Aclaración del INAH sobre Calakmul

Rafael Rodríguez Castañeda

Presente

En relación con el artículo, “Alerta tragedia en Calakmul”, del arqueólogo Ramón Carrasco publicado en esta Revista Proceso el 27 de enero del año en curso, solicitamos atentamente la publicación de las siguientes precisiones:

–El friso de la subestructura II de Calakmul no está en riesgo gracias a que, desde el 2016, ha sido intervenido por un equipo de especialistas en estructuras, conservación y arqueología del INAH, para su limpieza, estabilización y conservación. De igual manera, las pinturas del Conjunto Chiik Naab han sido intervenidas por especialistas de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural, quienes efectúan un monitoreo sistemático para su cuidado y conservación. 

–Estos espacios permanecen cerrados la mayor parte del año, en tanto están siendo intervenidos. Una vez estabilizados podrán ser admirados a través de visitas programadas.

–La zona arqueológica no se encuentra, de ninguna manera, abandonada. Cuenta con custodia del INAH los 365 días del año y, en ese lapso, recibe una visita de alrededor de 40 000 personas. 

–Las estelas que se encuentran en el sitio son intervenidas con fines de conservación por personal especializado del Centro INAH Campeche. El Centro INAH Campeche tiene asignado un arqueólogo responsable del sitio quien está a cargo de los trabajos de mantenimiento de los edificios abiertos a la visita pública.

–Las intervenciones que se han llevado a cabo en los edificios mencionados han sido para subsanar las inadecuadas y excesivas exploraciones realizadas por el arqueólogo Carrasco desde 1993 a 2015; en ese último año se le retiró la titularidad del proyecto ante su falta de respuesta a los requerimientos que le hicieron los órganos colegiados del INAH, en tanto se hizo evidente el riesgo que corría el patrimonio por él explorado. Como ejemplo se puede citar la excavación de túneles que suman casi un kilómetro al interior de Edificio II (donde se encuentra el friso) y que han puesto en grave riesgo la estabilidad estructural, todo en aras de una compulsión por encontrar contextos espectaculares que garantizaran los grandes apoyos financieros que él mismo menciona en la entrevista y de los cuales no ha dado cuenta cabal al Instituto. Los trabajos que se están llevando a cabo en este edificio han ido devolviendo la estabilidad al inmueble. 

–Por otra parte, el haber construido una estructura de cemento, piedra y metal que poco tiene que ver con el edificio prehispánico cubriendo las pinturas del Chiik Naab, provocaron goteo constante de óxidos y un microambiente que van en detrimento de la preservación de estos invaluables bienes. Los trabajos de conservación que se están llevando a cabo en el “nuevo” edificio, están orientados a revertir el estado que guarda el espacio. Por estas razones, el acceso es restringido, tanto al friso como a las pinturas.

–Otra muestra de la falta de probidad en el desempeño académico del arqueólogo Carrasco es el hecho de no dar cuenta de hallazgos relevantes y tener en su poder piezas arqueológicas sin contar con la seguridad adecuada, poniéndolas en riesgo. Asimismo, se ha negado a dar cumplimiento a su acta de entrega y conclusión de trabajos, conforme a los procedimientos institucionales establecidos.

–Cabe precisar que el Centro de adscripción del arqueólogo Carrasco es el Centro INAH Yucatán, al que debe reincorporarse en tanto que, en julio de 2018, se le notificó oficialmente que su participación en el proyecto de investigación para la zona arqueológica por la cual fue comisionado a Campeche, concluyó desde el 2015. 

Reciba un cordial saludo:

Pedro Francisco Sánchez Nava

Coordinador Nacional de 

Arqueología del INAH.