Profesores de la UAM cuestionan la huelga que afecta a la institución

Señor director:

La huelga que estalló el viernes 1 de febrero en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) nos retrae a la paralización de las actividades sustantivas de la institución y nos impide ignorar sus consecuencias. 

En 2008 suspendimos labores durante más de 60 días con efectos notoriamente negativos para la comunidad académica y estudiantil. De esa experiencia se desprenden interrogantes que conviene formular en voz alta.

No obstante que la huelga es un derecho consagrado en la Constitución, ¿por qué el comité del Sindicato Independiente de Trabajadores de la UAM (SITUAM) no consideró el voto universal y secreto para que los trabajadores decidieran democráticamente si estallaba o no? 

Durante el conflicto de 2008 los académicos rechazaron por mayoría las prácticas viciadas y corruptas de los líderes sindicales y su insensibilidad ante el hecho de que nuestro compromiso social con la nación se expresa mediante el quehacer académico, científico y tecnológico de la institución.

De la incomprensión a la intolerancia hay unos cuantos escalones que los dirigentes del SITUAM se atrevieron a bajar con ruidosa falta de respeto hacia los profesores que se manifestaron contra la prolongación de la huelga. 

Estos líderes se creyeron astutos al retirar sus demandas cuando negociaron con el entonces rector Enrique Fernández Fassnacht el no estallar una huelga más a cambio de no dejar pasar al Sindicato de Personal Académico de la UAM (SPAUAM), que había obtenido la toma de nota de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. 

Así actuaron mientras continuó el bloqueo contra el SPAUAM. Lo cierto es que semejante astucia sólo les alcanzó para contribuir al deterioro académico de la universidad durante las dos administraciones pasadas. ¿Acaso podrían correr el velo de su astucia para darse cuenta del daño que infligen a la UAM al paralizar sus actividades? 

¿Por qué el SITUAM se obstina en su demanda de incremento salarial de 20%? Saben que no es plausible, pero en cambio les permite negociar nuevas plazas para la parentela sindical. 

¿Tienen idea de las imperiosas necesidades de los profesores de la División de Ciencias Biológicas y de la Salud (CBS) de la UAM Iztapalapa, afectados por el sismo del 19 de septiembre de 2017? ¿Tienen una noción de lo que se requiere para demoler y reconstruir el edificio donde se realizaban investigaciones sobre la diabetes, la obesidad y el cáncer, entre otras, así como reponer los equipos especializados de laboratorio que fueron dañados? 

A las autoridades de la UAM y a los líderes del SITUAM: ¿cómo es posible que el número de trabajadores administrativos ya supere el de los académicos? ¿Son conscientes de que en 45 años de existencia de la UAM los cambios tecnológicos han transformado la naturaleza del trabajo, al grado de que muchos de los puestos administrativos ya no tienen razón de ser? Un ejército de intendencia ya no es más eficiente que un destacamento efectivo y mejor remunerado.

Transitemos hacia las nuevas categorías laborales con nuevas competencias que vayan acorde a las tecnologías de la información y de la comunicación para que constituyan un apropiado soporte y complementen las diversas tareas universitarias y, desde luego, con un reconocimiento salarial adecuado. 

A los miembros de la comunidad universitaria: en la actual coyuntura nacional, en la que el presidente de la República ha convocado a emprender una transformación de la vida pública del país, ¿nos estamos cuestionando cuál será el papel de nuestra institución? ¿Cómo superar entre todos, académicos, administrativos y autoridades, los problemas que crecen como la hidra en algunos ámbitos de la Universidad Autónoma Metropolitana?

Atentamente:

Carolina Carbajal de Nova, Joaquín Delgado, Armando Ferreira, Arturo Lara,
Ignacio Llamas Huitrón, Adriana Morales, Felipe Peredo, María José Rodilla,
Álvaro Ruiz Abreu, Juan José Santibáñez, Michael Schuessler, Alfredo Tenoch Cid,
Clara Valladares, Josefina Vilar

Responsable de la publicación:
Alenka Guzmán