Krauze amenaza y Clouthier reacciona

En su libro Juntos hicimos historia, Tatiana Clouthier –quien coordinó la campaña electoral de Andrés Manuel López Obrador– acusó a Enrique Krauze de haber encabezado, con patrocinio empresarial, una estrategia de difamación contra quien ahora es el presidente de la República. El historiador amenazó con demandar a la hija de Maquío, pero ella acepta el reto…

“¡Nos vemos en los tribunales!”, responde sin titubear Tatiana Clouthier a la amenaza de Enrique Krauze de demandarla por exhibirlo como orquestador, con vastos recursos empresariales, de “una campaña de difamación” contra Andrés Manuel López Obrador.

Ya desde el proceso electoral, el año pasado, Krauze había tratado de intimidarla –dice– cuando ella declaró que daría a conocer que detrás de la guerra sucia contra López Obrador, que incluía entre otras páginas digitales a PejeLeaks, estaban “cuatro-cinco nombres que van a sorprender a este país”.

Revela: “Me mandó decir, indirectamente, que pobre de mí que me atreviera, porque me iba a demandar”.

–¿Así?

–Hizo el comentario como para “dile a Juan para que te oiga Pedro”, ¿no?

Y tras revelar en su libro Juntos hicimos historia que Krauze participó junto con prominentes magnates, como el sinaloense Agustín Coppel, en la estrategia para descarrilar a López Obrador –el historiador calificó esto de falso y dijo que se reservaba el derecho de proceder legalmente contra ella–, Clouthier no se amilana.

“Yo no me aviento habladurías”, afirma la diputada federal de Morena, quien afirma que tiene evidencias de lo que escribió y que además lo hizo con “un abogado al lado”. “No me atrevería a poner esto si no tuviéramos las pruebas en la mano.”

En entrevista con Proceso, la tarde del jueves 14, en medio de la aprobación en la Cámara de Diputados de la revocación de mandato –que, dice, no es para la reelección de López Obrador ni de nadie–, la hija del prócer panista Manuel Clouthier del Rincón ratifica:

“Para mí (el libro) le hace un bien a México y era necesario que se supiera, porque siguen moviéndose las manos oscuras y siguen moviéndose muchas cosas en contra de Andrés Manuel; tantas mentiras como en la campaña.”

Y es que, ese mismo jueves, Krauze descalificó en su cuenta de Twitter el contenido de Juntos hicimos historia: “Tatiana, la hija de mi amigo y compañero Manuel Clouthier, publica un libro en el que me difama. Todas sus afirmaciones son mentiras. Me reservo el derecho de actuar legalmente”.

Pero Tatiana destaca que la eventual demanda legal de Krauze en su contra busca tapar el fondo del asunto: El uso de abundante dinero privado para difamar y descalificar a López Obrador.

También, añade, Krauze pretende rehuir su responsabilidad en este esquema de guerra sucia cuando, en carta a Carmen Aristegui, se dice víctima de una “persecución desde el poder”, igualándose a la periodista que reprimió Enrique Peña Nieto. 

“Lo que él hizo con Carmen es quererse cobijar sobre un tema para que no nos vayamos al tema central. Éste no es el tema: Aquí no estamos diciendo que él no tiene derecho a decir lo que le dé la gana. La discusión es que se usó la mentira para descalificar y orquestar una campaña de difamación en contra del hoy presidente de la República. Son dos temas.”

–Dice que es víctima de una “persecución desde el poder”.

–¿Del poder? ¡Qué pinchi poder tengo yo, caray!

–Se refiere, por lo visto, a López ­Obrador.

–¿Pero López Obrador qué tiene que ver conmigo? 

–Usted coordinó su campaña.

–Pues sí, pero a las pruebas me remito: he visto al señor, desde que tomó posesión, en una conversación privada y vinculativa, una vez. ¡Entonces, por favor, caray! 

Y revira al historiador: “Pregúntale cuántas veces ha visto él a Agustín (­Coppel), cuántas veces lo vio en campaña, pregúntale cuántas veces fue a Berlín 245, pregúntale por qué se cambiaron de domicilio las reuniones”.

Buscado por Proceso, Krauze se negó a una entrevista.

Millones del gobierno

Y es que en Juntos hicimos historia, libro publicado por Grijalbo –cuyo director editorial es Ricardo Cayuela, discípulo de Krauze–, Clouthier documenta una trama, iniciada en 2016, que involucra al historiador y al empresario Agustín Coppel para evitar la llegada de López Obrador a la Presidencia; su centro de operaciones fue una casona ubicada en Berlín 245, Coyoacán, y otros domicilios.

El contenido del libro coincide, en parte, con la publicación, en el periódico Eje Central, el jueves 14, del reportaje Operación Berlín, que identifica a Krauze y a Fernando García Ramírez, su ayudante, en la difusión de noticias falsas contra López Obrador, con el financiamiento de los empresarios Coppel, Germán Larrea y Alejandro Ramírez Magaña.

Esa misma mañana del jueves 14, el jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, el exfiscal electoral Santiago Nieto Castillo, identificó a quienes, según él, participaron en el financiamiento del documental El populismo en América Latina, entre ellos el Consejo Mexicano de Negocios, presidido por Ramírez, que destinó 96 millones 900 mil pesos para la producción.

El funcionario, quien presentará denuncia ante la Fiscalía General de la República, aseguró que también financiaron el documental la trasnacional española OHL México, con 186 millones de pesos, y Grupo Peñoles, propiedad de Alberto Bailleres, así como Alejandro Quintero Íñiguez, expublicista de Enrique Peña Nieto desde que era gobernador del Estado de México.

Clouthier aclara que sólo se hace responsable de lo que escribe en su libro, en el que revela también que tuvo información en el sentido de que el Consejo de la Comunicación, creado por prominentes empresarios dedicados a la publicidad, fabricaba materiales para la campaña sucia contra López Obrador.

Sin embargo, asegura que cada una de las campañas descritas ha tenido como único objetivo descarrilar a López Obrador.

“El paquete es contra el mismo personaje, pero hay diferentes frentes y no son los mismos necesariamente. Pueden parecer, porque se parecen en el mismo odio. No sé si entre ellos se coordinaban o no, pero sé que había tres frentes.”

En el caso específico de Krauze, la legisladora destaca cómo las empresas de éste han sido beneficiadas por los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón, expanistas, y del priista Enrique Peña Nieto: “(Entre) 2012 y 2016 las compañías del empresario cultural recibieron del gobierno federal más de 162 millones de pesos mediante contratos de adjudicación directa”.

Añade: “El historiador juega en varias pistas. Durante las administraciones federales de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, la Editorial Clío, libros y videos, S.A. de C.V., cuyo director general es precisamente Krauze, recibió 103 millones 93 mil 559 pesos para ‘promover el trabajo’ de distintas dependencias federales. Cabe subrayar que durante la administración del panista Vicente Fox, la empresa Clío se llevó más de 5.7 millones de pesos en adjudicaciones directas para la adquisición de las ‘canciones completas de Francisco Gabilondo Soler’”.

(El jueves 14 el columnista Miguel Badillo publicó en la revista Contralínea que, en su sexenio, Peña entregó a dos empresas de Krauze –Letras Libres y Editorial Clío– 88 millones 762 mil pesos, a un promedio mensual de 1 millón 232 mil 805 pesos).

En el capítulo “El manejo de la crisis”, Clouthier describe cómo se desató una guerra sucia contra López Obrador ante su posible triunfo.

“Hombres de negocios muy poderosos e intelectuales influyentes, contratados y sufragados por los primeros, elaboraron una feroz campaña en redes sociales y medios de comunicación, con el fin de desinflar a nuestro candidato. De hecho un amigo publicista me confesó al inicio de la campaña que Germán Larrea había contratado a Francisco Ortiz con 70 millones de pesos para destruir la campaña de AMLO por atreverse a nombrar como senador a Napoleón Gómez Urrutia.”

Clouthier se concentra en la trama de Krauze, según la cual, a mediados de 2016, Coppel le encargó a su amigo Jesús Ramón Rojo Mancillas, exdiputado federal del PAN, que coordinara los esfuerzos para “habilitar una oficina de ‘inteligencia’ que tuviera como objetivo frenar el avance de López Obrador. Y si la estrategia requería denostarlo, entonces lo harían”.

Rojo Mancillas convocó, a su vez, a su amigo Ricardo Rojo, director de la empresa Expertaria, que se convirtió en una agencia para “acechar y denostar” a López Obrador para menoscabar su imagen pública y la de sus amigos y familiares.

“El trabajo sucio arrancó en noviembre de 2016. Expertaria, contratando a una granja de trolls cibernéticos, se encargó de incubar perfiles apócrifos y páginas de apoyo a Ricardo Anaya en diferentes redes sociales, como Facebook, Twitter e Instagram. Cera de 100 empleados –entre publicistas, diseñadores gráficos, editores de video y un nutrido equipo de Community Manager– se encargaban de reproducir alrededor de 20 guiones diarios que, en cuestión de minutos, se traducían en videos y memes contra el tabasqueño. De acuerdo con algunos testimonios, me enteré de que los encargados de pautar los contenidos en redes sociales, ordenados y vigilados por Rojo, llegaron a pagar hasta 50 mil pesos para que un video o un meme se viralizara.” 

Sin embargo, dicha empresa no trabajaba sola, sino que otras células lo hacían en Guadalajara, Santa Fe y aun España. “Trabajaban infatigablemente en aquella descarnada guerra sucia”. Hasta marzo de 2018 el equipo tenía su principal centro de operaciones en Berlín 245, colonia Del Carmen, Coyoacán.

Tras la etapa de memes, se pasó a una de contenidos más elaborados contra López Obrador. “Se presume que Agustín Coppel se reunió con Enrique Krauze para encargarle que prepararan contenidos intelectuales más refinados. La encomienda le fue asignada a Fernando García Ramírez, columnista de El Financiero y miembro del consejo editorial de Letras Libres, publicación dirigida por Enrique Krauze. La amistad entre el historiador mexicano y el empresario sinaloense era añeja y reconocida públicamente. En varios de sus libros, Krauze le agradece a Coppel su apoyo financiero”.

Según el libro, García Ramírez, personero de Krauze, participaba como asesor en el war room de Ricardo Anaya, candidato presidencial de la alianza PAN-PRD-MC, cuya participación “consistía en preparar las investigaciones especiales contra López Obrador y su círculo cercano”.

Aunque el libro no lo dice, Krauze animó la alianza de Anaya ante él y los partidos postulantes, en octubre de 2017: “Al Frente Ciudadano quiero recordarle que la división izquierda-derecha es, a estas alturas, francamente anacrónica”, pontificó y les aconsejó “buscar una racional convergencia”.

Clouthier dice en su libro que el equipo de García Ramírez desarrollaba tópicos maniqueos, como la supuesta injerencia rusa a favor de López Obrador, que él mismo publicaba, y los contenidos sin soporte periodístico iban a PejeLeaks, una página anónima que, en realidad, era financiada por empresarios mexicanos, igual que otras seis. 

“Otro de los cometidos que tenía el equipo Krauze-García Ramírez era realizar ‘investigaciones especiales’ que posteriormente eran publicadas, en formato de artículos de opinión, por diferentes columnistas que se presume fueron Fernando García Ramírez, Pablo Hiriart, Julio Madrazo y Ricardo Alemán, siempre caracterizados por su pensamiento antilopezobradorista.”

Pero cuando Clouthier creyó “haber dado en el blanco” del involucramiento de Krauze en la guerra sucia fue un mensaje que recibió el pasado 5 de junio, tras difundir en Twitter información sobre los contratos publicitarios que éste había recibido de gobiernos: Era León Krauze, su hijo, que le escribió de madrugada.

“Me extrañó que el hijo mayor del historiador decidiera escribirme a esa hora y que, en un tono irritado, asegurara que yo hablaba de él y de su padre con Andrés Manuel. No veía yo el nexo entre un tema y otro, y así se lo dije. No obstante, en una respuesta todavía más impetuosa, me dijo que eso era falso y que yo, en mi calidad de coordinadora de la campaña, no debería compartir esa clase de contenidos. En ese momento supe que mis investigaciones iban por el camino correcto.

“Mis indagaciones comenzaron a hacerse cada vez más nítidas pues, desde hace años, Enrique Krauze ha prestado servicios a los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, realizando metódicos y persistentes ataques contra López Obrador.”

Krauze, líder: Calderón 

Fue precisamente Calderón uno de los personajes que salió en defensa de ­Krauze, a su vez defensor de su gobierno, al afirmar que perseguirlo lo convertirá en líder en México.

“Paradójicamente, si lo hacen, harán de él –aunque él no lo quiera– un líder visible y aglutinador de la libertad y la democracia amenazadas hoy en México –cosa que en el gobierno no quieren y temen–. Estamos con él”, tuiteó Calderón, a quien Krauze agradeció esas “palabras de aliento”.

En 2010, Krauze justificó en el libro colectivo Historia de México, editado por la SEP y la Academia Mexicana de la Historia, la estrategia militarista de Calderón: Fue “una guerra necesaria”, que “a pesar de las bajas”, los resultados eran “los mejores de la historia del combate al ­narcotráfico”.

Clouthier rechaza que por lo que escribe en su libro Krauze sea perseguido: “Ahora se está cobijando con que ‘me quieren callar’. ¡No! ¡No tiene que ver con libertad de expresión! Yo puedo decir lo que yo quiera, pero no puedo levantar ­falsos”.

Y al margen de Krauze, insiste en el tema: “Aquí el fondo del problema no tiene que ver con personajes, tiene que ver con todo lo que se hizo en contra del candidato, hoy presidente, y toda la información que se vertió de forma deliberada para hacerle daño, para afectarlo, con premeditación y con recursos de afuera, es decir, no oficiales dentro de las campañas”.

Y esto saldrá también en tribunales si, dice, Krauze cumple con su amenaza de demandarla: “¿Y dónde más? ¿Me voy a sentar a debatirlo con él? ¿Dónde? No tengo nada que debatir con él”.

El libro cumplió sus dos propósitos: “Uno es contar lo que pasó en la campaña ganadora, y dos, las campañas políticas se hacen con dinero público, y los mexicanos tiene derecho a saber. Eso es todo”. 

–Pero dices mentiras, dice Krauze.

–Nos vemos en el tribunal, como dijo. 

–¿Midió las consecuencias al escribir el libro?

–Estuve con un abogado al lado, revisamos cosas. Tuve esta conversación con notas al lado. Y el abogado me cuestionó como si estuviéramos en un juicio ya. La tarea, la hice.