En busca de candidato, Morena se debate en una guerra interna

Nancy de la Sierra, Alejandro Armenta Mier y Luis Miguel Barbosa Huerta son tres militantes de Morena que aspiran a ser candidatos al gobierno poblano. Y en tanto llega el 2 de junio, fecha de los comicios extraordinarios, las facciones en pugna se desgarran en una guerra intestina en la que se intimidan mutuamente, se acusan de espionaje, se dicen víctimas de persecución política… En fin, echan mano de todo el arsenal que antes dedicaban para combatir al PRIAN.

PUEBLA, Pue.- La contienda interna de Morena por definir la candidatura para gobernador de Puebla se convirtió en una batalla en la que los contendientes se acusan mutuamente de lo mismo que antes acusaban al llamado PRIAN: guerra sucia, intimidación, intervención del gobierno, persecución política, amenazas, traiciones y hasta espionaje. 

Según las encuestas, Morena ganaría los comicios extraordinarios del próximo 2 de junio con cualquier candidato; y hay tres que quieren serlo: Nancy de la Sierra, Alejandro Armenta Mier y Luis Miguel Barbosa Huerta. 

El morenovallismo, fuerza política que se vislumbraba como uno de los principales contendientes de esos comicios extraordinarios, a tres meses de la muerte de su fundador, el senador Rafael Moreno Valle, y de su esposa, la gobernadora Martha Erika Alonso Hidalgo, quedó desarticulado. 

Para el anecdotario quedaron las lágrimas y las promesas vertidas por el exgobernador de Puebla José Antonio Gali Fayad, y el discurso incendiario del exalcalde poblano Luis Banck, el día del homenaje luctuoso que se ofreció a Alonso y Moreno Valle, que fallecieron el 24 de diciembre en un percance aéreo aún sin esclarecer. Los operadores de ese grupo político, uno a uno, se han ido desligando de los comicios. 

“El morenovallismo se esfumó”, asegura el líder del Congreso local, el morenista Gabriel Biestro Medinilla. 

La expanista Ana Teresa Aranda afirma que más bien una de las facciones de ese grupo, la encabezada por Gali Fayad, negoció con un sector de Morena a cambio de la aprobación de sus cuentas públicas y de mantener vigentes sus negocios.

La moneda de cambio, según esto, es que ese grupo del morenovallismo, que incluiría al ahora expanista y diputado local Marcelo García Almaguer, habría traicionado a su partido para permitir la llegada del priista Guillermo Pacheco Pulido a la gubernatura interina, con lo cual Acción Nacional perdió toda posibilidad de maniobra.

Una de las primeras medidas de Pacheco fue dar el cargo de secretario general de Gobierno a Fernando Manzanilla Prieto, cuñado de Moreno Valle y a quien se acusa de operar para facilitar el triunfo de Barbosa Huerta. 

La otra parte del morenovallismo, la que se quedó en el PAN, también ha empezado un proceso de fuga, tras la designación del exrector de la Universidad de las Américas Puebla Enrique Cárdenas Sánchez –uno de los principales críticos de Moreno Valle– como candidato común de Movimiento Ciudadano y el PRD. 

La candidatura de Morena se definirá en una encuesta, cuyos resultados estarían por salir a la luz en los próximos días. Los sondeos que se han dado a conocer hasta ahora apuntan a que el triunfador podría ser el exsenador Barbosa, quien ya fue candidato en las elecciones de 2018. 

El heredero 

Según el senador con licencia Alejandro Armenta Mier, lo que realmente está en juego en el proceso interno de Morena y en los comicios del 2 de junio son los intereses económicos de un grupo que tendría como cabeza a Manzanilla Prieto. “Lo que se va a decidir en esta elección es si se renegocia la deuda pública, que es lo que nosotros representamos, o si se protege el actual esquema de la deuda, que es el saqueo de Puebla”, afirma. 

El precandidato se refiere al fideicomiso creado en el gobierno de Moreno Valle, administrado por la firma Evercore, propiedad del exsecretario de Hacienda Pedro Aspe Armella, con los ingresos provenientes del Impuesto sobre Nómina recaudado en Puebla y que sería para garantizar el pago de los Proyectos de Prestación de Servicios, pero el cual se ha mantenido en la total opacidad. 

Según esta versión, el manejo de estos fondos generaría intereses millonarios, que serían el botín que realmente estaría en disputa en este proceso electoral. 

Por ello, advierte Armenta, el nombramiento de Manzanilla Prieto ha sido parte de un acuerdo político, que no adjudica a su adversario Barbosa Huerta sino al propio pariente de Moreno Valle que actuaría por sus propios intereses. 

El senador sostiene que sus denuncias en la contienda interna de Morena no van contra la dirigencia ni los órganos del partido, sino por la intromisión del gobierno estatal, que afirma quedó en poder del PRI y del PAN con el nombramiento de Pacheco Pulido. 

De hecho Armenta ya presentó denuncia por delito electoral contra Manzanilla por supuestamente haber amenazado al diputado local Miguel Trujillo, por apoyar su precandidatura. Le advirtió que sería destituido como coordinador de la fracción del Partido Encuentro Social (PES) en el Congreso local y lo cumplió, relata a Proceso el senador con licencia. 

También señala que el ahora secretario general de Gobierno, mismo puesto que ocupó en los primeros años del gobierno de Moreno Valle, ha amenazado a los presidentes municipales, funcionarios y diputados que le han expresado apoyo a Armenta. 

Y acusa que, como lo hacía el ahora fallecido exgobernador Moreno Valle, Manzanilla ha usado los aparatos de espionaje para interferir líneas telefónicas de los adversarios de Barbosa y ha operado para que exfuncionarios del sexenio morenovallista, como el priista Ardelio Vargas y Javier Zavala, se sumen a la campaña de su contrincante. 

Otro operador de este engranaje para favorecer a su adversario, indica, es el secretario de Finanzas, el priista Jorge Estefan Chidiac, quien además es concuño de Gali Fayad, y que igual amenaza a alcaldes con que no habría apoyos económicos para quien no se alinee. 

“Les dicen: va a haber recursos si apoyas a fulano de tal; ¿estás con Armenta?, piénsala, porque aquí no va a haber recursos”, indica. 

Pese a esto, manifiesta que respetará los resultados de la encuesta que está por dar un ganador y no abandonará el partido. Reiteradas veces Armenta apunta a que sus señalamientos son contra el grupo que quedó en el gobierno estatal de Puebla y cuyo “cerebro” sería Manzanilla, diputado federal con licencia por el PES, no contra Morena. 

El senador afirma que pese a todo esto, resultará ganador en la encuesta y se dice satisfecho de su precampaña, que tuvo apoyo de fundadores y vieja militancia de Morena. Pero advierte que mantendrá sus denuncias por los delitos electorales cometidos, más ahora que el presidente Andrés Manuel López Obrador pidió, en su gira por la entidad, que no se permita la intervención del gobierno. 

Ante las acusaciones que se han hecho también en su contra, Armenta rechaza que haya hecho acuerdos políticos con los familiares de la extinta gobernadora, cuya madre publicó una carta abierta el 28 de febrero en la que reprueba que Barbosa repita como candidato. 

No sólo Armenta señala a Manzanilla. Este viernes 15, el diputado local José Juan Espinosa Torres, esposo de Nancy de la Sierra, otra de las aspirantes a la postulación de Morena, acusó al funcionario estatal de estar detrás de una supuesta “persecución política” en su contra. 

Por mayoría, sus propios excompañeros de la fracción Juntos Haremos Historia votaron por abrir un proceso de responsabilidades contra Espinosa Torres por supuestas irregularidades detectadas en la cuenta pública de su administración como alcalde de San Pedro Cholula, en 2015. También se inició su destitución como presidente de la Comisión Inspectora del Congreso local.

“Este acto es consecuencia de una persecución política que se ha dado en medio de un proceso interno de nuestro partido, Morena”, dijo. “Una serie de ataques en contra de un servidor, que ha sido en el mismo sentido que han recibido otros compañeros de Morena por el simple hecho de no formar parte de la cargada que creen que existe a favor de uno de los contendientes”.

Espinosa también hizo mención de supuestos actos de espionaje, y ubicó como responsable de los mismos a Manzanilla.

Éste, por su parte, rechazó todas estas acusaciones. “Mi foco y atención están completamente volcados a atender los problemas de la gente y que tengamos un entorno de tranquilidad, de paz, y que el proceso electoral se lleve con absoluta transparencia y orden”, expresó. 

“Un asunto de poder” 

Para los barbosistas, las trasgresiones al proceso interno han provenido de sus opositores. En entrevista, el diputado local Gabriel Biestro, quien públicamente respalda a Barbosa, asegura que el hecho de que Morena “tenga todo para ganar” en estas elecciones extraordinarias ha complicado su proceso interno, porque se “ha vuelto un asunto de poder para algunos”. 

“Ahora estamos viendo personajes que a la fuerza quieren brincar a una candidatura, pisoteando todo nuestro código de conducta, nuestra mística. Esto que está pasando en la contienda interna no es Morena, yo lo consideraría nada más del grupo de un personaje que está haciendo de todo para apoderarse de una candidatura que históricamente no le correspondería”, expresa.

Sin mencionarlo por su nombre, asegura que este contrincante, en clara referencia a Armenta, ha recurrido a golpes bajos, campañas negras, guerras sucias y acusaciones que han dañado el proceso interno. 

A esto, añade, se suma que personajes externos, entre ellos el senador Ricardo Monreal, pretenden intervenir en Puebla por los intereses futuros que tienen a nivel nacional en Morena. 

“Quieren meterse y enrarecer el ambiente; pero tengo la confianza de que las cosas van a salir bien”, señala. “Ésta es nuestra mística y quien no lo entienda o no la comparta, que busque otro instituto donde las cosas sean como les guste”.

En el mismo sentido se ha manifestado Barbosa, quien ante las acusaciones de Armenta pidió “no ensuciar” al partido. 

“Hay declaraciones improcedentes que solamente se hacen para ensuciar el procedimiento”, dijo. “Creo que el senador lo dice un tanto por su estilo personal y otro tanto por las condiciones de complicaciones políticas nacionales y por eso ha recurrido a estos mecanismos”.

El puntero de las encuestas ha llamado en su precampaña a la reconciliación y en ese sentido ha abierto sus actos a personajes cuestionados del pasado, como el propio Ardelio Vargas, el marinista (por el exgobernador Mario Marín) Javier Zavala y morenovallistas como Gerardo Islas Hernández. 

Sin embargo, en su cierre de campaña sostuvo que estas adhesiones no significan que repartirá cargos. “No a los arribistas. Créanme que yo sé distinguir perfectamente a cada quien”, advirtió.