Impunidad, abuso de poder y acoso sexual invadieron al Onusida

Había denuncias de acoso y agresión sexual en su contra, pero Luiz Loures, director adjunto del Onusida, salió bien librado de una investigación interna debido a la intervención de su jefe y amigo, Michel Sidibé, cabeza del organismo. Pero las quejas continuaron y una indagatoria independiente concluyó que aquel funcionario sí había incurrido en tales actitudes que, supuestamente, no tienen cabida en la ONU. El escándalo ya le costó la cabeza al agresor y su protector abandonará su cargo el próximo junio, plazo que él mismo se dio para hacer una “transición ordenada” pero que no complace a las mujeres que han sido víctimas de esos atropellos.

Ginebra.- Michel Sidibé, director ejecutivo del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (Onusida), renunciará a su cargo a raíz de la publicación de un informe de expertos independientes en el que lo acusan de haber solapado una cultura de impunidad, machismo, acoso sexual y abuso de poder.

A finales del año pasado Sidibé anunció que, a fin de llevar a cabo una “transición ordenada”, dará por terminado su mandato en junio de este año –debía finalizar en enero de 2020–, luego de que se supo de varios casos de acoso sexual perpetrados por su amigo, y ahora exdirector ejecutivo adjunto de Onusida, el médico brasileño Luiz Loures, de quien resultó ser tapadera.

Martina Brostrom, funcionaria del organismo, afirmó que Loures la acosó sexualmente y la agredió en un elevador cuando estaban en un viaje de trabajo en Tailandia en 2015.

Después de una investigación interna que incluyó la intrusión “extraña e impropia” de Sidibé, la ONU concluyó que las acusaciones contra Loures “no tenían fundamento”.

Desde entonces, más de una decena de mujeres, incluida la exdirectora de igualdad de género del Onusida, Malayah Harper, presentaron acusaciones de conducta sexual inapropiada contra Loures.

El 23 de febrero de 2018 Loures anunció que no buscaría renovar su cargo y afirmó que su decisión “no” tenía relación con las acusaciones de acoso en su contra. 

Activistas y expertos legales cuestionaron la investigación en la que Loures quedó libre de culpa; alegaron que no estuvo bien gestionada y que se incurrió en un conflicto de intereses, pues el director del Onusida actuó como testigo y fue responsable de la decisión final.

Luego de ese informe interno, Sidibé no pudo escapar a la presión y para curarse en salud convocó a un panel de expertos independientes a realizar un nuevo informe sobre acoso e intimidación sexual dentro de la organización; pese a su voluntad ese nuevo trabajo tuvo que hacerse público.

En sus conclusiones, el panel de expertos observa que la gestión de Sidibé “de estilo patriarcal ha tenido un costo significativo en la Secretaría del Onusida y ha permitido una cultura de hostigamiento, incluido el acoso sexual, la intimidación y el abuso de poder.

“La evidencia ante el panel de expertos independientes de una cultura organizacional resquebrajada es abrumadora”, sostiene el informe, que denuncia que “el personal ha descrito sistemáticamente el liderazgo del Onusida influido por un culto a la personalidad, patrocinio y favoritismo más que por leyes y políticas basadas en los derechos humanos.

“El fracaso del liderazgo para cumplir con sus responsabilidades se refleja en ejemplos repetidos de favoritismo, preferencia y ceguera ética”, acusaron los ­expertos.

Además critica que “la buena disposición del director ejecutivo y del personal superior para adoptar reformas en el futuro está en desacuerdo con su notable incapacidad de reflexionar sobre su responsabilidad personal para moldear la cultura del Onusida. 

“Más bien el énfasis de los líderes del Onusida ha sido culpar al ‘sistema de las Naciones Unidas’ y su complejo régimen de manejo de quejas. Tales actitudes no son creíbles ni lo suficientemente buenas”, argumenta el informe dado a conocer en Ginebra a finales del año pasado.

“Muchos miembros del personal de las oficinas del Onusida dan testimonio de una cultura laboral de miedo, falta de confianza y represalias contra quienes denuncian el hostigamiento y el abuso de poder”, remarca el informe.

Otro elemento clave para completar el cuadro, una vez que se dio a conocer el informe del panel de expertos, fue la reacción de los países donantes, como Suecia, segundo patrocinador del organismo después de Estados Unidos. 

En entrevista con el diario Svenska Dagbladet, Isabella Lovin, ministra sueca para la Cooperación Internacional, condicionó las donaciones de su país a la renuncia de Sidibé.

“Hemos dejado claro en varias ocasiones que no confiamos en Sidibé. También le dije esto en persona. Creemos que debería renunciar ahora”, dijo la ministra y advirtió que “la financiación se suspenderá hasta que él lo haga”.

Es así como durante la sesión del Consejo del Onusida en la que se evaluó el informe del panel de expertos, Sidibé anunció que la próxima reunión de la junta directiva, en junio de 2019, sería la última para él pues entonces dejará su cargo. 

Al preguntar por qué Sidibé dejará su puesto en junio y no inmediatamente, la portavoz del Onusida, Sophie Barton-Knott, dice a Proceso que fue una decisión personal del funcionario maliense. Otra razón es que “se debe seguir ampliando el trabajo para lograr los objetivos trazados para 2020”, explica Barton-Knott.

Acoso en la ONU 

A pesar del fervor que ha ocasionado el movimiento #MeToo en el mundo y las campañas de “cero tolerancia” al acoso y contra el sexismo cotidiano, según una encuesta realizada en la ONU, dada a conocer el pasado 16 de enero, uno de cada tres empleados o trabajadores temporales pagados por la organización han experimentado acoso sexual en los últimos dos años.

La encuesta se realizó entre 30 mil 364 funcionarios y colaboradores de 31 entidades del organismo en todo el mundo.

El estudio Espacio seguro: Encuesta sobre el acoso sexual en nuestro lugar de trabajo encontró que uno de cada tres (33%) de los entrevistados informó que había experimentado al menos un caso de acoso sexual en los últimos dos años, pero esa cifra aumenta a 38.7% para los que informaron de algún tipo de acoso sexual durante todo su tiempo de trabajo en la ONU.

El secretario general de la ONU, António Guterres, en una carta que envió al personal del organismo, dijo que el estudio contenía “algunas estadísticas alarmantes y evidencia lo que se debe cambiar” para mejorar el ambiente de trabajo.

Subrayó que desde que asumió el cargo expresó su compromiso con un enfoque de “cero tolerancia al acoso sexual”, y manifestó su voluntad para fortalecer la prevención y la respuesta de la ONU.

Los entrevistados dijeron que más de la mitad del acoso sexual se había producido en el entorno de la oficina (58.3%) y el segundo escenario más común fue en eventos sociales relacionados con el trabajo (17.1%).

Dos de cada tres acosadores eran de sexo masculino (68.4%) y uno de cada tres tenía entre 45 y 54 años (30.6%).

Sin embargo, para Paula Donovan, portavoz de Code Blue –ONG dedicada a combatir el acoso sexual dentro de la ONU–, Guterres fue decepcionante, pues en ningún momento mencionó el escándalo del Onusida ni se ha referido a Sidibé ni a Loures, lo que dista mucho del compromiso que presume. 

En entrevista con Proceso, Donovan considera que despedir de inmediato al secretario ejecutivo del Onusida y no dejarlo en el cargo hasta junio enviaría un mensaje claro, directo y contundente a los acosadores y a quienes los encubren.

En cuanto al silencio de Guterres sobre esos casos, la activista recuerda que el diplomático portugués llegó al puesto de Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) debido a que su antecesor, el holandés Ruud Lobbers, renunció en 2005 tras ser acusado de haber acosado a cuatro mujeres.

Desde que tomó las riendas del ACNUR, Guterres “sabía que éste es un grave problema dentro de la organización”, observa Donovan.

“El ACNUR tiene el número más alto de denuncias por acoso sexual de todo el sistema de la ONU, algo de lo que estuvo al tanto Guterres durante sus 10 años al frente de esa agencia, pero que ignoró”, reprocha Donovan.

Y ahora que tiene dos años como secretario general lleva a cabo una cantidad “ridícula” de programas sobre acoso sexual y sexismo, pero no se maneja el problema con seriedad, como por ejemplo en el caso de Sidibé, opina.

Para Donovan “es increíble” cómo se manejan las denuncias por acoso en la ONU, ya que la persona agredida tiene que firmar una carta de confidencialidad antes de echar a andar cualquier investigación. “¡Y ésta es la víctima!”, exclamó. 

“La ONU es la única institución en el mundo en la que la víctima de acoso o violencia sexual está totalmente indefensa”, valora.