“¿Podrás perdonarme?”

Aficionada al trago, Lee Israel (Melissa McCarthy) se especializa en escribir biografías de celebridades; pero sus libros se venden mal, acaba de perder el empleo donde sobrevivía como correctora de estilo, no tanto por beber en horas de trabajo como por mentarle la madre a su jefa. Ahora que no tiene ni para pagar la renta, su gato se enferma, la peor desgracia para una mujer de 50 años que vive sola en el Manhattan de los noventa y es cáustica como pocas; la situación mejora cuando descubre que puede ganarse la vida falsificando cartas de personajes del mundo de la literatura.

Basada en la autobiografía confesional de Lee Israel, ¿Podrás perdonarme? (Can You Ever Forgive Me?; EU, 2018), la directora Marielle Heller escenifica el Nueva York de la última década del siglo, de bares y librerías donde se mantenía el culto a las leyendas literarias, y donde una mujer se verá fácilmente marginada por su edad, su físico y orientación sexual. 

La realizadora deja claro que su protagonista no busca provocar lástima a pesar de su condición, tampoco justifica su salida fraudulenta; el mal carácter de Lee mantiene al espectador a distancia, pero seduce el talento de la falsificadora improvisando todo un taller de máquinas de escribir antiguas, envejecer en el horno de cocina las cartas, utilizar la pantalla prendida de un televisor calcando así la firma de Noel Coward (para las pulgas del famoso dramaturgo), y luego sazonar sus contenidos, a veces con más sabor que los supuestos escritores. Esta aventura literaria resulta un guiso muy disfrutable.

Sin duda ¿Podrás perdonarme, antítesis del Libro verde, era la cinta menos edificante para aspirar a un Óscar; no deja de sorprender que Lee Israel haya logrado falsificar y vender alrededor de 400 cartas, cada vez más caras, a libreros y coleccionistas especializados, sin que la denunciaran; pero más sorprende que el FBI se haya ocupado tanto del asunto si se piensa en lo que actualmente ocurre, a nivel ético, en la Casa Blanca. Esto no lo dice explícitamente la directora, aunque al público del año 2019 le resulta evidente.

La actriz Melissa McCarthy proviene del stand-up comedy,­ un género de improvisación que se apoya mucho en la auto descalificación; desde el título, su personaje sabe que el perdón es lo de menos, el humor seco que la caracteriza mantiene una dosis de rabia y cinismo que desarma el intento de compadecerla, y entre justificarla y rechazarla, la persona de Lee Israel se encaja en la conciencia del espectador.

Esta delincuente literaria necesita un cómplice y lo encuentra en su mejor amigo gay, Jack (Richard Grant), un orgulloso dandy envejecido, sin dinero ni domicilio, circulando en el Manhattan de la epidemia del Sida; la construcción del personaje de Grant evoca a La loca de Chaillot, el personaje anti-siquiátrico de Giraudoux. Jack y Lee juntos forman un dúo de cómicos muy finos que se masacra sin dejar de quererse.