Juicio al Chapo: “El Vicentillo” compromete a militares de tres sexenios

Las dos primeras audiencias de este año en el juicio al Chapo Guzmán despertaron de nuevo la curiosidad. En las 21 previas el interés de la prensa decayó paulatinamente, pero ahora había un testigo de gran peso: Vicente Zambada, El Vicentillo, hijo del capo sinaloense Ismael El Mayo Zambada, quien soltó la bomba: asegura que el Cártel de Sinaloa tenía en su nómina a dos generales y un coronel, todos ellos altos cuadros de la Sedena en los sexenios de Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón.

NUEVA YORK.- Las dos primeras audiencias de 2019 en el juicio contra Joaquín El Chapo Guzmán Loera expusieron el alcance del Cártel de Sinaloa para corromper a altos mandos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) los tres pasados sexenios.

Jesús Vicente Zambada Niebla, El Vicentillo, testigo estelar del gobierno de Estados Unidos para culpar al Chapo de narcotráfico y lavado de dinero, reveló los nombres de generales incluidos en la nómina del Cártel de Sinaloa durante las presidencias del priista Ernesto Zedillo y de los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón.

El jueves 3, al celebrarse la primera audiencia de 2019 en el juicio contra El Chapo en la Corte Federal de Distrito Este en Brooklyn, Nueva York, la fiscal federal Amanda Liskamm guio con sus preguntas a Vicentillo hasta hacerlo nombrar a algunos militares sobornados por él o por su padre, Ismael El Mayo Zambada García.

El testigo del Departamento de Justicia nombró al general Humberto Eduardo Antimo Miranda, exoficial mayor de la Sedena, y al coronel Marco Antonio de León Adams, como los militares comprados por el Cártel de Sinaloa. 

Faltaba otro, el general de división y exjefe del Estado Mayor Presidencial Roberto Francisco Miranda Moreno, cuyo nombre soltó El Vicentillo durante el interrogatorio al que lo sometió el viernes 4 Eduardo Balarezo, uno de los tres abogados de Guzmán Loera.

Zambada Niebla fue arrestado en la Ciudad de México el 19 de marzo de 2009 y extraditado a Estados Unidos en febrero de 2010 para ser juzgado por traficar más de mil millones de dólares en cocaína y heroína. Durante casi dos años estuvo recluido en aislamiento en una prisión de Chicago. Firmó un acuerdo de culpabilidad mediante el cual entregó a las autoridades estadunidenses mil 370 millones de dólares. 

“El Chicle”

La sala del juez Brian Cogan en la Corte en Brooklyn, hasta antes de la presencia de Zambada Niebla como testigo, había sido un escenario por el que desfilaron varios narcotraficantes protegidos por el gobierno de Estados Unidos, entrenados por los fiscales para traicionar al Chapo. 

Por encima de las limitantes impuestas por el juez Cogan a la fiscalía y a la defensa del Chapo para abordar temas de corrupción por narcotráfico en México –ya que al acusado no se le enjuicia por ello–, los sobornos a militares fueron parte central del testimonio del Vicentillo.

Liskamm quiso saber sobre una reunión celebrada a principios de 2007 en Culiacán entre un militar de alto rango y El Mayo Zambada. “Al general Antimo lo llevé a Culiacán a conocer a mi papá; era un general, oficial mayor de la Secretaría de la Defensa”, dijo el testigo.

El primogénito del Mayo explicó que a Antimo lo conoció por medio del “licenciado Carlos”, cuyo apellido no dio a conocer.

En pleno arranque del sexenio de Calderón y cuando México estaba bañado en sangre por la guerra entre los cárteles, en Culiacán un jefe de élite de la Sedena se encontraba con El Mayo.

“Se reunió con mi papá, me lo llevó el licenciado Carlos. Había rumores de que otros generales se estaban poniendo al servicio de Arturo Beltrán Leyva, de Los Zetas y los Carrillo Fuentes”, sostuvo El Vicentillo.

En 2007 el Cártel de Sinaloa, comandado por El Mayo Zambada, El Chapo Guzmán y Juan José Esparragoza Moreno, El Azul, iniciaba una guerra contra la agrupación criminal de los hermanos Beltrán Leyva, que unidos a Los Zetas y al Cártel de Juárez –dirigido por Vicente Carrillo Fuentes– deseaban eliminar a los capos sinaloenses.

“El general Antimo le dijo a mi papá que Arturo, Los Zetas y los Carrillo Fuentes estaban buscando a otros generales para pedirles que atacaran a mi papá, a mi compadre Chapo… a los generales les querían mandar dinero para que nos detuvieran”, acotó El Vicentillo.

En el presunto encuentro en Culiacán, Antimo Miranda le dijo que él y otros generales se pondrían al servicio del Cártel de Sinaloa; ello, según El Vicentillo, porque sabían reconocer las cualidades humanas y generosidad del Mayo y del Chapo.

“Platicaron como unas cinco horas; el general le dijo a mi papá que le avisaría de cualquier información sobre los Beltrán Leyva, Los Zetas y los Carrillo Fuentes. Mi papá le dijo que le daría una mensualidad. En ese momento le dio 50 mil dólares y le dijo que recibiría 50 mil dólares mensuales”, agregó El Vicentillo.

El 1 de abril de 2008 la Sedena informó en un comunicado de prensa que, con fundamento en el artículo 25 de la Ley del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas, a partir de esa fecha Miranda “pasaba a situación de retiro, por cumplir la edad límite en su jerarquía”.

Satisfecha por las respuestas que el testigo dio a sus preguntas sobre la práctica de sobornos a militares en la cúpula del Cártel de Sinaloa, Liskamm quiso saber si El Vicentillo sabía quién era el “coronel Adams”.

Sonriente, el hijo del Mayo dijo: “Era amigo de mi papá’.

Se refería a Marco Antonio de León Adams, jefe de la guardia personal de Vicente Fox cuando éste era presidente.

“Era contacto de mi papá; en 2001 era el encargado de la seguridad (Estado Mayor Presidencial) del presidente Fox”, agregó el testigo y sostuvo que él y su padre se encontraron varias veces con el coronel en la Ciudad de México.

–¿Para qué se llevaban a cabo esas reuniones? –quiso saber Liskamm.

–Para pasarle información a mi papá sobre operativos que se iban a realizar para ubicar a mi compadre Chapo (en ese momento recién fugado de Puente Grande); me reuní con él en el restaurante del Lago, en Chapultepec.

–¿Al coronel Adams se le conocía por algún apodo o código?

–Cuando por radio o teléfono hablábamos sobre él, le decíamos El Chicle… porque en México había una marca de chicles Adams –explicó.

Como ejemplo de los servicios que les brindaba El Chicle al Mayo y los demás líderes del Cártel de Sinaloa, el testigo lo señaló como una pieza fundamental en un operativo de rescate del Chapo que hicieron él y su padre tras la fuga de Puente Grande.

Zambada Niebla contó que por información que les dio El Chicle sacaron al Chapo de Tepic a bordo de un helicóptero y lo llevaron a Culiacán. El encargado de la seguridad de Fox presuntamente les adelantó que en la capital de Nayarit se llevaría a cabo una operación militar para ubicar y capturar a Guzmán.

El Vicentillo no pudo decirle a la fiscalía a cuánto ascendía el pago mensual que su padre le hacía a Adams, porque eso lo manejaba personalmente El Mayo Zambada.

–¿A cuánto ascendía el gasto mensual del Cártel de Sinaloa en sobornos a militares, policías y funcionarios públicos? –machacó la fiscal.

–A más de 1 millón de dólares –respondió El Vicentillo; agregó que esto ocurrió entre 2001 y 2008, durante los sexenios de Fox y de Calderón.

El general Miranda

En la audiencia del jueves 3, al abordar con detalle el caso de la fuga del Chapo de Puente Grande a principios de 2001, el testigo explicó que, contrariamente a lo que reportó la prensa entonces, el presidente Fox nada tuvo que ver en los hechos de soborno que permitieron la huida de Guzmán.

En las 21 audiencias previas del juicio contra El Chapo, el tema de la corrupción por narcotráfico entre elementos del Ejército mexicano se había mencionado en términos generales, no con tanto detalle y claridad como lo hizo El Vicentillo.

Liskamm continuó interrogando al testigo hasta la primera parte de la audiencia del viernes 4, la segunda de 2019, sin ahondar en el caso de los militares.

Le tocó el turno al equipo de abogados del Chapo de cuestionar al Vicentillo. Balarezo subió a la palestra.

–¿Conoce al general Miranda? –preguntó el abogado.

–Sí, señor, conozco al general Miranda. El general Roberto Miranda es un general de división –respondía El Vicentillo cuando fue interrumpido por Balarezo: “Gracias por mencionar el primer nombre del general. ¿Se reunió usted con el general Miranda en Los Pinos?”.

–Sí, señor –contesto El Vicentillo, anotando que en 1997, cuando se llevó a cabo el encuentro, Miranda era jefe del Estado Mayor Presidencial y, por su rango, incluso posible candidato a encabezar la Sedena.

Luego de que El Vicentillo apuntara que Zedillo era el presidente cuando él fue a las oficinas del Estado Mayor Presidencial en Los Pinos a reunirse con Miranda –en alusión al general de división Roberto Francisco Miranda Moreno–, el abogado del Chapo intentó conocer un poco más de la corrupción por narcotráfico a esos niveles del gobierno mexicano.

–¿Su papá El Mayo sobornaba al presidente Zedillo? –cuestionó Balarezo.

–No. Mi papá nunca me comentó eso –respondió.

Sonriendo con sorna, Balarezo comentó ante el jurado que era increíble que el mismo “bebé del Mayo Zambada” hubiese puesto un pie en la casa presidencial de México.

–Al general Miranda lo fue a ver porque su papá El Mayo lo mandó a quejarse sobre el trato que le daban a su mamá (Rosario Niebla Cardozo), ¿cierto? –insistió el abogado.

–Sí, y a toda la familia.

Balarezo acotó que la molestia del Mayo Zambada tenía que ver con las redadas que se llevaron a cabo en los negocios de la señora Niebla. El Vicentillo la defendió; afirmó que su madre era dueña de una empresa en Culiacán en la que no había dinero proveniente de la venta de drogas.

Interés renovado

Las menciones en la Corte sobre los casos de corrupción a militares fueron objeto de la mayor atención en los medios que cubren el juicio contra Guzmán. Los nombres de los dos generales y del coronel proporcionados por El Vicentillo opacaron la ausencia de Emma Coronel en las dos primeras audiencias de 2019 del juicio contra su marido.

El testimonio del Vicentillo provocó un ligero aumento de la presencia de los medios en la Corte, aunque muy lejos de alcanzar la cifra de reporteros que asistieron en las dos primeras semanas del proceso.

Desde su entrada a la sala del juez Cogan, la figura del Vicentillo se apoderó del recinto. Ahora de 43 años, al hijo del Mayo se le veía más demacrado que como lucía el 10 de febrero de 2010, cuando fue extraditado a Estados Unidos. 

Balarezo intentó sin éxito exhibirlo como un narcotraficante traicionero, que coopera con la Administración Antidrogas (DEA) para, con mentiras, acusar de cualquier cosa al Chapo Guzmán.

En la audiencia del viernes 4, una y otra vez, repitiendo las preguntas y cometiendo errores en fechas y nombres, Balarezo quiso dejar en claro que fue El Vicentillo quien en 2007 buscó a la DEA para entregarse y evitar ser sentenciado a cadena perpetua.

“Fue mi compadre El Chapo el que se puso en contacto (en 2007) con la DEA”, le aclaró El Vicentillo.

El testigo fue obligado a confesar que en 2012, en una fecha imprecisa, las autoridades estadunidenses lo sacaron de la prisión de Chicago para que hablara por teléfono con su padre. 

El Vicentillo aseguró que él no estaba enterado de que lo pondrían a hablar con su padre, aunque admitió que pensó en el momento que la DEA, además de grabar la conversación, pretendía rastrear el número del teléfono que usó El Mayo.

Sobre su padre, El Vicentillo asentó que desde que coopera con el gobierno de Estados Unidos le ha dado a la DEA toda la información que tenía hasta que fue detenido: las coordenadas de los lugares donde se escondía, las casas de seguridad en Culiacán y en la sierra, pistas clandestinas, ranchos y números de teléfono, entre otros datos.

En la llamada que tuvo con El Mayo en 2012, El Vicentillo dijo que la DEA le pidió que invitara a su padre a entregarse; pero aquél se rehusó.

Probablemente en febrero o marzo le será dictada sentencia a Zambada Niebla. Como testigo de la fiscalía y delincuente que coopera con la DEA, aspira a ser condenado a 15 años de prisión. Ya lleva 10 encarcelado.