Una mirada sobre “Arqueología Mexicana”

Hay materiales publicados ininterrumpidamente durante veinticinco aЦos para juzgar el valor de la revista ArqueologТa Mexicana. Son una realidad clara, verificable, que se manifiesta no sЧlo en las pЗginas editadas, en la informaciЧn transmitida por el abundante material fotogrЗfico y en la nitidez de sus mapas, tablas y cuadros explicativos, sino en la aceptaciЧn de miles de lectores que acuden puntualmente a los puestos de periЧdicos, a las bibliotecas o a la red electrЧnica, Зvidos de informaciЧn. Estos lectores encuentran allТ sТntesis, propuestas y debates que se dan en toda la amplia gama de las ciencias antropolЧgicas, e incluso novedades que con mucha frecuencia se anticipan a la noticia de las revistas acadОmicas. 

Son precisamente los lectores quienes, por su calidad, se convierten en los primeros jueces. En ellos cuenta como primer virtud su heterogeneidad. Sin que se establezca prioridad en la valТa de su juicio, pueden ser enunciados tres grupos de intereses diversos: los cientТficos nacionales y extranjeros, especialistas en materia antropolЧgica e historia antigua de MОxico; los maestros de primaria, enseЦanza media y superior, y un pЬblico general de una enorme diversidad, pero con el empeЦo comЬn por conocer el variado espectro de contenidos de ArqueologТa Mexicana. 

Para muchos cientТficos, la revista satisface las condiciones para el cumplimiento de una de sus Зreas de acciЧn. Las instituciones pЬblicas de cultura superior –y aquТ seЦalo como ejemplo mi propia casa, la Universidad Nacional AutЧnoma de MОxico– prescriben a su personal acadОmico tres campos de ejercicio profesional: la docencia, la investigaciЧn y la difusiЧn. Las tres son no sЧlo bЗsicas, sino complementarias, en la realizaciЧn del quehacer cientТfico. En efecto, junto a la producciЧn del conocimiento y la reproducciЧn de creadores del conocimiento, el cientТfico debe responder al requerimiento de entrega personal del conocimiento a una gran masa de poblaciЧn que demanda un beneficio directo e inmediato de la producciЧn cientТfica y humanТstica. El hiato entre la producciЧn cientТfica y la recepciЧn popular no debe ser dilatado ni mediado. Los frutos y el disfrute deben ser casi simultЗneos. La difusiЧn realizada por los propios cientТficos es, por tanto, imprescindible.

Las instituciones pЬblicas ofrecen a sus miembros, en la medida de sus posibilidades, los medios mЗs idЧneos para el cumplimiento de sus tareas. En materia de investigaciЧn, aportan los recursos intelectuales y materiales necesarios, desde los acervos bibliotecarios hasta laboratorios, talleres y reuniones acadОmicas. Entre estos recursos aportados por las instituciones se incluye la ediciЧn de libros y revistas que permiten dar a conocer las propuestas generadas en los propios centros de investigaciЧn, y que son las vТas para establecer el diЗlogo mundial de la ciencia, la tecnologТa, la literatura y el arte. Mucho puede decirse tambiОn en el Зrea de la docencia. Las instituciones pЬblicas mexicanas se centran en la creaciЧn de campus educativos. En cambio, las instituciones pЬblicas no cuentan con los recursos tОcnicos, administrativos y logТsticos para difundir su propia producciЧn cientТfica, ya que esta actividad requiere de actividades demasiado ajenas a su propia naturaleza, mismas que serТan demasiado onerosas en caso de que pretendieran cubrirlas. En este campo las instituciones pЬblicas requieren del auxilio externo. Al menos por lo que toca a las ramas antropolЧgicas y a la historia antigua de MОxico, es el caso, precisamente, donde ArqueologТa Mexicana ofrece al cientТfico especializado la posibilidad de completar plenamente su ejercicio. Las pЗginas de la revista han estado abiertas, durante veinticinco aЦos, a un crecido nЬmero de investigadores que han sabido estimar la importancia de su misiЧn difusora.

No termina aquТ la importancia que la revista ha tenido para el cientТfico. Hacer difusiЧn coincide muchas veces con el planteamiento cientТfico de propuestas novedosas. No son formas contrapuestas de expresiЧn del hacer de la ciencia. ArqueologТa Mexicana ha servido nЬmero tras nЬmero como potencial palestra de debate acadОmico, de expositora de formulaciones prТstinas, de emisora formal –y a veces detallada– de temas de gran interОs, de presentadora de sТntesis de temas complejos que en su forma sumaria permiten captar la coherencia y la lЧgica de sus tesis. En estos casos ArqueologТa Mexicana coadyuva en la labor editorial de las instituciones pЬblicas.

Para los maestros de instrucciЧn primaria, media y superior, ArqueologТa Mexicana es una inmejorable fuente de conocimientos, ya que proporciona la informaciЧn bien documentada, seleccionada y fresca de una ciencia que se presenta en la prЗctica cotidiana como ejercicio dialОctico, activo, siempre polОmico. La gran recepciЧn que la revista ha tenido por el magisterio –varias veces manifestada por la peticiЧn de ediciones o temas especiales– responde no sЧlo a fines informativos. Los formadores de la niЦez y la juventud mexicanas modelan para sТ mismos, gracias en buena parte al material de la revista, un sentimiento de identidad nacional fundado en la ciencia; es un sentimiento sЧlido y documentado, y es el que pueden transmitir a las generaciones a su cargo. Es el sano nacionalismo que aleja tanto de la indiferencia social creciente que lamentablemente vive el paТs, como de un patrioterismo soso e ideologizado. Hay material suficiente para entender a MОxico como un mosaico cultural, para mostrar la realidad de nuestro componente indТgena, para entendernos como entidad compleja en la complejidad planetaria.

Por Ьltimo hay que pensar en el pЬblico general, diverso, en los miles de lectores deseosos, por mil motivos, de alimentarse de la cultura derivada de la ciencia. Para explicar en ellos la necesidad de continuidad de una empresa tan importante no bastarТan muchas pЗginas mЗs. Es el MОxico en el que hay que depositar las esperanzas, en los Зvidos, los interesados, los que aquilatan el valor de las ciencias sociales. Es el MОxico que esperamos como rector del derrotero nacional.

* Historiador y miembro del Instituto de Investigaciones AntropolЧgicas de la UNAM.