Los decepcionados

El golpe de timón del presidente López Obrador sobre los megaproyectos de su programa de gobierno decepcionó a sectores sociales que lo apoyaron en su camino al Palacio Nacional. La principal razón de este sentimiento, afirman representantes de esos grupos, es que el fundador de Morena no honró sus compromisos. “Una cosa fue lo que dijo en campaña y otra lo que está realizando como presidente…”.

Al cumplirse los 100 días del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, diversos actores políticos y representantes de organizaciones de la sociedad civil que lo apoyaron en 2018 para que ganara la Presidencia, ahora lo desconocen y critican las decisiones que está tomando, contrarias a lo que prometió en campaña.

Jorge Zapata García, nieto del general Emiliano Zapata y defensor de las tierras en Morelos; Clara Jusidman, con más de 30 años en la lucha de la sociedad civil; Pedro Maldonado, de la Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez de Oaxaca; y Elsa Simón, de la organización Por la Superación de la Mujer en Tapachula, Chiapas, son algunos de los que externan su decepción y aseveran que las declaraciones de López Obrador contra las agrupaciones sociales y su decisión de realizar proyectos que afectan a comunidades indígenas y campesinas están generando decepción y rechazo social.

Este distanciamiento comenzó a manifestarse el pasado 14 de febrero, cuando ­López Obrador ordenó, a través de una ­circular enviada a todas las dependencias, no dar más recursos a las organizaciones de la sociedad civil, acusándolas de corrupción y opacidad, así como de ser intermediarias beneficiadas de los recursos públicos destinados a los sectores más necesitados.

Pablo Armando González Ulloa Aguirre, profesor investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales UNAM, rechaza esta afirmación y aclara que, de acuerdo al Informe Anual de las Acciones de Fomento y de los Apoyos y Estímulos otorgados por dependencias y entidades de la administración pública federal a favor de organizaciones de la sociedad civil correspondiente a 2017, los beneficiarios de estos recursos fueron los organismos cuasi gubernamentales o de autobeneficio. 

Éstos, explica el académico, están integrados a dependencias como el Instituto Nacional para la Educación, la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte y las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) de la Secretaría de Economía, a las cuales se les otorgó más de 9 mil millones de pesos de 2013 a 2017.

Sin embargo, las afectadas por la cancelación de recursos son diversas agrupaciones civiles que apoyaron en su momento la candidatura de López Obrador, y ahora se muestran decepcionadas por el cambio de actitud del presidente.

Elsa Simón, quien en 1997 fundó Por la Superación de la Mujer –que da trabajo a 30 activistas y da refugio a 100 mujeres con sus hijas e hijos en situación extrema–, advierte que hay desencanto hacia López Obrador por este golpeteo a las asociaciones civiles: “Nos está pegando para hacernos desaparecer, pero somos el único contrapeso con la sociedad”. 

Simón sostiene en entrevista que el gobierno de López Obrador resentirá un impacto negativo desde sectores de la sociedad que lo apoyaron en su campaña y que trabajan con las agrupaciones civiles afectadas.

El Proyecto Integral Morelos

Otro caso es el de los campesinos de Morelos que confiaron en la palabra de López Obrador, quien durante su campaña se comprometió a detener el Proyecto Integral Morelos, del que forma parte la termoeléctrica de Huexca, municipio de Yecapixtla, que afecta asimismo a comunidades de Puebla y Tlaxcala.  

El pasado 15 de enero Jorge Zapata García, nieto del Caudillo del Sur, asistió a un evento encabezado por López Obrador en el municipio de Ayala, Morelos, cuna del agrarismo. Ahí encaró al presidente que defendió el proyecto de la termoeléctrica, que forma parte el Proyecto Integral Morelos, el cual incluye la introducción de un gasoducto en los municipios del oriente de Morelos y de otros estados como Puebla y Tlaxcala.

Zapata recriminó a López Obrador su apoyo a este proyecto, que empezó desde 2010 con una inversión de mil 600 millones de dólares y en el cual el gobierno se asoció con las empresas españolas Abengoa y Elecnor, que utilizarán las aguas del río Cuautla y con ello afectarán a los campesinos de la región.

“Mi abuelo, el general Zapata, luchó por tierra, libertad y agua, y esa agua siempre ha sido de los campesinos desde nuestros abuelos. No vamos a permitir que gente extranjera se venga a adueñar de todos los recursos de los ayalenses”, le dijo al presidente López Obrador.

La respuesta del presidente fue que se haría una consulta. Se realizó el 23 de febrero, en medio de fuertes protestas del Consejo de Pueblos en Defensa del Aire, Tierra y Agua, ya que tres días antes de aquella fecha fue asesinado Samir Flores, uno de los principales opositores al proyecto.

Entrevistado por este semanario en el marco de los primeros 100 días del gobierno de López Obrador, Zapata García reconoce que es positiva la decisión de combatir el robo de combustible o huachicoleo, aunque advierte que no se ha detenido a ninguno de los peces gordos. Pero como morelense sostiene que ve mal el proyecto de la termoeléctrica. 

–Él dijo en campaña que no iba a pasar ese proyecto –se le plantea.

–Sí, pero ahora sale con todo lo contrario; en ese sentido está mal. Una cosa fue lo que dijo en campaña y otra lo que está realizando como presidente.

–¿Estas contradicciones no crean una decepción?

–Claro que sí, más si tomamos en cuenta todo lo que dijo en campaña. 

–¿Cómo definiría estos 100 días de ­gobierno?

–Entre azul y buenas noches, como los tamales de todos los colores y sabores. No hay un camino directo, real de gobierno. Tantito dice que sí, tantito dice que no. Es un ir y venir de ideas, nada más. Pero por lo que veo se ha de hacer lo que el señor dice. Entonces, definitivamente yo no estoy de acuerdo con eso.

“Lo apoyamos por tantas promesas que hizo al pueblo, en base a eso arrasó en las votaciones. Aunque el pueblo ya estaba asqueado de lo mismo, se le dio la oportunidad a este señor, pero si nos va a salir peor que los otros, entonces ¿dónde está el cambio?”

Se le recuerda que López Obrador declaró 2019 como Año del Caudillo del Sur Emiliano Zapata.

–¿Cómo es posible que declare el año de Emiliano Zapata y para conmemorarlo va a quitarle el agua a sus ejidos? Él sabe de las consecuencias de esa termoeléctrica porque le entregamos una ficha ­técnica como nos la pidió, pero no le hizo caso y entonces no hay congruencia de que vaya a celebrar o festejar el centenario de mi abuelo quitándole el agua a los ejidos.

–Es totalmente contradictorio.

–Claro, pero como te digo, es libre de decir y hacer lo que quiera porque es el presidente de la República, aunque falta que los ejidatarios y los pueblos se lo permitamos.

–Mucha gente lo está viendo igual.

–Eso es lo que está pasando con eso de que hay proyectos que avala y otros que no. Es por eso que no sabemos de qué se trata lo que está haciendo. Por ejemplo, canceló el aeropuerto en Texcoco pero quiere seguir con la termoeléctrica. ¿Por qué van a llegar empresas extranjeras a quitarnos lo que es de nosotros? Es una desilusión.

“Lo mismo o tal vez peor”

Otro caso es el de la Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez de Oaxaca (Unosjo), cuyos líderes Juan Pérez Luna y Pedro Maldonado Cervantes admiten que toda la región votó a favor de López Obrador y ahora se sienten defraudados por la imposición de proyectos de desarrollo, como la carretera en el Istmo de Tehuantepec y la Sierra Juárez.

En una carta manifestaron: “Seguimos teniendo esperanza en que se pueda construir una relación de respeto entre los pueblos indígenas de este país y el gobierno de la República, aunque vemos con preocupación que hasta ahora (López Obrador) sólo se ha reunido a dialogar con los empresarios, quienes lógicamente tienen sus propios intereses, muchos de los cuales son contrarios a los de los pueblos originarios”.

También objetaron el proyecto cafetalero favorable a la trasnacional Nestlé; consideran que va en detrimento de los pocos ingresos económicos de muchas comunidades indígenas del país, al cambiar las variedades arábicas que se siembran en México y que tienen calidad de exportación, por variedades robustas de baja calidad como las que siembran en Brasil, con el pretexto de que son menos susceptibles a la plaga de la roya.  

En entrevista telefónica, Maldonado Cervantes señala: “Andrés Manuel hizo muchos compromisos en campaña y no los está cumpliendo, los está echando para abajo”.

–Hay una desilusión…

–Así es.

Expresa que tenían esperanzas de que López Obrador fuera un presidente distinto a los anteriores y que les iría mejor, “pero ahorita nos está yendo peor que con los que han pasado. Cuando estuvo haciendo su promoción pensé que era un cambio para el pueblo, pero ahorita está volviendo a lo mismo o tal vez peor”.

–¿Es decepcionante?

–Sí, porque hizo los compromisos y ahora no cumple. La verdad es que para nosotros como indígenas y campesinos pensábamos que estaríamos bien, pero está haciendo igual que los presidentes pasados.  

–¿En qué sentido?

–Que prometió y lo está echando abajo. Decían que el PRI no hacía todo lo que debería hacer, pero ahorita estamos viendo que es lo mismo.

–¿No hay un cambio?

–Ese cambio no hay, al contrario, todos los que reciben del programa que llaman Prospera, lo quiere echar para abajo y afectaría a todas las madres que tienen familia. La gente ya está acostumbrada a ese programa y será difícil no tener esa ayuda.  

–Muchos pueblos votaron por él. ¿Cómo cuántos?

–Muchos, la mayoría, pero no sé cuántos. De aquí de donde soy son 32 comunidades. En mi pueblo antes votaban por el PRI, pero en la elección (pasada, los priistas) sólo tuvieron tres votos, todos se fueron con Morena.

–¿De ese tamaño era la ilusión y ahorita de ese tamaño es la decepción?

–Pues sí, eso es lo que dicen todos los paisanos, que nos está yendo mal porque en lugar de que nos apoyaran están quitando lo que ya se había logrado. Esperemos que las cosas se compongan, pero está medio difícil.

Organizaciones civiles

Clara Jusidman, que lleva más de tres décadas de trabajo con organizaciones de la sociedad civil, integrante de los consejos de Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos, A.C. (CADHAC), de la Fundación Nutrición y Salud, así como del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo de la UNAM, reconoce que muchas de estas agrupaciones apoyaron la llegada de López Obrador a la Presidencia, convencidos de la necesidad de un cambio. 

Pero en estos 100 días, advierte, hay luces y sombras.

“Hay cosas buenas, pero hay otras cuestionables, como el hecho de que se está confrontando de una manera innecesaria e injusta con muchos grupos a través de apreciaciones generalizantes, por ejemplo, con la comunidad académica y científica, con los grupos de la sociedad civil, con expertos en diversas materias.”

Manifiesta su preocupación por lo que considera la intención de López Obrador de destruir instituciones:

“No sé si es una destrucción para construir otras instituciones o es una destrucción sin un proyecto alternativo. Esto último es muy preocupante porque se gobierna con instituciones, y destruirlas como ya se venía haciendo con las políticas neoliberales, es muy grave porque se generan vacíos que son ocupados por otros poderes fácticos, como el crimen organizado.”

–¿Hay decepción?

–Por sus últimas declaraciones, sí hay una decepción. Yo personalmente estuve triste varios días porque al criticar a las agrupaciones de la sociedad civil fue como si alguien aventara en mi cara 30 años de trabajo de mi vida diciendo que no sirven, que no han aportado nada y que mejor hubiera trabajado con los partidos políticos para lograr una transformación.

 Jusidman defiende el trabajo que han hecho las agrupaciones civiles en el proceso democrático del país en las últimas décadas: 

“Las organizaciones de la sociedad peleamos por la autonomía de los órganos y la integración de los consejos, mientras que los partidos se ponían de acuerdo en la repartición de cuotas. Eso se convirtió en un mercado de negociación entre los partidos y no fueron las organizaciones ciudadanas las que los corrompieron, sino los partidos políticos.”