“Memoria en pie 1968-2018”: el teatro presente

El libro Memoria en pie 1968-2018. 50 años de resistencia artística crítica independiente y popular, editado por Tintable en su Colección Ojo de Gato, enriquece la perspectiva de los procesos y los recorridos que han tenido las manifestaciones artísticas y culturales con una visión crítica de nuestro acontecer, y que han participado en los movimientos políticos y sociales de su momento.

Entrevistas, ensayos, imágenes y música construyen un mosaico amplio que, como se señala en la presentación, “permite actualizar reflexiones sobre lo distinto que es querer hacer un arte político de hacer un uso político del arte”.

Astrid Velasco, Valeria Guzmán y Leonel Sagahon fueron los coordinadores editoriales, y estos dos últimos junto con otros jóvenes comunicólogos, realizaron conversaciones con artistas como  Mauricio Gómez Morín, Mónica Meyer, Ericka Martínez y Eduardo Barajas, gestor y fundador de La Última Carcajada de la Cumbancha y hoy al frente del centro y escuela ARO en la colonia Obrera.

Hay artículos de Humberto Musaccio sobre periodismo, Cecilia Appleton en danza, José Felipe Coria cine, y Roberto López Moreno y Miguel Ángel Aguilar en literatura, entre otros. 

Fernando Betancourt es el encargado –además de que coordinó gran parte de los contenidos e impulsó su publicación–, de ir jalando el hilo del teatro popular, político e independiente en nuestro país, partiendo de la idea de que el teatro es una actividad estética a lado del pueblo. Colocó como antecedentes al teatro de revista de principios del siglo XX –irreverente y popular–, el Teatro de Ahora fundado por Mauricio Magdaleno y Juan Bustillo Oro, y el Teatro de las Artes impulsado por Seki Sano y la bailarina Waldeen con el lema de “teatro del pueblo para el pueblo”.

Comenta cómo, a raíz de la matanza del 68, se cobró conciencia del papel del teatro y las artes en los movimientos sociales, y cómo surgieron grupos para exponer las injusticias y la impunidad que se vivía. Organizaron festivales, encuentros y llevaron obras de teatro a las calles, a las manifestaciones y a los plantones para apoyar la lucha.

Resalta el hecho de que los grupos de teatro respondieron a los acontecimientos del momento que vivían: la represión y asesinato de estudiantes el Jueves de Corpus de 1971 y el temblor de 1985. 

Fernando Betancourt –fundador del Grupo Zopilote (1967-1997) junto con su hermano Ignacio como dramaturgo–, señala que en 1971 surgió el Frente de Artistas Revolucionarios Organizados (FARO), y en 1973 el Centro Libre de Experimentación Teatral y Artística (CLETA), en el que progresivamente se aglutinaron los grupos que continuaban en pie de lucha por la libertad de expresión y la justicia. Otros como Zopilote y Zumbón se separaron años después y surgieron también Zaltimbanqui, Zero Grupo y La Mueca, actualmente radicados en Morelia.

El libro se complementa con una ilustrativa línea del tiempo y tres CD, que con la colaboración de Modesto López de Ediciones Pentagrama, enriquece sonoramente este testimonio.