Demandan cambios en el INAH para que recupere su función primordial

Señor director: 

El 3 de febrero del presente año el INAH, institución creada como un instrumento de cohesión e identidad nacionales por el presidente Lázaro Cárdenas, cumplió 80 años de existencia. Con la conclusión del periodo cardenista, el Estado mexicano fue abandonando el compromiso social que guió el espíritu de la fundación del Instituto, y se fue imponiendo una política neoliberal de supuesta “modernidad”. En los últimos 40 años se apartó de los preceptos éticos y constitucionales, priorizando los intereses ajenos a la nación, con criterios y políticas antisociales y antipopulares.

La llegada del nuevo gobierno federal (2018-2024) supone recuperar –como lo señala la norma vigente–, la utilidad pública y el interés social del patrimonio cultural de México dejando atrás las políticas que lo socavaron, lo cual pone sobre la mesa temas como la unidad, identidad y soberanía nacionales en un presente donde la sociedad ha padecido largos procesos de degradación, pobreza y violencia.

En el INAH, durante los 30 años de neoliberalismo se asentó un grupo de funcionarios que han permanecido por décadas, sólo cambiando de puesto pero con la misma impunidad, insensibilidad e indolencia, propiciando desde la contratación ilegal y abusiva de especialistas, docentes y trabajadores sin prestaciones ni derecho laboral alguno, hasta la autorización indiscriminada de eventos comerciales en lugares de enorme relevancia cultural, histórica y significativa para el país, como El Tajín o Chichen Itzá.

El Conaculta, transformado en Secretaría de Cultura, es una imposición y proyecto salinista, neoliberal, donde siempre se buscó que el INAH tuviera como prioridades el turismo, la comercialización de los espacios históricos y la venta de la imagen de los monumentos nacionales, mermando así las funciones sustantivas y el proyecto educativo-cultural, convirténdolo en un organismo alejado de su espíritu social, desarticulado­ y amorfo.

Con el nuevo gobierno de México se plantea obligadamente un cambio total de la estructura de autoridades en el INAH, así como la aplicación de auditorías que transparenten el uso de recursos públicos, sobre todo los recibidos para la atención a los sismos, y la ejecución de diagnósticos para conocer la situación del patrimonio cultural, la institución y sus trabajadores.

El INAH desde su creación ha tenido propósitos muy precisos en la investigación, exploración, conservación y custodia del patrimonio histórico, arqueológico y artístico, y –de suma importancia– su vinculación con el proceso educativo nacional lo caracterizó como parte de la política educativa. Hoy en día, esto no se vislumbra en programas, planes o lineas de trabajo algunos. 

En cambio, la titular de la Secretaría de Cultura, en el tema de conservar y proteger el patrimonio cultural, inexplicablemente ha ratificado la estructura de los gobiernos neoliberales que tanto daño han ocasionado a la riqueza cultural de México. Sin propuesta ni visión, mantiene una estructura deteriorada, desvirtuada y sin la menor intención de cambiar políticas y programas. En este camino México pierde en este tema fundamental.

Solicitamos al presidente de la Republica, licenciado Andrés Manuel López Obrador, que las instituciones de cultura, y particularmente el INAH, cumplan con el compromiso de terminar con la corrupción y la impunidad y se realicen los cambios en políticas culturales, estructura institucional y fortalecimiento de la plantilla de personal, como líneas coherentes con la Cuarta Transformación planteada.

Atentamente:

Mtra. etnóloga Claudia Leyva Corro 

Mtra. restauradora Gabriela Patterson Delaye

Arquitecta Nadia Teresa Jaramillo Orellana

Mtro. en arquitectura Luis Adolfo
Gálvez González

Coordinación Nacional de Monumentos
Históricos del INAH

Presidente de Conservación Social
del Patrimonio Cultural, AC

(responsable de la publicación)