Series sí, telenovelas no

Las series están desplazando a las telenovelas en el gusto de una audiencia de clase media urbana con nivel educativo superior al promedio nacional.  Canal 22 satisface esas preferencias con adquisiciones extranjeras, la mayor parte realizadas en España, aunque últimamente Alemania, Francia, Portugal, Rusia, entre otros países, complementan la programación. El formato se ha vuelto un elemento indispensable para las productoras y los exhibidores.

Al aire está El arte del crimen, una serie francesa cuyo tema es la delincuencia en el terreno de las obras artísticas. Hacen dupla una historiadora y un policía cuya misión es descubrir a los criminales, falsificadores, traficantes de materiales preciosos catalogados en museos o bienes de colecciones particulares. Primero se debe averiguar el origen y tipo de obra, su valor en el mercado (si lo tiene) o su cualidad de invaluable. Esta tarea le corresponde a ella. El policía se dedicará a rastrear y atrapar al criminal.

Aunque ambos siguen pistas, hacen investigaciones y llegan a conclusiones, el método que emplean es distinto. Por esta razón y por los caracteres disímbolos, chocan todo el tiempo.  Ese conflicto resulta sustitutorio del objetivo explícito y pasa a ser de policíaca a serie de incidentes personales.

Mucho más ambiciosa que El arte del crimen, la producción española El tiempo entre costuras es una serie con continuidad de un capítulo al siguiente, por lo cual se parece a una telenovela, si bien difiere de este género en su realización y en la historia que cuenta. Situada en la España franquista durante la Segunda Guerra Mundial, se traslada luego a Portugal y más tarde a Tetuán, Marruecos, para desarrollar un relato de espionaje político, corrupción, traiciones y patriotismo.

Las locaciones constituyen una parte destacada: ciudades monumento, el mar, el desierto, el campo, vinculando las escenas con lujosos hoteles, villas, departamentos, avenidas, cafés y restaurantes.  Protagoniza una bella mujer de extracción humilde que se enamora de un vividor; éste la abandona embarazada, se lleva todo su dinero, por lo cual las penurias hacen que pierda al bebé. A partir de ahí se dedica a hacer lo que sabe: coser. Un oficio aprendido de su madre. Será éste el que la lleve a vincularse con las mujeres de los oficiales de Tercer Reich, a obtener información y pasársela al servicio secreto inglés con el fin de mantener a España fuera de la guerra.

El guion está basado en una novela del mismo nombre, cuya autora el María Dueñas. Imbrica romance, glamour, intriga y peligro. Con estos elementos se mantiene el suspenso de cada episodio, alargando el relato hasta un desenlace poco previsible. No es una ficción estrictamente histórica, pero está sustentada en hechos muy factibles, en personajes verosímiles y también en cierta dosis de fantasía.

El tiempo entre costuras se transmitió originalmente en Netflix y sigue en su catálogo. Sin embargo, la secuencia de una vez por semana en televisión es asimismo disfrutable.