La Canción Necesaria canta a Genaro

A lo largo de la historia, la canción ha sido expresión y síntesis del sentimiento popular. Sea a nivel individual, el dolor o la alegría personal, según el caso, o englobando el colectivo comentando un sucedido que a este le importa, la canción ha estado allí.

Vehículo de difusión de aconteceres relevantes o cotidianeidad en voz de los juglares, la canción corría mundo y, por supuesto, en su momento se trasladó a América en donde, hay que decirlo, otra forma de cantares existían. Se enraíza y prolifera y desde luego, cumpliendo su misión, se enlaza con el movimiento independentista y canta a la gesta de Hidalgo, Morelos y millares de desarrapados anónimos que nos legaron Patria, sentencia no por manoseada menos cierta.

Cien años después, siempre popular, es el gran vehículo que lleva y trae, literalmente canta y narra, relata no sólo lo que fue o es sino hasta lo que pudo haber sido, y la aspiración, lo que se desearía fuera. Hechos sí, pero también personajes, ellas y ellos y todo lo involucrado, siete leguas el caballo y el ferrocarril del norte…El corrido de la Revolución mexicana es un ejemplo monumental de la necesidad de la canción, su existencia y permanencia.

Y apenas pasado el medio siglo, dadas las circunstancias, la Canción Necesaria vuelve a demostrar por qué lo es. En la entraña misma del imperio, Joan Baez y Bob Dylan cantan soñando y denunciando, y así hasta el sur del cono sur, con la sola compañía de su guitarra Alfredo Zitarrosa y Víctor Jara por ejemplo, o en colectivo muchos otros. Las entrañables notas de “El Pueblo Unido Jamás Será Vencido” emergen en el estadio de Santiago saludando al Compañero Presidente, pero su eco cubre el mundo.

En México lanzan su canto Judith Reyes, Óscar Chávez, José de Molina, Misael, Gabino, Los Folcloristas… tantos otros. Recogen la realidad existente y sienten el compromiso de cantarla en los cuatro puntos cardinales. Abono de este canto son los personajes que con otros instrumentos cantan: Genaro Vázquez Rojas, Lucio Cabañas, Gámiz, los Lacandones, la 23 de Septiembre… Uno por uno, a todos, con implacable y diabólica eficiencia el sistema los fue silenciando paso a paso.

El 2 de febrero de 1972 tocó su turno a Genaro Vázquez Rojas quien cayó abatido por las balas. Pero como “si se calla el cantor muere la rosa”, a cuarenta y siete años de su muerte física el Comité Mexicano de la Canción Necesaria (CMCN) recordó, vivo, al comandante y ratificó el porqué de esa necesidad.

En el Teatro María Rojo, situado en el corazón de lo emblemático, Tlatelolco, el recién pasado domingo, el CMCN reunió a sobrevivientes de aquellos cantos-batallas y a jóvenes que recogen la estafeta y sobre sus espaldas colocan no solo su guitarra sino la responsabilidad enorme de una tradición de siglos.