX y otros monumentos como el Ángel de la Independencia, obra del arquitecto preferido del régimen porfiriano, Antonio Rivas Mercado.

Sobre el mismo Paseo de la Reforma han ido construyéndose megatorres, como la Torre Reforma, que aunque premiada internacionalmente como uno de los edificios inteligentes de primer nivel, afectó visualmente a la casona de Reforma 483, catalogada como edificio artístico por el propio INBA. Hoy es sede de una MacStore­ y visto un poco a la distancia pareciera que la torre está construida encima de ella.

El Grecu describió que Paseo de la Reforma se encontraba “al límite” con este tipo de construcciones, que no consideran el impacto en el consumo del agua y otros daños ambientales (como tráfico vehicular) al patrimonio cultural, y sin embargo se han incrementado. Otro ejemplo es la Torre Bancomer, diseñada por el despacho del ingeniero ya fallecido Óscar de Buen, a quien Bellas Artes rindió un homenaje por su trayectoria.

El INAH organizó en su momento un debate en el Castillo de Chapultepec sobre la necesidad de poner un freno a este tipo de construcciones que han venido afectando el entorno de la ciudad en diferentes puntos, incluyendo zonas con edificaciones catalogadas como artísticas en colonias como Condesa y Roma (acerca de esta última, apro dio a conocer el miércoles pasado, al cierre de esta edición, la destrucción de una casa de los años 20 en la avenida Oaxaca 129).

En el caso de Reforma, invaden ya el perímetro B del Centro Histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La polémica por Jill Magid 

Un último ejemplo es acerca de la polémica que la artista Jill Magid provocó por el uso de las cenizas y la imagen del arquitecto Luis Barragán. Después se sabría que en la Casa Barragán, ubicada en Tacubaya, Magid vivió durante seis días en 2015 comportándose a su antojo: cortó fragmentos de alfombras, del mantel de un mueble y hasta usó objetos personales del arquitecto ganador del Premio Pritzker, como sus botas, según consignó, en 2017, el reportero Roberto Ponce en Proceso, acorde con la propia narración de la artista en The White Review de Londres. 

El arquitecto Víctor Jiménez, exdirector de arquitectura del INBA, habló con Proceso de las posibles violaciones a la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, pues la casa del arquitecto jalisciense está declarada monumento artístico mediante el acuerdo 148, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 29 de noviembre de 1988.

El arquitecto Jiménez explicó que se trata de una propiedad de la nación, independientemente de que los dueños físicos sean la Fundación de Arquitectura Tapatía Luis Barragán y el gobierno del estado de Jalisco, y lamentó:

“El hecho de que esta mujer hubiera tomado tijeras y cortado un pedazo de alfombra y de esto y de aquello, es un atentado, independientemente de quién sea el propietario. Habla de la forma en que embaucó tanto a la secretaria de Cultura de Jalisco, para sacar las cenizas, como a quien administra la casa de Francisco Ramírez 14, porque es su responsabilidad, no pueden admitir que alguien llegue y corte cosas.”

A decir del arquitecto, el INBA debió estar al tanto de lo que sucedía en la Casa Barragán por ser un patrimonio artístico nacional. Dijo no imaginar que Magid hubiera hecho lo mismo en el caso del arquitecto Frank Lloyd Wright porque entonces “le ponen las esposas y la entregan a la policía”.

El INBA ahí también se mantuvo al margen.

(Reporte elaborado con información del archivo de Proceso)