“La culpa es de EU”, dice un chavista

CARACAS.- El profesor Ronald Sánchez acaba de ser padre y confía en que su hijo crecerá en una Venezuela en paz y socialista, donde las diferencias políticas se seguirán dirimiendo dentro de la Constitución y las leyes y el imperialismo estadunidense habrá entendido que América Latina no está en venta.

Sánchez trabaja en el sistema de educación pública de Venezuela y siempre ha apoyado el “proceso revolucionario” que impulsó entre 1999 y 2013 el fallecido Hugo Chávez y que ahora desarrolla, “a pesar de que hay condiciones muy adversas”, el presidente Nicolás Maduro.

“Yo soy chavista y reconozco los problemas que hay en el país: la hiperinflación, la caída económica y las dificultades de la población para comprar lo que necesita… la situación es muy difícil para todos. Es bien complicado el tema del alza de precios”, señala.

De acuerdo con el profesor Sánchez, la crisis pega por igual a revolucionarios, a independientes y a opositores.

“Todos la sufrimos, algunos culpan al gobierno, y otros somos conscientes de la guerra económica que hay contra Venezuela desde el exterior”, asegura. 

Explica que él tiene una familia compuesta por su esposa y un bebé de tres meses y que, como la mayoría de venezolanos, el salario no le alcanza para comprar todo lo que necesitan.

“Claro está que en una sociedad moderna”, señala, “lo ideal es que cada quien pueda adquirir productos en el momento que quiera y en la cantidad que lo requiera, pero en una coyuntura de guerra económica como la que hay contra la revolución esto no es posible”.

Sánchez, quien gana el equivalente a ocho dólares mensuales, ha asistido a todas las marchas convocadas por Maduro para rechazar la injerencia de Estados Unidos en el país y exigir respeto al derecho de los venezolanos para decidir sobre sus asuntos internos.

“Nos estamos movilizando no sólo como respaldo a las políticas del Ejecutivo sino para expresar nuestro deseo de mantener la paz social que necesitamos para poder emerger y desarrollar nuestro país como cualquier otro del mundo”, sostiene.

El profesor, cuya esposa también es maestra y gana 11 dólares al mes, dice que lo que permite a los venezolanos su sustento mensual es política social del gobierno, que se basa en el otorgamiento de bolsas con alimentos al 80% de las familias del país, entre las que hay “chavistas y no chavistas”. 

Esa política también incluye un programa de subsidios directos a diferentes nichos poblaciones: adultos mayores, mujeres, discapacitados y niños, entre otros. 

Marlene, la esposa de Ronald, por ejemplo, que parió en diciembre pasado, es beneficiaria del bono de Parto Humanizado y Lactancia Materna, que le otorga el equivalente a tres dólares mensuales desde que estaba en embarazo y la cubrirá un año más.

Ronald considera que la crisis económica y social de Venezuela es estructural y tiene componentes internos y externos.

Entre las causas internas menciona como la principal el deterioro del aparato productivo, que la oposición atribuye al estatismo chavista y el profesor Sánchez, a “errores propios” de los gobiernos de Chávez y Maduro y a “intereses especulativos” del sector privado.

Señala que en el plano externo, Venezuela está siendo sometida a un “brutal bloqueo” que ha causado al país un daño económico directo por unos 50 mil millones de dólares por las cuentas bancarias y activos que le han sido retenidos en bancos estadunidenses y europeos. Esos recursos, asegura, estaban destinados a la adquisición de medicinas y alimentos y no se pueden usar.

De acuerdo con Jorge Arreaza, el canciller venezolano, el bloqueo de Estados Unidos ha causado a su país pérdidas de al menos 200 mil millones de dólares, que equivalen al PIB de un año.

Para Ronald, el gobierno de Maduro ha logrado que “una parte del mundo” se dé cuenta de que lo que Venezuela está viviendo es “una avanzada del imperialismo yanqui que quiere acabar con un proyecto revolucionario y apoderarse de nuestro petróleo”.

Venezuela, explica, es el país con las mayores reservas petroleras del mundo (296 mil millones de barriles), y lo que busca el intervencionismo estadunidense en la crisis venezolana es “apoderarse” de ese recurso, que no es sólo de los chavistas, sino también de los opositores y de los independientes.

“A todas luces nosotros estamos siendo víctimas de un plan que tiene ese propósito: el petróleo”, señala el profesor.

Recuerda que Estados Unidos siempre ha inventado “pretextos” para justificar sus intervenciones armadas en países petroleros. 

Contra Irak, en 2003, Washington sostuvo que era para acabar con las “armas de destrucción masiva” que tenía el régimen de Sadam Husein, las cuales nunca se encontraron. En 2011, en el derrocamiento de Gadafi, en Libia, argumentó que había que defender los derechos humanos.

En ambos casos, dice Ronald, el asunto “terminó siendo el petróleo”.

Y recuerda que en casos como el de Haití, donde hay denuncias de corrupción, violación de derechos humanos e irregularidades electorales contra el gobierno de Jovenel Moise, Estados Unidos no interviene “porque ahí no hay riquezas”.

Entonces, pregunta el profesor, “¿de qué se trata este juego?” Y responde: de petróleo.