Berlín festeja “El Norte”, clásico de Gregory Nava

La migración centroamericana y mexicana al vecino país del norte era un asunto complejo desde 1984, cuando el director, productor y guionista californiano de sangre chicana, Gregory Nava, lo trató en El Norte, cinta independiente que 11 años después fue declarada “un clásico americano” por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Restaurada, gozará de una proyección especial en el Festival de Cine de Berlín, Alemania. Zaide Silvia Gutiérrez, protagonista de esta historia –inspirada en el Popol Vuh–, ahonda con Nava sobre esta temática estrujante.

El Norte –dirigida por el realizador chicano Gregory Nava en 1984 y considerada la primera película independiente nominada al Oscar por Mejor Guion Original en 1985– fue restaurada en el archivo de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood (AMPAS, sus siglas en inglés) por sus 35 años, y se proyectará en la sección Berlinale Special de la 69 edición del Festival Internacional de Cine de Berlín.

Nava, realizador también de Mi familia, Selena y Ciudad del silencio/Bordertown, rememora en entrevista con Proceso que El Norte fue nombrada en 1995 “un clásico americano”; por ello se registró y resguardó en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. 

Informa, vía telefónica desde Los Ángeles, el martes 5 (justo cuando preparaba su maleta para viajar a Alemania), que en la renovación del filme apoyó la Fundación Getty, habiendo sido invitado a la Berlinale (la cual empezó el jueves 7 y termina el domingo 17), donde se proyectará el 14 y 15.

El cineasta resalta que la exhibición de la cinta en el destacado encuentro fílmico germano “es muy oportuno porque la inmigración en la frontera sur de Estados Unidos es un problema ya muy complejo y preocupante”.

El largometraje, de 141 minutos, producido por Ana Thomas y escrito por ella misma y Nava, presenta a dos jóvenes hermanos guatemaltecos Rosa Xuncax (Zaide Silvia Gutiérrez) y Enrique (David Villalpando), quienes huyen de la guerra civil en su país –donde matan a su papá y detienen a su mamá– y la población indígena es la víctima. Su sueño es llegar a Estados Unidos. Atraviesan con mucho esfuerzo México para llegar a Tijuana, pero se hacen pasar por oaxaqueños para que sean menos maltratados al carecer de papeles. Ya en Estados Unidos también sufren por ilegales e igual se dan a conocer como mexicanos. Ahí, Rosa (enferma de tifus, porque al pasarse por el drenaje de México a Estados Unidos la mordieron unas ratas) le dice a su pariente:

“No somos libres, ¿verdad, Enrique? No podemos regresar a nuestra tierra, en México sólo hay pobreza, y aquí, nos tenemos que esconder.” 

Esta producción estadunidense y mexicana está hablada en español, inglés y k’iche’ maya. También aparecen los actores Alicia del Lago Karen, Ernesto Gómez Cruz y Eraclio Zepeda, entre otros.

Nava explica que filmó El Norte porque es mexicano-estadunidense, creció en la frontera y siempre vio la pobreza de los migrantes, “y ahora con lo que pasa con las caravanas que cruzan por México para venir a Estados Unidos, la película no ha perdido vigencia, y es pavoroso cómo Donald Trump los califica, incluso a los mexicanos”.

Rememora que Rosa y Enrique son mayas y están inspirados en los héroes gemelos del Popol Vuh, libro sagrado de los mayas k’iche’, Hunahpú e Ixbalanqué. Fue en los ochenta, expresa, cuando la cinta tuvo éxito taquillero en Estados Unidos y contribuyó a que se aprobara la Ley de Inmigración Simpson Mazzoli de 1986. En cuanto a que El Norte se verá en Berlín, destaca:

“Estamos muy contentos que sea parte del Festival de Berlín, pero es muy triste que el problema de los migrantes centroamericanos que se van a Estados Unidos sea muy grave. Existen muchas Rosas y Enriques en todo el mundo, que dejan sus naciones por la violencia, la falta de oportunidades económica y arriesgan su vida. El racismo y la intolerancia están de vuelta, más fuerte que nunca. Existe una crisis en la frontera sur de Estados Unidos que nunca se resolverá construyendo muros.”

Nava, nacido el 10 de abril de 1949 en San Diego, California, Estados Unidos, coescribió Frida, de Julie Taymor y protagonizada por Salma Hayek. También ha destacado con historia para televisión. Fue nominado tanto para el Emmy como para los Globos de Oro como creador y productor ejecutivo de American Family, la primera serie dramática con personajes latinoamericanos en la historia de la pantalla chica de Estados Unidos.

Zaide Silvia Gutiérrez 

La actriz mexicana Zaide Silvia Gutiérrez (quien también asistirá a la Berlinale), lamenta “que el tema siga vigente y este tipo de tópicos no son bien vistos ahorita en Estados Unidos”.

Le da gusto que El Norte sea reconocida en ese festival de cine europeo:

“Es una película que posee un lenguaje cinematográfico muy vigente también. Curiosamente esta película es muy cíclica, a cada rato vuelve a surgir. Ya es un largometraje clásico, emblemático. En la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos se conserva como un bien del patrimonio cultural de ese país. Me estremece y me da mucho orgullo ser la protagonista de esta historia, junto con David Villalpando. Berlín era el festival que nos faltaba, porque en su tiempo la película fue muy bien recibida en Cannes. 

“En aquellos años Gregory Nava realmente fue revolucionario.”

–La película habla del genocidio indígena en Guatemala, y en los ochenta ese problema no se abordaba en el cine…

–Sí, no se hablaba, pero es terrible que se siga con esta cuestión de extermino. Cuando rodamos hace 35 años, en Guatemala los indígenas apenas habían ganado, ocho años atrás, el derecho de transitar por las banquetas. Entonces todavía no se acostumbraban a ese derecho.

Deplora los éxodos forzados:

“Las personas no solamente migran porque se enamoran o desean estudiar una carrera, sino porque lamentablemente deben salir de sus lugares natales a buscar su derecho de calidad de vida, y eso se da en todo el mundo, no sólo en América, aunque últimamente las migraciones que más se conocen en el mundo son las de centroamericanos hacia Estados Unidos. 

“La película nos da la oportunidad de reflexionar en cómo administramos nuestras sociedades; qué propiciamos para que se den estas situaciones donde hay comunidades que resultan brutalmente afectadas por todo y deben cortarse la raíz y salir, echarse al viento. Porque la migración es una experiencia sumamente dolorosa; se deja la casa, la familia, el lugar donde naciste y creciste. Eso no es fácil. Es también un privilegio poder hablar cinematográficamente de un conflicto tan sensible, y volar a Berlín a representar de alguna manera la migración latinoamericana con esta película.” 

Al preguntarle, cómo llegó al proyecto, recuerda:

“Hace 40 años, pues Gregory tardó cinco años en conseguir los recursos para el filme, él me contó que audicionó cerca de 400 actrices jóvenes. Y yo fui varias veces al casting y finalmente tuve la fortuna de ganarme el papel, y lo mismo sucedió con David Villalpando.

“Nos preparamos mucho. Consultamos a personas que habían partido de Guatemala a México y que habían vivido esa experiencia traumática, y ellas muy generosamente nos hablaron, nos enseñaron a hablar en k’iche’, nuestros parlamentos los ensayamos muchísimo y también ensayamos mucho el acento guate. Me acuerdo que cada vez que nos oía hablar fuera de la filmación, Gregory nos decía: ‘¡En guate, en guate!’, que quería decir ‘usen su acento guatemalteco en castellano’, lo cual no es fácil porque es tan cercano a nuestro español que debes tener un buen oído.” 

No fue sencillo recorrer varias locaciones durante la filmación:

“La película era independiente, de bajo presupuesto, no se contó con todo el desplante de una producción hollywoodense; sin embargo, tuvimos la fortuna de poder rodar 12 semanas e ir a diferentes lugares. Empezamos en diferentes locaciones en Chiapas, porque obviamente en Guatemala era prohibido hacerlo. Luego fuimos a Cuautla y Mexicali, después a San Diego y Los Ángeles. Fue una experiencia muy, muy intensa. Recuerdo que cuando terminé la filmación y llegué a mi casa padecí una gripe de tres días, porque era como soltar toda la tensión.”

Zaide Silvia Gutiérrez, nacida en la Ciudad de México hacia 1959 acúa desde los 10 años de edad. Es directora escénica, maestra de actuación, miembro de la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas, (AMACC), y de la AMPAS, y recientemente, integrante de la Compañía Nacional de Teatro. Cuenta con una trayectoria laboral de 45 años con más de 40 obras de teatro, unas 40 películas, aparte de 15 telenovelas y 10 radionovelas, y una ardua labor teatral.

“Cuando estuve trabajando en la película, ya contaba con bastante experiencia teatral; en cine mi labor era poca y fue mi primer gran protagónico. Estudiaba la carrera de teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y tenía muchas lecturas; obviamente conocía el Popol Vuh, que volvimos a leer para la cinta y tratamos de documentarnos lo mejor posible.”

Finaliza, contenta:

“Fue una gran aventura. Bueno, sigue siendo una gran aventura.”