El monstruo Javier Camarena

“Fenómeno”, nos dice el diccionario, es la alteración de la naturaleza, fuera de lo ordinario, algo sorprendente porque rebasa lo común en su especie. “Monstruo”, a su vez, aunque ligado las más de las veces a cuestiones negativas, es un vocablo que igualmente designa positivamente lo enorme, lo inconmensurable, y por lo tanto inalcanzable para todos los demás. Un monstruo, entonces, si no es único tendrá muy, muy pocos pares.

En la más alta manifestación del canto, la ópera, hay un auténtico monstruo, incomparable y sobresaliente de entre todos los poquísimos monstruos de su especie: María Callas.

Ningún par puede encontrársele en el lado masculino, pero también aquí hay figuras monstruosas: Caruso, Björling, Di Stefano, Del Mónaco, Chialiapin, Capuccilli… Mucho más cercanamente, Pavarotti, de portentosa voz, y Plácido, que ha podido cantar todo lo que se le da la gana y sigue haciéndolo a sus 78 años.

Y de pronto, deslumbrando a todos, en una de las dos catedrales más importantes del mundo de la ópera, el MET de Nueva York, después de medio siglo que algo así no sucedía, un joven tenor que apenas dentro de veinte días, el 26 de marzo, cumplirá cuarenta y dos años, es obligado por la ovación del público a repetir (“bis” se dice en ópera) el aria que acababa de terminar. Esto sucedió en el 2014 al cantar La cenicienta de Rossini. Dos años después, en el 2016, volvió a repetir la hazaña, esta vez con Don Pascuale de Donizetti, cuya aria tuvo que repetir en dos funciones seguidas. En dos años, pues, hizo lo que nunca había sucedido, cuatro veces en cuatro funciones. Esto fue extraordinario pero la historia para nada había acabado.

El fenómeno era ya asombroso, un trozo de la historia se había escrito y allí quedaba pero sucedió lo inaudito, fue creciendo y creciendo y se convirtió en un monstruo gigantesco, algo que no tenía límite y que, hasta este momento, no se sabe hasta dónde pueda llegar.

Es que en ese mismo MET se creó una nueva producción para una de las joyas del bel canto, La hija del regimiento de Gaetano Donizetti, y el encargado de dar vida a Tonio, el novio de la hija soldadera, fue el fenómeno Javier Camarena que con el aria “Ah! Mes amis, quel jour de fete” pasó a la condición de monstruo. Es que esa aria tiene, seguidas, una tras otra, nueve notas muy, muy agudas, las famosísimas y dificilísimas “Do de pecho”. Esa sola condición hace que no cualquier tenor pueda cantar la bella Hija del regimiento.

Pues bien, Javier Camarena, el monstruo, no sólo la cantó sino que, en cinco actuaciones seguidas tuvo que repetir el aria. Es decir, en cinco ocasiones sucesivas hubo de lanzar de su nada ronco pecho, no nueve sino dieciocho “Do de pecho”. Algo jamás oído antes.

Gracias a las trasmisiones directas que desde el MET hace el Auditorio Nacional, tuvimos la oportunidad de disfrutar la sexta repetición de ese prodigio y, necesaria, imprescindiblemente, que dejar aquí constancia de ese hecho histórico. 

Nunca antes en el MET o en cualquiera otra casa de ópera en el mundo, un cantante había hecho “bis” en todas y cada una de sus presentaciones acumulando once repeticiones continuas. ¡Apabullante!

Javier Camarena, un monstruo digno de toda admiración.