AMLO sigue los pasos de Peña ante la NFL: gastar

Pese al cambio de gobierno, persiste el pago de millones de pesos del erario para que el futbol americano profesional de Estados Unidos organice partidos en la Ciudad de México, sin que haya claridad en cuanto a los beneficios que ello supondría para el país. De acuerdo con los contratos entre la administración federal y la NFL, el costo de sus juegos supera por mucho lo que han pagado países como Qatar por albergar un encuentro entre Argentina y Brasil, clásico del futbol internacional, o por lo que implicaría contratar al Real Madrid o la selección de Francia, campeona del mundo.

Mientras que la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) operará en 2019 con un presupuesto recortado a mil 700 millones de pesos, el gobierno federal gastará mil 500 millones de pesos en sólo cinco juegos de futbol americano profesional de Estados Unidos, espectáculo que en América Latina sólo tiene presencia en México.

El regreso de la National Football League (NFL), con un partido de temporada regular en 2016, fue operado por el Consejo de Promoción Turística de México (CPTM), un apéndice de la Secretaría de Turismo que ha derrochado 14.5 millones de dólares (275.5 millones de pesos del erario) en cada encuentro realizado en la Ciudad de México. Se trata de un gasto que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador pretende seguir. 

Aprovechando una base de 25 millones de aficionados mexicanos, la NFL fija a discreción el precio de su producto. Los 275.5 millones de pesos que paga el gobierno federal por cada juego están a años luz de lo que las mejores selecciones y clubes de futbol del mundo cobran por encuentros de corte internacional.

Por ejemplo, el amistoso más caro en la historia del balompié lo disputaron Argentina y Brasil en Doha, Qatar, en noviembre de 2010: costó 8.6 millones de dólares (alrededor de 163 millones de pesos al tipo de cambio del viernes 25). Se trató de un evento global en el que se midieron dos de las selecciones más importantes del mundo y que en ese año alcanzaron los cuartos de final en el Mundial de Sudáfrica.

Cinco años más tarde, el diario brasileño O Estado de Sao Paulo reveló que el monto por dicho partido estuvo fuera de toda proporción, pues ambas selecciones “recibieron tres veces más de lo normal”. 

De acuerdo con la investigación, el partido sirvió como fachada para pagar sobornos a los entonces presidentes de la Confederación Brasileña de Futbol (CBF), Ricardo Teixeira, y de la Asociación del Futbol Argentino (AFA), el fallecido Julio Grondona, quienes votaron en favor de la candidatura de Qatar para organizar el Mundial de 2022. 

Cuando la corrupción no está de por medio, el precio para que los clubes de la categoría del Real Madrid acepten disputar amistosos asciende a sólo dos millones de dólares (38 millones de pesos). Si una selección nacional desea enfrentar a la campeona del mundo Francia, tendrá que desembolsar dos millones de euros (43 millones de pesos). 

El CPTM determinó a principios de 2016 que después de 11 años de no disputar un encuentro en México, la NFL regresaría al país. En el arranque de la segunda mitad del sexenio de Enrique Peña Nieto –quien entre sus 266 compromisos incluyó la realización de eventos deportivos internacionales– el gobierno federal firmó con la NFL International LLC un contrato por tres partidos, cada uno por 14.5 millones de dólares, un total de 43.5 millones de dólares (826.5 millones de pesos) para promocionar las marcas “México” y “Visit México”. 

De la misma manera en que destinó 210 millones de dólares (dos mil 730 millones de pesos) para cinco carreras de la Fórmula 1, el gobierno peñanietista le pagó a la NFL para que con la organización de los espectáculos deportivos se hablara bien del país. 

“México ha sido honrado al ser seleccionado por la NFL para recibir un juego de temporada regular”, declaró en febrero de 2016 el secretario de Turismo, Enrique de la Madrid Cordero, como si el gobierno federal no estuviera pagando por los juegos. 

“Nuestro país ha sido sede de numerosos eventos deportivos de alto perfil, incluyendo la Fórmula 1, y esperamos aprovechar la popularidad de la NFL en Estados Unidos y en mercados internacionales para presentar la increíble oferta turística que México ofrece”, añadió. 

A discreción

La NFL es un negocio que, según su comisionado, Roger Goodell, está en condiciones de facturar 25 mil millones de dólares al año para 2027. El estudio La estructura económica de la NFL, de la Universidad de Vanderbilt, indica que los ingresos de la liga deben crecer 163% en los próximos 15 años para lograr la meta. El mercado mexicano es el más importante para la NFL fuera de Estados Unidos. 

En 2015, la revista Forbes México publicó que el impacto mundial de la NFL es bajo. “Canadá, Inglaterra, México y ahora también Brasil son las cuatro naciones fuera de Estados Unidos donde mayor interés despiertan sus juegos. 

“Si se revisan las cifras de Alexa.com –medidor de las páginas web–, el sitio oficial de la NFL recibe casi 69.5% de las visitas de los aficionados dentro de Estados Unidos, 4.1% de Canadá, 2.9% de Gran Bretaña, 2.6% de México y 1.8% de Australia.”

De acuerdo con el contrato 01/2016 firmado en febrero de 2016 entre el CPTM y la NFL, ésta, a cambio de carretadas de dinero, está obligada a promocionar las marcas “México” y “Visit México” vía los medios de comunicación de su propiedad –como el sitio www.nfl.com o el canal NFL Network–, también en tres conferencias de prensa antes de los juegos, en los boletines informativos sobre los mismos y a colocar la publicidad de ambas marcas en distintas zonas del Estadio Azteca que sean visibles durante la transmisión de televisión en México y en Estados Unidos. Es todo. 

En el Anexo A, denominado hoja de términos comerciales y especificaciones técnicas, quedó establecido que “la NFL determinará, a su sola discreción, los equipos que participarán en los juegos”, es decir, aunque el gobierno mexicano paga millones para que algunos de los 32 equipos vengan a la Ciudad de México, no puede elegir a los rivales para complacer a los aficionados. 

De los 10 equipos más populares entre los mexicanos (Acereros de Pittsburgh, Vaqueros de Dallas, Patriotas de Nueva Inglaterra, 49’s de San Francisco, Empacadores de Green Bay, Raiders de Oakland, Broncos de Denver, Cuervos de Baltimore, Delfines de Miami y Halcones Marinos de Seattle) los únicos que han disputado juegos como parte del contrato son los Raiders, como local administrativo en 2016 y 2017, y los Patriotas porque fue el rival que visitaría a Oakland en 2017. 

Coincidentemente, los equipos elegidos para traerlos a la Ciudad de México son aquellos que juegan en estadios viejos o que están por cambiar de sede. 

Los Raiders, por ejemplo, dejarán Oakland para mudarse a Las Vegas; los Carneros de Los Ángeles –que jugaría en 2018 contra Kansas City en el Estadio Azteca– y los Cargadores, también de Los Ángeles, están a la espera de que se construya un nuevo inmueble en esa ciudad californiana. 

Ridículo internacional

Debido a las malas condiciones del césped del Estadio Azteca, la NFL canceló el tercero y último partido de los tres que se pactaron en el mencionado contrato. Según las cláusulas del mismo, la liga debió reintegrar el adelanto que el gobierno federal le dio: 10.9 millones de dólares (206.6 millones de pesos). 

Proceso consultó al personal de la oficina de Comunicación Social de la Secretaría de Turismo en qué fecha la NFL regresó el dinero. “Se reintegró a la Tesorería de la Federación”, fue la respuesta. Sin embargo, en la Secretaría de Hacienda tampoco proporcionaron la fecha ni la cantidad exacta supuestamente reintegrada al gobierno mexicano. 

Como parte del contrato que el CPTM firmó a principios de 2018 con la NFL para otros tres partidos a disputarse entre 2019 y 2021 (contrato 13/2018), la liga anunció que el duelo de este año será entre los Cargadores de Los Ángeles, que jugarán como locales en el Estadio Azteca, y los Jefes de Kansas City.

Los Jefes, liderados por el quarterback Patrick Mahomes, perdieron la final de la Conferencia Americana ante los Patriotas de Nueva Inglaterra y ya no avanzaron a su primer Súper Tazón desde 1970. 

Por su parte, los Cargadores, que al igual que Kansas City está en la División Oeste de la Conferencia Americana, terminaron esta campaña con marca de 12 ganados y 4 perdidos y calificaron como comodín a la postemporada. Ninguno de esos dos equipos está entre los favoritos de la afición mexicana.

Por el contrario, Dallas, Pittsburgh, Nueva Inglaterra y Green Bay juegan en estadios más nuevos o recientemente remodelados, por lo que no existe ningún interés de parte de su liga o de las mismas organizaciones por viajar a México. La posibilidad de que alguno de ellos venga al Estadio Azteca se limita a que les toque visitar al que la NFL seleccione como local administrativamente. 

De acuerdo con los términos de ambos contratos que son idénticos, la NFL es responsable de garantizar el escenario donde se realizarán los partidos y de organizar la transmisión televisiva en Estados Unidos e intentará, pero no está obligado, a transmitirlos en Canadá y Reino Unido. 

Es decir, la promoción de las marcas México y Visit México está limitada a las ciudades y/o estados donde pueden ser vistos por televisión. 

“La presencia de las marcas prevista en este contrato será mayor a la presencia proporcionada a los patrocinadores con nivel asociado a los juegos”, dicen los documentos. Pero la NFL ¿cómo cumple con esa cláusula? Sólo garantizando espacios en el Estadio Azteca para poner los logotipos que serán visibles en la televisión en las pantallas y/o vallas LED. 

“Esos espacios serán sólo para promocionar las marcas ‘México’ y ‘Visit México’, así como campañas de turismo. También proporcionará espacios de promoción y presencia que no sean visibles en la televisión, pero que estén dentro del Estadio Azteca: zonas de pasillos y pantallas grandes dentro del inmueble.” 

Así, la NFL se encargará de que el nombre y el logotipo oficiales de los juegos incluyan la palabra “México”, de que se publiquen testimoniales de los jugadores y de los aficionados sobre el país. También se creará un micrositio de juego con la marca, le pondrá la marca en sus redes sociales y plataformas digitales.

La liga también garantizará la presencia de tres espacios en la zona comercial del Estadio Azteca, de 300 pies cuadrados, proporcionará otro espacio en el techo de la sección asiento club del Azteca que está visible en la televisión, gestionará los promocionales en el inmueble para que sean visibles en la transmisión, como dos slots de LED –20% de presencia en la pantalla gigante del estadio y 20% del tiempo en los tableros– y pondrá la marca en los uniformes de los jugadores de Tochito (flag football), quienes participarán en encuentros en Estados Unidos. 

Candil de la calle…

El contrato plurianual que el CPTM adjudicó el 23 de febrero de 2018 a la NFL indica que el año pasado se hizo el primer pago de seis (100 mil dólares) para que se lleve a cabo el partido entre los Cargadores de Los Ángeles y los Jefes de Kansas City –la fecha aún está pendiente–. Ese dinero servirá para realizar “una actividad que promueva este evento”, por ejemplo, una conferencia de prensa.

El segundo depósito (1 millón 350 mil dólares) se efectuará la primera semana de mayo contra la entrega del reporte de la cobertura mediática del periodo enero-febrero de 2019. En este caso, el simple anuncio del juego Cargadores-Jefes que fue publicado por la prensa deportiva es más que suficiente.  

El tercero (un millón 450 mil dólares) se pagará la primera semana de mayo de 2019 contra la entrega del reporte de cobertura mediática de marzo a abril del mismo año. Ese informe también se solicita para la entrega de la cuarta parcialidad (2.9 millones de dólares) que se cubrirá la primera semana de agosto, y de la quinta (cinco millones 75 mil dólares) que se hará en octubre. 

Para recibir este monto en su cuenta del JP Morgan Chase Bank, la NFL entregará los informes de dos conferencias de prensa, “de la presencia de la marca México en el micrositio del juego y en las publicaciones en medios sociales y digitales del evento, así como la propuesta de la marca México en el lugar donde se llevará a cabo el acto”. 

El sexto y último pago (3 millones 625 mil dólares) se cubrirá a más tardar 10 días hábiles después del partido contra la entrega del reporte final. 

En caso de que en cualquiera de los tres años del nuevo contrato la NFL decida que se jugará un segundo juego por temporada, el gobierno de México le pagará adicionalmente 5 millones 75 mil dólares (un pago de 1 millón 450 mil dólares y otro de tres millones 625 mil pesos). “De ser necesario, el CPTM podrá efectuar depósitos anticipados “porque se justifica dada la naturaleza del servicio correspondiente”. 

El proveedor deberá encargarse de la disponibilidad y de los costos relacionados con el lugar donde se realizarán los partidos “contemplando en principio que será el Estadio Azteca”. 

Según el documento, existe un contrato de operación con fecha del 14 de noviembre de 2016 entre Futbol del Distrito Federal, SA de CV (la razón social del Estadio Azteca), y Televisa, SA de CV. Este o cualquier otro contrato asegura la disponibilidad del inmueble para realizar los partidos. 

En caso de que este acuerdo se dé por terminado o venza antes de que se lleven a cabo los juegos o si no se puede extender el mismo, la NFL tiene el derecho, “a su entera discreción”, de buscar otro inmueble. 

Con la euforia por el regreso de la NFL a México, el director de la Conade, Alfredo Castillo, le entregó en 2016 al Instituto del Deporte de la Ciudad de México 7.1 millones de pesos para llevar a cabo el NFL Fan Fest. Ese mismo año para el programa Deporte en tu colonia sólo otorgó 1.6 millones de pesos y apenas 2.9 millones para los talentos deportivos de la capital del país. 

En 2017, Enrique de la Madrid calculó una derrama económica de 295 millones de dólares por el juego entre Texanos y Raiders: “45 millones que son propiamente la derrama económica, la venta de boletos, las estadías del hotel y gastos. Y cerca de 250 millones lo que equivaldría a haber pagado esta promoción y esta visibilidad con recursos públicos”, dijo.

El funcionario añadió que 75 mil espectadores presenciaron el partido en 2016, de los cuales 10 mil 500 fueron extranjeros, la mayoría estadunidenses. “Esta cifra será similar para 2017”, aseguró.

En México, la NFL además obtiene ingresos –cuyo monto no quieren revelar– por la venta de derechos de transmisión, de productos licenciados y patrocinios. 

Sin embargo, mientras la NFL recibe del gobierno federal millones de dólares para promover el turismo, le advierte a sus jugadores que viajan a la Ciudad de México que no salgan del hotel, no consuman alimentos fuera del comedor del mismo, no viajen con mucho dinero y con objetos de valor y que no tomen agua que no sea embotellada. La intención es prevenir incidentes donde les ha dicho que se registran altos índices delictivos.