Los indignados perdieron la brújula

Entró en la política presentándose como el paladín que con los viejos vicios de la clase política. Pero menos de un año después de las elecciones en las que fue el partido más votado en Italia, el M5S ya retrocedió en muchas de sus batallas iniciales y está siendo golpeado por escándalos de corrupción y por las luchas intestinas. Exactamente lo que los Indignados (su origen) repudiaban hace pocos años.

ROMA.- Los integrantes del Movimiento 5 Estrellas (M5S) solían presentarse como nuevos cruzados que querían poner fin a los vicios de la clase política italiana. Jóvenes que querían hacerse portavoces de los oprimidos mediante internet y los métodos de la democracia directa.

Luego llegaron al poder. 

Desde su fundación en 2009, el M5S atacó a sus opositores políticos acusándolos de tramar corruptelas y gobernar el país con ineptitud, traicionando a los pobres y desfavorecidos. Ahora, menos de un año después de resultar el partido más votado en marzo pasado, son objeto de las mismas acusaciones.

El último gran escándalo implicó a Luigi di Maio, actual líder del M5S y simultáneamente vicepresidente y ministro del Trabajo de Italia. 

Di Maio fue acusado, en una serie de reportajes realizados por el programa de televisión Le Iene, de ser socio de una constructora que, años atrás, contrató a obreros sin registrar sus contratos ni pagarles las debidas contribuciones fiscales. Luego la policía también allanó uno de los terrenos de su padre, Antonio, y encontró sepultados allí desechos ilegales. 

Asediado por las polémicas, Di Maio hijo no desmintió las informaciones pero se desligó de los hechos.

En un mensaje en Facebook –la red que usa cuando quiere comunicar algo importante– recordó que, en la época de los hechos, él no era socio de la empresa y que la gestión estaba entonces en manos a su padre.

“Mi padre cometió errores en su vida y de estos hechos yo tomo distancia”, dijo el jefe político del M5S que, en el intento de minimizar el daño, poco después anunció la liquidación de la empresa en cuestión. 

También explicó que con su padre “durante años ni nos hablamos, no había una buena relación, aunque ahora ha mejorado”; el pasado agosto el ministro llamó “Dignidad” a su primer decreto y apodó “maniobra del Pueblo” la última Ley de Presupuestos . 

Sin embargo ese no es el único escándalo que salpicó a su familia. Anteriormente Antonio di Maio había sido señalado por haberse beneficiado en 2006 de una amnistía por una casa familiar de tres pisos construida parcialmente de manera ilegal.

En respuesta, Di Maio le envío un “enorme abrazo” a su padre y dijo que ellos siempre fueron “una familia honesta”. Esta actitud está a años luz de las épocas –era 2013– en las que el M5S presentaba decretos para endurecer las penas contra los empresarios culpables de delitos vinculados con sus compañías.

Antes de tomar el poder, durante la anterior legislatura liderada por el progresista Partido Demócrata, Di Maio y los demás militantes del M5S también lanzaron una campaña de críticas por un presunto caso de tráfico de influencias del padre del progresista Matteo Renzi, antiguo primer ministro italiano.

Sin embargo, el padre de Renzi fue finalmente absuelto en octubre pasado. 

Igualmente, en años pasados la formación de Di Maio atacó duramente a la entonces ministra de Reformas de Renzi, Maria Elena Boschi, culpable, según el M5S, de usar su puesto para rescatar a algunos accionistas amigos en detrimento de los cuentahabientes comunes del banco en el que su padre era directivo. Nunca aportaron pruebas. 

Disidentes internos 

Estos no han sido los únicos litigios que persiguieron a Di Maio en los últimos meses. El pasado noviembre hubo otro momento que amenazó incluso con una ruptura con sus socios de derecha, cuando cinco senadores del M5S se negaron a firmar el llamado “decreto seguridad” promovido por la ultraderechista Liga, de Matteo Salvini.

“Lo hicimos porque consideramos que esa ley no es constitucional”, explicaba uno de los senadores disidentes del M5S, el exoficial de la Marina Gregorio de Falco, en un reciente encuentro en la Asociación de la Prensa Extranjera en Roma. 

“Y lo volvería a hacer”, añadió De Falco, en relación con esta legislación que endureció drásticamente la política migratoria italiana.

El acto de rebelión, sin embargo, fue motivo para que Di Maio anunciara que los parlamentarios rebeldes deberán ahora pasar por el juicio de los probiviri (árbitros), una especie de autoridad moral del M5S capacitada para expulsar a quienes incumplen las reglas de la formación.

Más aún, el pasado diciembre De Falco también se negó a apoyar en el Parlamento la Ley de Presupuestos para 2019, que prevé un incremento del gasto para financiar algunas de las promesas electorales de la Liga y el M5S, como la renta básica de ciudadanía y la reforma de pensiones. 

En esta línea, De Falco también criticó al gobierno por los ataques a los guardacostas italianos encargados de los rescates de inmigrantes en alta mar, y por algunas medidas que han puesto en entredicho la política de salvaguarda medioambiental.

“El M5S ha perdido todo rastro de progresismo después de aliarse con la Liga. Así no veo ninguna posibilidad de colaborar con ellos”, llegó a decir el exministro griego de Finanzas, Yanis Varoufakis, quien en las últimas semanas empezó su campaña como cabeza de lista de la izquierdista Democracia en Europa para las elecciones europeas de 2019.

Otro, en cambio, ha sido el caso de los europarlamentarios Daniela Aiuto y Marco Valli. La primera anunció en octubre su salida del M5S al argüir que la formación controlaba “hasta las claves de sus cuentas en las redes sociales”. 

“El M5S perdió muchísimos de sus principios del comienzo. Otro ejemplo: antes existía el criterio de la rotación, por el que iban cambiando los jefes de las bancadas del partido en las instituciones. Eso ya no se aplica”, dice Aiuto a esta reportera.

También condena los métodos “poco democráticos” de Casaleggio Associati, la empresa que administra la presencia en internet del M5S y que participó en la fundación del partido. “Traicionaron el sueño de que podíamos cambiar las cosas”.

Valli, en cambio, se autoexcluyó del M5S por haber mentido: afirmó que tenía una licenciatura en economía que jamás obtuvo. Como consecuencia, el M5S se quedó sin representación en las comisiones económicas en Bruselas.

Batallas olvidadas

Antes de que el M5S llegara al poder, otra batalla que promovían los integrantes de la formación surgida de los Indignados Italianos era la misma de los movimientos que luchan para que hasta los más desfavorecidos tengan una vivienda digna. 

Los Indignados Italianos –nombre tomado de sus pares españoles– lo denunciaban en el blog de la formación y en el Parlamento. Y, en septiembre pasado, el propio Di Maio llegó a decir que su partido había “cancelado la pobreza” en Italia. 

No obstante, las últimas legislaciones aprobadas por el Ejecutivo italiano sobre el asunto han sido reprobadas por los movimientos antidesahucios, pues en el llamado Decreto Seguridad se introdujeron penas de hasta cuatro años de prisión –se lee en el artículo 9– para quienes promueven la ocupación de inmuebles a favor de personas que se han quedado sin vivienda.

La tragedia de los desahuciados italianos, sin embargo, sigue estando ahí. Según el Ministerio de Interior, sólo en 2017 se emitieron 59 mil 609 sentencias de desa­lojo, de las cuales 29 mil 961 fueron por rentas no pagadas. Con ello se produjeron 32 mil 69 desahucios de inquilinos, muchísimos de los cuales, según los grupos de protesta, son desempleados o se encuentran en situación de pobreza. 

Por el contrario, el M5S no llevó adelante las políticas de cambio que estos movimientos consideran que podrían resolver el problema, como aumentar el número de viviendas que el Estado puede asignar a las personas más pobres. 

“El Decreto Seguridad es aberrante judicialmente y socialmente. Creará un caos social en las ciudades italianas, las cuales no están preparadas para un incremento de los desalojos”, señala a Proceso Massimo Pasquini, líder de la Unión de Inquilinos; añade que de la situación también ha sido informada la relatora de la ONU para la vivienda, Leilani Farha. 

Otra medida controvertida fue la decisión de triplicar los impuestos que deben pagar las organizaciones que se dedican al voluntariado y que actúan allí donde el Estado no llega a hacer frente a emergencias socioeconómicas. 

La medida, introducida en la última Ley de Presupuestos, ha levantado una ola de críticas entre la oposición, desde el Partido Demócrata hasta el centroderechista Forza Italia.

La razón es que, según las organizaciones golpeadas por la medida, sólo en 2019 deberán pagar un monto equivalente a 118 millones de euros, lo que les impedirá llevar adelante varios proyectos de inclusión social. 

Respuesta indignada

No obstante, hasta la fecha el M5S y sus militantes respondieron defendiéndose con uñas y dientes ante estas acusaciones, alegando que sí están cumpliendo con sus compromisos. 

La reacción incluyó también virulentos ataques a la prensa que no apoya su gobierno, como el diario La Repubblica. En paralelo, el gobierno también anunció nuevos recortes a los fondos destinados a los proyectos periodísticos que existen en el país, algo que amenaza con el cierre de varios periódicos pequeños. 

Con todo, el giro del Movimiento 5 Estrellas no pasó inadvertido para muchos de sus votantes. Tanto así que, según uno de los últimos sondeos de Demos & Pi e Demetra, el partido tendría apenas 25.7% de los consensos si las elecciones se celebraran mañana. 

Por el contrario, la Liga de Salvini, el partido soberanista y xenófobo con el cual la formación gobierna, cosecharía 32.2% de los votos, más del doble de lo obtenido en las elecciones de marzo pasado. 

Y eso pese a que también la Liga fue recientemente golpeada por un escándalo de corrupción. 

Desde julio esta formación enfrenta críticas por el escándalo judicial que afectó a su vieja guardia y en particular al fundador del partido, Umberto Bossi. 

A finales de noviembre el Tribunal de Apelación de Génova confirmó la sentencia contra Bossi y el tesorero Francesco Belsito, por haber estafado al Estado italiano unos 49 millones de euros en reem­bolsos electorales que obtuvo la Liga y fueron usados para asuntos personales. 

El veredicto del Tribunal de Génova también confirmó que la Liga, que en la actualidad es el partido más viejo en el poder, deberá devolver la suma estafada. 

Mientras que otras fuentes incluso llegaron a vincular con el caso a Salvini (“él lo sabía”, declaró Stefano Stefani, un extesorero de la Liga, al diario The Post) y otros han dicho que el político ya tiene preparada la puesta en marcha de un nuevo partido para evitar devolver esa suma.

Esto, sin embargo, fue rechazado por Salvini. “Estamos entregando parte de nuestros salarios para devolver la suma”, explicó.

El caso, sin embargo, no parece convencer completamente a los fiscales. El pasado 11 de diciembre la policía allanó las sedes de dos contables de la Liga en Bérgamo, en el norte de Italia.