El ingreso de López Luján a El Colegio Nacional

Luego de una “sobredosis” de futbol, bicicleta, televisiЧn y de no hacer nada, Leonardo LЧpez LujЗn decidiЧ un buen dТa llamar al arqueЧlogo Eduardo Matos Moctezuma –a quien conocТa desde niЦo–, para preguntarle: “Oye, јno quieres un chalЗn?”. Y Оl le respondiЧ: “Vente maЦana”.

Fue el 7 de julio de 1980, tenТa 16 aЦos, y para entonces ocho de experiencia en excavaciones arqueolЧgicas, no como profesional, sino sacando tierra y lavando y marcando cerЗmica. Pocos imaginarТan entonces que llegarТa a ser uno de los investigadores mЗs reconocidos en el paТs.

No es que le venga en la sangre. Cuando se le recuerda el caso de Guillermo Tovar y de Teresa, quien a los 13 aЦos fue asesor del entonces presidente Gustavo DТaz Ordaz, no se asume como “niЦo genio”, todo fue parte de sus juegos. Pero el aprecio por el pasado precolombino estaba en su familia y su cТrculo cercano: su padre es el reconocido historiador Alfredo LЧpez Austin, y su madre Martha LujЗn fue asistente de зngel Palerm y Alberto Ruz Lhuillier.

El pasado 7 de noviembre, LЧpez LujЗn fue elegido como miembro de El Colegio Nacional (Colnal). Su ingreso formal se programЧ para el viernes 15 de marzo con la ponencia PretОrito pluscuamperfecto. Visiones mesoamericanas de los vestigios arqueolЧgicos, que serТa respondida por su maestro Matos, miembro tambiОn de la instituciЧn fundada en 1943. 

Al evocar sus inicios en entrevista con Proceso en la Biblioteca del Colnal, el arqueЧlogo nacido el 31 de marzo de 1964 y autor de ArqueologТa de la arqueologТa, entre otros libros y ensayos, recuerda que Ruz Lhuillier le dedicЧ en su libro sobre el Templo de las Inscripciones: “OjalЗ que hagas grandes descubrimientos “. Una frase que lo impactЧ pues era un niЦo. DeseЧ ser mayista. MЗs tarde hizo sus prЗcticas en esa Зrea aunque finalmente entrЧ al Proyecto Templo Mayor, al cual ha dedicado sus principales investigaciones.

Cuenta que la vida lo fue llevando y no sabe exactamente el momento en el cual decidiЧ estudiar arqueologТa, pero sТ que los temas del MОxico antiguo, del pasado prehispЗnico, siempre estaban en la sobremesa de su casa. El primer libro que Оl mismo se comprЧ, mientras su padre trabajaba en el Archivo de Indias en Sevilla, EspaЦa, en 1973, se titula Quince grandes descubrimientos de arqueologТa.

Miembro tambiОn de la British Academy, de la Society of Antiquaries of London, asТ como de las academias mexicanas de Ciencias, y de Ciencias AntropolЧgicas, forma parte del comitО cientТfico de la revista ArqueologТa Mexicana, con cuya directora MarТa Nieves Noriega coincide en que la gente gusta mucho de la arqueologТa y la historia precolombina.

Relata que cuando da conferencias sobre la historia de la arqueologТa, no acude mucha gente, pero cuando se trata del pasado prehispЗnico acuden por cientos, aquТ y en el extranjero. Comenta un poco en tono de broma:

“Es un tema, no sО si llamarle sexy o cЧmo, pero a la gente sТ le atrae muchТsimo, es algo casi religioso o mЗgico el contacto que podemos tener con un objeto que se hizo hace varios milenios”.

De hecho, su ponencia de ingreso al Colnal versa sobre el interОs que los propios mesoamericanos, como los mexicas y mayas, tuvieron por sus antepasados: јcЧmo veТan los sitios arqueolЧgicos?, јcЧmo los usaban?

Incongruencias

Al preguntarle si prepara algЬn texto o conferencia sobre los 500 aЦos de la llegada de HernЗn CortОs a Veracruz, responde que no es su tema y es muy respetuoso de los especialistas en la materia:

“Es un momento histЧrico que, por desgracia, como todos los hitos, ha caТdo en la especulaciЧn de posiciones maniqueas. Los hispanistas a ultranza o los indigenistas extremos, unos ensalzan ese momento y otros incluso lo niegan. Los mexicanos no asimilamos la imagen de CortОs y no hay representaciones de Оl. Si vas a Ecuador o a PerЬ hay imЗgenes de los conquistadores, aquТ no hay monumentos, pero sТ existen imЗgenes grotescas como las que pintaba Diego Rivera”.

Recuerda que en el Hospital de JesЬs, fundado por CortОs, sТ hay imЗgenes suyas y ademЗs ahТ estЗn sus restos. AЦade entonces que quizЗ este momento sea propicio para revaluar lo sucedido, pero hay grupos que estЗn tratando de usar eufemismos para no llamar a la conquista como tal, “ya sabes, ser polТticamente correctos y llamarle encuentro, contacto, intrusiЧn”.

–IntrusiЧn violenta es una de las formas que estЗn usando. 

–Nos negamos a llamarle por su nombre y es un momento, sin duda, traumЗtico para cualquier naciЧn porque hubo una conquista, un genocidio y un proceso de colonizaciЧn que por desgracia sigue teniendo consecuencias en la actualidad. Ahora, como todo encuentro entre dos mundos –para usar el eufemismo– tambiОn tiene dimensiones interesantes: en todos estos contactos culturales, combinaciones, intercambios, ya no se usa la palabra “sincretismo”, es como pasado de moda, pero claro que debemos estudiarlo porque nos ayuda a entendernos hoy dТa: 

“Nuestras virtudes y nuestras miserias –y una de esas miserias es la situaciЧn actual de los grupos indТgenas en MОxico: es increТble el estado en el cual viven las comunidades indТgenas 500 aЦos despuОs–. Miseria, desnutriciЧn, segregaciЧn, el racismo de los mexicanos, que es vergonzante, somos lТderes mundiales en racismo, јcЧmo podemos vivir con todo eso? En ese sentido es muy bueno que veamos hacia el pasado con ojos renovados y con nuevas ideas y nuevas discusiones”.

Se le pregunta al investigador del Instituto Nacional de AntropologТa e Historia (INAH) quО hace falta en materia de difusiЧn, preservaciЧn y protecciЧn del patrimonio:

“ЅPues todo! Dice un amigo que en MОxico desde el RТo Bravo hasta el Suchiate es puro tepalcate. Tenemos un patrimonio arqueolЧgico excepcional, como pocos en el mundo”.

Lamenta sin embargo que, pese al interОs de la gente, las instituciones, los presupuestos y los equipos no son suficientes, y “ese es el gran reto no sЧlo de la arqueologТa sino de otras muchas disciplinas cientТficas”. 

En su opiniЧn se deben reforzar las escuelas para que los estudiantes salgan mejor preparados, y considera que el gran reto es buscar presupuestos suficientes para la investigaciЧn, conservaciЧn, docencia y difusiЧn, “que son las cuatro grandes Зreas”, y que “a los profesionales de la arqueologТa les aseguren puestos de trabajos de calidad, que es lo que no tenemos en la actualidad”.

Aunque LЧpez LujЗn tiene una plaza en el INAH, acudiЧ el pasado 1 de febrero afuera de Palacio Nacional para apoyar un plantЧn de los investigadores y trabajadores de los capТtulos 1000 y 3000:

“Comentaba con el profesor Matos que tener un trabajo de calidad nos permitiЧ crecer como investigadores, desarrollarnos. Hoy, las nuevas generaciones, no sЧlo en arqueologТa, en la ciencia en general, carecen de trabajos de calidad, tienen contratos que les impiden evolucionar como profesionales, ni siquiera tienen los elementos para su manutenciЧn digna ni seguridad social. HabrЗ que luchar por dignificar las condiciones laborales de estas profesiones”.