Festival del Sol en la misteriosa Chalcatzingo

Muy cerca de Cuautla, Morelos, hay unos vestigios arqueológicos de enorme interés por sus petroglifos y su conjunción con el paisaje de los cerros sagrados emparentados con los de Tepoztlán. Chalcatzingo guarda aún secretos, no obstante haber sido explorada durante ocho décadas, a partir de su descubrimiento por Eulalia Guzmán. Con la llegada de la primavera, los jóvenes se alistan para cargarse de energía y participar en un festival musical.

Una de las zonas arqueológicas menos conocidas de la República mexicana aguarda la llegada primaveral con alrededor de 15 mil visitantes, en su mayoría jóvenes, para recibir juntos entre música y buena vibra el IV Festival del Sol Chalcatzingo 2019, que comenzó el miércoles 15 y culmina este lunes 18 en el municipio morelense de Jantetelco.

De los artistas participantes destacan el conjunto Molotov, NO DJ SET, Flor Amargo, Kalimba, Alejandro Filio, Mi Banda El Mexicano, Playa Limbo y Haragán Blues, más los grupos danzantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Folklórica de Amayuca, Quinto Sol, y la banda sinfónica Ehécatl de Xantetelco. Asimismo, comparsas de Chinelos, espectáculos con los voladores mágicos de Cuetzalan y las caminatas culturales guiadas por el magno recinto arqueológico junto al imponente Cerro de la Cantera, a unos pasos de la generosa población. 

El nombre proviene del náhuatl chalca, que significa “originaria de Chalco”, y tzingo, que se emplea como diminutivo derivando entonces en “El pequeño Chalco(a)”. Otra versión reza: Chalcatzingo es igual a “El lugar de agua sagrada”.

El mini-folleto que entrega gratuitamente uno de los dos custodios en la taquilla del INAH (con información de David Grove, Carlo Gay y Mario Córdova Tello) ofrece un croquis explicativo, donde sobresalen los bloques: Plaza Central, Estructura Piramidal Circular con Escalinatas, Juego de Pelota y Montículo “B”; Altar Olmeca, Estela de la Reina y del Cazador; el Gran Cuenco y El Volador; hacia el Cerro de la Cantera: El Gobernador, La Creación del Hombre, El Linaje de los Gobernantes, Animales Míticos y El Dador del Agua.

Un recorrido exótico

Durante su visita a la zona de Chalcatzingo, Proceso pudo comprobar su hechizante magnificencia. Las primeras investigaciones surgieron hacia 1934, gracias al largo y arduo viaje de doña Eulalia Guzmán, directora de Arqueología del Museo Nacional por el oriente de Morelos.

 Al inicio se aprecia el primer monumento, “El Rey”, cuya escena es interpretada como el ritual de “Propiciación de la lluvia” que se efectuaba en torno a una cueva. Una representación del monumento segundo corresponde a la “Procesión de la Fertilidad”. El cuarto es “El Linaje de los Gobernantes”, con dos jaguares con sus emblemas sobre la cabeza encima de sendas figuras humanas. “El Altar Olmeca” tiene forma de “U”, con motivos de la fachada principal representando las fauces del monstruo de la tierra. 

Conforme al estudio Ancient Chalcatzingo (University of Texas, 1987) y al reportaje publicado en el número especial dedicado a la historia del Estado de Morelos (revista Arqueología Mexicana #153, septiembre-octubre 2018, trad. Elisa Ramírez), David C. Grove, doctor en antropología por la Universidad de California en Los Ángeles, detalla:

“(A Eulalia Guzmán) le habían notificado que luego de unas lluvias torrenciales hubo un deslizamiento en las laderas del majestuoso Cerro Chalcatzingo o Cerro de la Cantera –que es el rasgo más notable en el paisaje– y que habían descubierto unas ‘piedras con relieves’… las piedras que vio y documentó eran pocas, pero muy elaboradas, de un estilo distinto de todos los conocidos hasta entonces en el Centro de México.”

Ella enfocó su estudio en un gran bajorrelieve labrado y expuesto por las lluvias en lo alto de las laderas del cerro: se le conoce como “El Rey”. La escena muestra a una persona ricamente ataviada, sentada en una cueva. Un buen puñado de esculturas en piedra, bajorelieves, eventualmente se iría revelando.

“Cuando Eulalia Guzmán realizó su viaje a Chalcatzingo no existían datos con los cuales compararlo; solamente podía especularse acerca de la antigüedad de los relieves o su filiación cultural. El trabajo arqueológico posterior de Matthew Stirling y Philip Drucker en La Venta, Tabasco, convenció a algunos investigadores de la década de los cuarenta de que este era el lugar de origen de un estilo artístico muy difundido, que el pintor Miguel Covarrubias llamó ‘olmeca’ en 1946. Pronto se aplicó el nombre de olmecas a los pueblos del Preclásico de la costa del Golfo y a los habitantes de La Venta y San Lorenzo, conocidos por sus tempranas piedras labradas. Algunos investigadores también usaron el término olmeca para referirse a los relieves de Chalcatzingo.”

Jorge Angulo, Raúl Arana y Grove desarrollaron el Proyecto Arqueológico Chalcatzingo entre 1972 y 1976, mostrando que el terreno deslizado desde la base del Cerro de la Cantera fue transformado en grandes terrazas residenciales hacia el 800 a. C.; los montículos con terrazas indican la importancia de Chalcatzingo como centro regional.

“Más aún, a pesar del aspecto olmecoide de algunos relieves, cerámica, figurillas de barro y otros artefactos coincidían con los estilos típicos del Altiplano Central de México, en nada semejantes a los de la zona olmeca del Golfo… Los monumentos de Chalcatzingo datan del Preclásico Medio, sobre todo alrededor de 700-500 a-C., lo cual los convierte en las esculturas de piedra más antiguas que se conozcan hasta ahora en el Altiplano Central de México.”

El conjunto de monumentos de Chalcatzingo incluye imágenes grabadas en piedra o estelas de mujeres, lo cual es poco común y trascendental. Culmina Grove:

“Chalcatzingo estuvo habitada por pueblos que practicaron el arte monumental sobre piedra con una idea propia muy clara, independiente e innovadora. No fueron olmecas, ni meros émulos de los olmecas de La Venta. Más bien, durante el Preclásico Medio, Chalcatzingo se convirtió en un centro regional cosmopolita y autónomo que interactuó con varios centros regionales, cercanos o distantes, posiblemente para facilitar la circulación de piedras verdes y otros objetos exóticos buscados por las élites emergentes.”     

Margarita González Saravia, secretaria de Turismo y Cultura local, anunció que el IV Festival del Sol 2019 es un evento gratuito “y por tratarse de uno de los festivales más importantes que se realizan en Morelos”, ella gestionará su incorporación “al circuito nacional de festivales culturales y artísticos que preservan, promueven y estimulan la cultura en el país, con el fin de que reciban presupuesto para su realización”.

Para llegar desde la Ciudad de México, se debe tomar la autopista México-Cuernavaca, y luego la carretera 160 Cuautla-Izúcar-Oaxaca hasta el entronque de Amayuca. A un par de kilómetros está la desviación hacia la derecha que conduce al poblado de Chalcatzingo. De ahí se avanza rumbo al sur por un camino empedrado, “hasta la base de las montañas sagradas donde tuvo lugar el asentamiento olmeca”, indica el mini-folleto.