Comentario sobre “Ricardo Salinas Pliego: El insaciable empresario consentido de AMLO”

Señor director:

Según la carta publicada en la página 6 del número 2209 del semanario que usted dirige, suscrita por el presidente y director general de Grupo Salinas, Ricardo Salinas Pliego, el 22 de noviembre de 2018 fue firmado entre el empresario y el hoy presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, un compromiso público para “apoyar” a 100 mil jóvenes durante seis años. Lo que el empresario no informa es en qué consiste el “apoyo”.

Pese a ello, es probable que tal “apoyo” se encuentre vinculado al programa del gobierno federal Jóvenes Construyendo el Futuro, del cual, según el artículo aparecido en el número 2208 del mismo semanario, bajo el título Ricardo Salinas Pliego: El insaciable empresario consentido de AMLO, habría sido coautor Esteban Moctezuma Barragán, expresidente de la Fundación Azteca y persona moral vinculada al señor Salinas Pliego.

Si ello es así, es lógico concluir que no es tal el “apoyo” para los 100 mil jóvenes y, por lo tanto, tampoco existe el espíritu altruista del que presume don Ricardo. Lo que sí existe, detrás de la imagen que acostumbra vender uno de los hombres más ricos del país, son sus intereses económicos que, ciertamente, no son pocos.

Aunado a lo anterior, es evidente la ambición desmedida que el personaje tiene por incrementar sus ganancias mediante la explotación de la fuerza de trabajo de esos 100 mil jóvenes, a cambio de la cual él no pagará ni un solo peso partido por la mitad. 

Mientras él los “capacita”, será el gobierno bizarro el que cubra por cada uno de estos jóvenes 3 mil 600 pesos mensuales que multiplicados por 100 mil arroja la cantidad de 360 millones de pesos al mes, los cuales si son multiplicados por los 72 meses del sexenio significaran nada más y nada menos que 25 mil 920 millones de pesos, que el señor Salinas se ahorrará. A fin de cuentas, capitalista neoliberal tenía que ser. 

Si a lo anterior se suma la alianza que astutamente ha conseguido con un presidente ingenuo, quien en su cierre de campaña en los Reyes Acaquilpan, Estado de México, afirmó que la desigualdad no se genera por la explotación de la fuerza de trabajo que realizan los dueños de los medios de producción, la suerte ha colocado a dicho empresario frente al premio mayor.

Atentamente: 

Miguel Ángel Hernández Jiménez

Ciudad de México