La Conade, con la puntería chueca en tiro deportivo

En noviembre último, Jorge Orozco se convirtió en el primer atleta en conseguir un lugar para México en los Juegos Olímpicos que se realizarán en Tokyo el próximo año. Sin embargo, pese a su proeza, carece de apoyos de parte de las autoridades deportivas. “Quizá en la Conade ni siquiera saben del logro que tuvimos”, cuestiona el joven jalisciense, que ha sido buscado por el Ejército para integrarlo a su programa de becas y por el fabricante de armas Beretta.

Jorge Orozco obtuvo la medalla de plata en la especialidad de escopeta en el XII Campeonato de las Américas y consiguió la primera plaza olímpica para México rumbo a Tokyo 2020… pero no pasó nada.

Pese a que la competencia se realizó en Guadalajara en noviembre último, la noticia se dio a conocer tres meses después. 

El ganador de la única plaza para México en los Juegos Olímpicos considera que su caso es el reflejo del desinterés oficial sobre el tiro deportivo. Incluso, duda de que la directora de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), la exvelocista Ana Gabriela Guevara, esté enterada de que ya se ganó la primera cuota olímpica.

“La noticia no fue difundida porque el tiro deportivo no es un deporte que la gente conozca o le guste. Por el simple uso de armas resulta una disciplina mal vista. En cambio, si la plaza se hubiera obtenido en natación, clavados o por la Selección de futbol, sería motivo de fiesta nacional”, reclama.

La historia de Jorge Orozco en el deporte de alto rendimiento es un caso más en el que el éxito no es casual, es producto del esfuerzo y del sacrificio familiar. 

Su entrenador es su papá, Martín de Jesús Orozco Maña, quien conquistó cuatro títulos mundiales en tiro deportivo en los ochenta y actual entrenador nacional. 

El señor Martín no sólo lo prepara desde 2011 en la especialidad de fosa olímpica, además de pagarle sus estudios en un colegio particular, cubre sus gastos de entrenamiento y los viajes al extranjero. 

El tiro deportivo, dice Jorge, es un deporte demasiado costoso. “Supuestamente tengo una beca de la Conade, pero sólo me pagaron siete de los 12 meses que debieron cubrirme. De hecho, ni siquiera es una gran remuneración: si me llegaran a depositar, me darán 5 mil pesos mensuales, aproximadamente”. 

Este joven atleta, que cursa el último año de preparatoria, explica que tampoco le han recompensado por las cuatro medallas de oro que ganó en la Olimpiada Nacional 2018, en representación del Consejo Estatal para el Fomento Deportivo (Code) Jalisco. 

Agrega que el mismo Code también le adeuda a su papá lo correspondiente a dos años de sueldo por entrenar al representativo estatal.

En el ámbito particular las cosas son diferentes. Tras ganar el lugar olímpico para México le llegó el patrocinio de la marca de escopetas Beretta. “Sin embargo, mi familia me seguirá apoyando económicamente porque es largo el proceso rumbo a los Juegos Olímpicos”.

De acuerdo con el propio atleta, su papá desembolsa entre 45 y 70 mil pesos mensuales para su preparación, dependiendo el tipo de competencias en las que participe.  

Recuerda que la Federación Mexicana de Tiro, la Conade y el Code Jalisco se rehusaron a pagarle sus gastos para el selectivo nacional de enero último. “Tuvimos que cubrirlo nosotros. Es más, ni si quiera me pagaron la inscripción para el Campeonato de las Américas de Tiro, en el que se obtuvo la cuota olímpica. Tampoco me felicitaron”.

Detalla que la ficha de admisión del campeonato costó cerca de 300 dólares y fue cubierta por el Club Cinegético Jalisciense, donde su padre es entrenador. Agrega que la tienda del club también los ayudó con un descuento: en lugar de pagar 2 mil 100 pesos por 250 cartuchos sólo cubrieron mil 500 pesos.  

Soporte militar

El deportista jalisciense está por ingresar al Ejército. Cuenta que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) lo llamó para que sea beneficiario de su grupo de apoyo deportivo. 

“Me buscaron y con mucho gusto acepté. Estoy preparando mis papeles y con el sueldo que me den podré costear mi entrenamiento”. 

La Conade, vía la Comisión Deportiva del Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento (Fodepar), también ofrece becas para los atletas que participen en el ciclo olímpico. Sin embargo, “ellos me dicen que no me pueden ayudar por las condiciones en las que gané la cuota”. Es decir, la autoridad alega que no consiguió el lugar para México en alguna Copa del Mundo ni en los Juegos Panamericanos.

–¿La Conade menosprecia tus logros?

–Así es, mi papá me lo contó después de una junta que tuvo con las autoridades de la Conade. Le dijeron que la decisión se la iban a dejar al consejo (del Fodepar). Es el día en que todavía no sé nada. Por lo tanto, no sé si ingresaré o no al programa. No tengo de otra más que quedar en sus manos.

“Esto es muy triste. Sólo confirma que el deporte no se genera por un esfuerzo del gobierno, sino por una labor individual y ahí siempre está el apoyo de la familia. En México, los atletas que logran sobresalir lo hacen por sus propios medios y patrocinios.”

–Tu caso ocurre cuando el propio presidente Andrés Manuel López Obrador ha expresado su apoyo total al deporte.

–(La ayuda) no se ha visto en lo absoluto. Me gustaría saber algo de la Conade.

El síndrome 

de la cuota olímpica

De acuerdo con las reglas de clasificación, el atleta de tiro deportivo que consigue un lugar para su país en los Juegos Olímpicos no asegura en automático su participación en la justa.

Ahora, Jorge deberá sumar los puntos suficientes en los distintos selectivos para ganarse su boleto a Tokyo 2020. “Mi responsabilidad es defender esa cuota olímpica hasta subirme al avión”.

Entre las competencias que dan puntos para tal destino están los Juegos Panamericanos de Lima 2019, a desarrollarse en julio, y la Copa del Mundo de la especialidad. Después, explica Jorge, lo más probable es que se realice un selectivo nacional. El atleta que viajará será elegido por sus promedios e historial deportivo.

En el primer selectivo de 2019, realizado en enero último, Jorge concluyó su participación como el mejor de la clasificación y de la fase final. “Empecé el año defendiendo bien. Mi idea es ir a los Juegos Panamericanos y subir al podio. De ese modo casi puedo garantizar que me quedo con mi cuota. De ahí, simplemente será mantener mi nivel y luego aumentarlo para alcanzar mi máximo rendimiento en los Juegos Olímpicos.” 

No obstante, en plena lucha por hacerse de la plaza, su logro ya despertó el interés de otros tiradores que aspiran por el boleto a Tokio. 

“El tiro deportivo no es popular, pero cuando ganamos el lugar mi padre y yo pronosticamos ‘el síndrome de la cuota olímpica’. ¿A qué nos referimos? En el momento en que se dio a conocer la obtención de la plaza inmediatamente se duplicó el número de tiradores.”

Tensión en casa

La trayectoria de Jorge no está exenta de sobresaltos en su entorno familiar. Los desacuerdos con su padre han llegado al punto de poner en riesgo su carrera deportiva. 

“Es difícil que tu padre sea tu entrenador. En el caso de mi papá también lo es que su hijo sea su atleta porque puede haber muchos piques.”

El joven tirador vive con su mamá y su papá es quien lo ha llevado para alcanzar el sueño olímpico, pero la tensión entre ellos lo orilló a pensar en el abandono. “Un día él mismo me lo dijo: ‘Si tú ya no estás cómodo aquí, si ya no quieres esto, mejor retírate. Por delante tienes una vida muy larga y puedes volver cuando quieras’”.

Sin embargo, Jorge decidió continuar porque el tiro deportivo “es lo que mejor hago, esto es mi pasión. No lo voy a dejar sólo por tener conflictos”.

Otro golpe que enfrentó fue el rompimiento con su novia. “No lo voy a negar, afectó mi rendimiento y mi padre encaminó sus críticas por ese lado: ‘Te está distrayendo, te está afectando’”. 

Recuerda que en ese momento trató de arreglar su situación sentimental con la mujer que ahora es su mejor amiga y, al mismo tiempo, mejorar en lo deportivo. “Se me juntaron las dos cosas que, de verdad, me tronaron”.

Ahora, con la mayoría de edad cumplida, Orozco se ha convertido en el único deportista mexicano que ha logrado una cuota olímpica. Su andar en la disciplina la inició a los tres años, participó con un rifle de aire en las ligas infantiles que realizó el Club Cinegético Jalisciense.  

A los siete años comenzó a practicar con escopeta y a los 12 decidió entrenar formalmente. Así, en 2011 ganó su primer campeonato nacional en la modalidad no olímpica.

En 2014, de la mano de su padre, el Code Jalisco impulsó un proyecto enfocado en la búsqueda de jóvenes tiradores rumbo a la Olimpiada Nacional en modalidades olímpicas. Jorge se integró al programa en la especialidad de fosa olímpica y desde entonces continúa en esta prueba.

Ese año participó en su primera competencia internacional: el Campeonato de las Américas, en Guadalajara, donde concluyó en el undécimo puesto. En 2015 asistió al Campeonato del Mundo de Tiro Deportivo, en Lonato, Italia, donde los nervios y la presión le jugaron una mala pasada y quedó en el lugar 43 de la clasificación general.

Fue en 2017 cuando el jalisciense terminó en el séptimo lugar en fosa olímpica, en el Iberoamericano de la especialidad. Y luego obtuvo la plaza de los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe en un calificativo en República Dominicana, donde consiguió el primer sitio en doble fosa olímpica.

Aún sin zanjar las diferencias con su padre, asistió a los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018, ahí conquistó el tercer lugar por equipos. Empero, falló en su intento por hacerse de la presea dorada en lo individual. 

“Aún había un poco de pique con mi papá. Encima, tampoco sentía el apoyo de la familia y esas situaciones derivaron en mi bajo rendimiento.”

Sin embargo, el 11 de noviembre último se colgó la medalla de plata en el XII Campeonato de las Américas en la prueba de escopeta; con 43 puntos, quedó a dos de la medalla de oro, el peruano Alessandro de Sousa.