Grupo PMI, el oscuro negocio privado de Pemex

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador parece dispuesto a indagar a fondo al Grupo PMI Comercio Internacional, creado en 1989 como entidad privada y responsable de comercializar el petróleo mexicano en el exterior. Pero este consorcio también se ha dedicado a realizar inversiones en compañías offshore establecidas en paraísos fiscales, en un entorno nebuloso cuyas opacas cuentas se acumulan desde hace dos décadas. De hecho, alrededor de 40 filiales de ese consorcio inserto en la estructura de Pemex están en vías de liquidación. 

En el último momento de su administración, el gobierno de Enrique Peña Nieto ordenó a la Dirección General de Pemex que liquidara al menos 40 de las compañías creadas en paraísos fiscales por el Grupo PMI Comercio Internacional, entidad que, a través de una estructura mercantil privada maneja los ingresos por exportación de crudo de la empresa productiva del Estado.

Tanto en los gobiernos del PRI como en los del PAN, durante más de 20 años Grupo PMI –compañía privada de Pemex que se fundó en Holanda hace dos décadas– cobró a Pemex por este servicio de intermediación en compañías offshore el equivalente a cinco centavos de dólar por cada barril que se vendía en los mercados internacionales, de acuerdo con información de las áreas de auditoría de la petrolera a la que este semanario tuvo acceso. 

Bajo ese esquema, los clientes de Pemex le depositaban directamente los recursos a PMI en cuentas privadas, y a su vez esta firma los transfería, menos gastos y comisiones, a una cuenta eje en el Bank of America.

Mediante contratos de servicios de compraventa con Pemex Exploración y Producción (PEP), se fijaron las comisiones y las fechas de revisión. Por cada cargamento de exportación de petróleo crudo PMI cobraba a Pemex alrededor de 250 mil dólares. El margen de ganancia era de 75 mil dólares diarios tan sólo por la mediación en las operaciones de comercio internacional de Pemex. Con ello, la ganancia anual de PMI era de al menos 27 millones de dólares tan sólo por esta intermediación en exportaciones.

Así, las ventas de barriles de petróleo representaron para las cuentas bancarias del Grupo PMI Comercio Internacional ganancias millonarias, con la particularidad de que éstas eran manejadas por completo en contabilidades privadas y sin rendir cuentas de los manejos financieros de decenas de compañías constituidas en países con regímenes fiscales laxos, como Islas Caimán y Holanda, Países Bajos, Irlanda y Suiza.

De esta forma, PMI se encargaba de consolidar los ingresos por exportación de la petrolera, así como de las inversiones donde necesitaba aparecer como compañía privada y respecto de las cuales la paraestatal estaba impedida constitucionalmente para participar. 

Orígenes de PMI

El Grupo PMI Comercio Internacional se estableció en 1989 dentro de la estructura de Pemex a partir de la operación del primer fideicomiso creado para los Proyectos de Inversión de Infraestructura Productiva con Registro Diferido en el Gasto Público (Pidiregas). Este fideicomiso, uno de los más importantes de PMI, se constituyó en las Islas Caimán y se denominó Master Trust.  

De acuerdo con el libro blanco que documenta el apoyo que dio PMI a la renovación de la flota de Pemex Refinación y que se dio a conocer a través de peticiones ciudadanas vía el área de transparencia de Pemex, la participación de la petrolera en el Grupo PMI es el resultado del proceso de reestructuración que entre 1988 y 1993 la entonces paraestatal hizo a sus oficinas e inversiones en el exterior. 

La creación de compañías privadas, dice Pemex, tuvo por objeto lograr una operación más eficiente y una mejor administración de riesgos jurídicos; es decir, demandas. La estrategia consistió en la conformación, en México y en el extranjero, de un conjunto de filiales a cuyo cargo se encuentra la comercialización del petróleo crudo y otros productos derivados, la prestación de servicios, y la administración de la participación de Pemex en otras sociedades y estrategias en el extranjero.

El Grupo PMI está integrado por empresas de participación estatal mayoritaria sujetas tanto a normas de derecho privado como a la legislación administrativa de las entidades paraestatales, así como a las disposiciones en materia de filiales de la Ley de Petróleos Mexicanos y su Reglamento.

También integran el Grupo PMI firmas consideradas no paraestatales. Sin embargo, desde 2010 la Auditoría Superior de la Federación (ASF) ha puesto en tela de juicio la transparencia con la que se ha conducido la administración de PMI.

El consorcio también se hizo cargo de la compra de gasolina en el exterior, particularmente en el mercado spot, aun cuando entre 2015 y 2017 –periodo en el que comienza a aplicarse la nueva Ley de Petróleos Mexicanos que la convierte en una empresa productiva del Estado– las importaciones de gasolina eran responsabilidad de Pemex Refinación. 

El titular de la Secretaría de Hacienda, Carlos Urzúa, ya puso en tela de juicio estas compras de gasolina por parte de PMI, porque al conocer el consumo de este combustible del mercado mexicano resulta más conveniente cerrar contrato con mejores precios que estar sujetos a la oferta y la demanda, según un reporte de la agencia S&P Global dado a conocer el 18 de diciembre. 

PMI tras la elección presidencial

Una vez que Morena y sus aliados ganaron las elecciones presidenciales y la mayoría en el Poder Legislativo, el gobierno de Enrique Peña Nieto ordenó reducir sustancialmente la estructura corporativa con la que PMI operó desde finales de la década de los noventa en países como España, Holanda e Islas Caimán, entre otros.

Así, con la autorización del Consejo de Administración de Pemex que encabezó hasta 2018 el secretario de Energía Pedro Joaquín Coldwell, PMI liquidó al cierre del año pasado al menos 40 sociedades que habían sido constituidas dentro y fuera del país con el argumento de que agilizarían la operación de Pemex en los mercados de exportación e importación de productos petrolíferos. 

Un abogado externo del corporativo, que pidió el anonimato, confirmó la reestructuración de PMI efectuada al menos durante el último año.

En 2018 el Consejo de Administración de Pemex, en el que participan cuatro consejeros independientes, recibió información sobre las auditorías internas y evaluaciones de rentabilidad para impulsar y justificar la desaparición de 40 de las sociedades que formaban parte de la estructura privada creada alrededor del Grupo PMI Comercio Internacional S.A. de C.V., constituido en 1989, en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari y al amparo de leyes de derecho mercantil y no como entidades de la administración pública.

Muchas de estas compañías tenían filiales a su vez, por lo que el número llegó casi a 90. El cierre de las 40 sociedades, según una de las fuentes del área de auditoría de la petrolera, fue notificado a los consejeros independientes Octavio Francisco Pastrana Pastrana, Carlos Elizondo Mayer-Serra, Felipe Duarte Olvera y María Teresa Fernández Labardini. Sin embargo, en las actas de las sesiones de consejo de Pemex en las que participan sus integrantes independientes, no hay registro oficial de la liquidación de estas firmas privadas.

Auditoría difícil

La justificación para liquidar las sociedades mencionadas, de las 90 que ha llegado operar el Grupo PMI (número confirmado por dos exfuncionarios de la petrolera vinculados con el proceso de liquidación), fue la duplicidad de funciones y los gastos asociados a su operación, como en el caso de los floteles, es decir, los buques de apoyo a plataformas. 

Sin embargo, Pemex, a través de sus auditores internos –quienes desde 2015 dejaron de reportarle a la Secretaría de la Función Pública porque la nueva Ley de Petróleos Mexicanos ya no los obligaba a ello–, reconoció que la rendición de cuentas de PMI sería un tema complicado en medio del proceso de transición. Consultado por Proceso, el titular de la ASF, David Colmenares, prefirió evitar comentarios al respecto. 

La secretaria de Energía, Rocío Nahle, quien ahora encabeza el Consejo de Administración de Pemex, aseguró en diciembre último que el presidente Andrés Manuel López Obrador había ordenado intervenir el Grupo PMI y a sus empresas con el propósito de coordinar y controlar sus operaciones. Pero mientras eso sucede, un crédito de PMI por 92 millones de dólares hizo posible la adquisición de 671 autotanques para la distribución de gasolina, según confirmó Nahle ante legisladores.

El problema, comentaron las fuentes consultadas vinculadas con el área de auditoría de Pemex, es que antes de intervenir PMI para transformarla en una entidad pública sería necesario realizar auditorías de cumplimiento en forma para revisar dos décadas de operación y, en caso de encontrar irregularidades, proceder contra los directivos de la compañía, pero al amparo de leyes del derecho mercantil, puesto que las normas y disposiciones de la administración pública no suponían obligatoriedad para ellos. 

Además existen algunos litigios con la compañía por el hecho de que grupos de trabajadores demandaron directamente a Pemex, y no a PMI, con la pretensión de ser indemnizados conforme a la legislación de Estados Unidos y de otros países. También compradores de crudo en Asia demandaron a PMI por la venta de crudo contaminado en tanques de Veracruz, según admitió Pemex.

Hasta ahora, ni la titular de la Secretaría de Energía, Rocío Nahle, ni el director general de Pemex, Octavio Romero, han explicado el procedimiento seguido para intervenir estas compañías privadas y sus cuentas bancarias. Tampoco han informado si realizarán una auditoría al manejo de los recursos que recibía Grupo PMI por la intermediación en las exportaciones de Pemex.  

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador ya nombró a Raúl Enrique Galicia Gómez en la dirección general del Grupo PMI. Él es egresado de la carrera de ingeniería industrial y de sistemas del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Estado de México. Antes, el consorcio operó bajo la responsabilidad de Isaac Volin, un exejecutivo del fondo estadunidense BlackRock, el grupo que le compró a PMI su participación privada en el gasoducto Los Ramones. 

El nombramiento del nuevo responsable de PMI Comercio Internacional no se ha hecho público, pero fue confirmado por directivos del grupo cuyas oficinas se encuentran en la torre de Pemex.

 De PMI al NAIM 

José Manuel Carrera Panizzo, director del grupo hasta 2017, fue el responsable de varias de las grandes transacciones privadas de PMI, como la fallida compra de floteles a astilleros españoles; impulsó incluso la inversión en el capital del astillero Hijos de J. Barreras, S.A., que hoy forma parte del Grupo PMI Comercio Internacional. 

Fue en 2013, durante la gestión de Emilio Lozoya, cuando se firmó la adquisición de 51% de ese astillero, localizado en la región de Santiago de Vigo. La inversión se justificó con la necesidad de darle viabilidad económica al proveedor de barcos de PMI y que no se incumpliera el contrato. 

Fue así como, durante el gobierno panista de Felipe Caderón, el astillero gallego se convirtió en parte de Pemex y le vendió uno de los dos floteles que la petrolera decía necesitar; a través de PMI, Pemex le compró otro al astillero Navantias por 130 millones de euros. El problema fue que tras la caída en los precios del petróleo, dos floteles resultaban un exceso en las operaciones de producción de crudo de Pemex. Sólo se necesitaba uno.

Al recibir el segundo flotel en febrero de 2017, PMI decidió dejarlo en un puerto de España sin haberlo estrenado siguiera. En septiembre de 2018, en un reporte a la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC), reconoció una pérdida real de mil 700 millones de pesos derivada de la decisión de no usar el flotel, cuyo nombre es Cerro de la Pez (antes Orgullo Negro). Ahora PMI busca venderlo a un precio de descuento de 80 millones de euros.

José Manuel Carrera Panizzo fue relevado en su cargo un año antes de que se acelerara la liquidación de sociedades del grupo, pero se integró casi de inmediato como asesor en el Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin), cuyos responsables se encargaron de la licitación y arranque de las obras del antes llamado Nuevo Aeropuerto Internacional de ­México (NAIM).  

De acuerdo con el contrato de prestación de servicios profesionales entre Banobras, fiduciario del Fonadin, y José Manuel Carrera Panizzo, firmado en septiembre de 2017, este último se sumó como miembro independiente del Subcomité de Evaluación del Fonadin; se le pagaron 30 mil pesos por cada sesión o reunión de trabajo en la que participó. Hasta el 31 de diciembre de 2018 estuvo contratado por el Fonadin.   

Para Carrera Panizzo, exdirector corporativo de Alianzas y Nuevos Negocios de Pemex y responsable de PMI hasta 2017, la transformación de México en un importador galopante de gasolinas era sinónimo de desarrollo y crecimiento. 

Hasta ahora PMI sigue siendo el agente exclusivo de Pemex para la exportación de petróleo, y sus comisiones siguen vigentes y ocultas. El presidente López Obrador ya declaró que la compañía tendrá que transparentar sus operaciones.