Bipolar descalificación-halago al gobierno

En medio del lanzamiento de la licitación más importante de las telecomunicaciones en este sexenio, Ricardo Salinas Pliego consideró que Andrés Manuel López Obrador es un extraordinario político y, sin embargo, cuestionó los aspectos más importantes del arranque de su administración.

En entrevista con el diario británico Financial Times, el presidente de Grupo Azteca sostuvo que López Obrador centraliza el poder, en oposición al mandatario que suele reivindicarse demócrata, y calificó sus proyectos de infraestructura como “sin sentido”. Lo anterior frente a la constante apología que el mandatario hace de sus planes de obra, para los que inclusive realizó sus “consultas” durante el periodo de transición.

Además, difirió del proyecto de sistema aeroportuario para la Ciudad de México, reemplazo del cancelado proyecto que se desarrollaba en el Lago de Texcoco, acción con la que el magnate expresó su desacuerdo.

López Obrador ha sido insistente en su “rescate” de Pemex y ha considerado que la reforma energética fue perniciosa para el sector; en cambio, Salinas Pliego consideró que sería un error cancelarla y calificó de “ridículo” que AMLO rompiera sus alianzas con el sector privado.

Contra lo dicho reiteradamente por López Obrador sobre inversionistas empáticos con su programa de gobierno y la promesa sostenida de crecimiento económico por el orden de 4% sexenal, el dueño de TV Azteca afirmó que no hay confianza de los inversionistas, con lo que puso en duda la concreción de un crecimiento económico ambicioso como el que se plantea el mandatario.

La entrevista publicada el lunes 25 generó polémica, pues entre sus diferentes consideraciones críticas retomó la expresión “populista de izquierda”, la que más se ha empleado contra López Obrador desde que fue jefe de Gobierno de la Ciudad de México, imprimiendo una suerte de nota aclaratoria sobre su papel como miembro del Consejo Asesor Empresarial.

Reveses 

La entrevista con el Financial Times se convirtió en la respuesta a varios reveses en diferentes negocios de interés para el magnate con el gobierno de López Obrador, al que se había mantenido cercano. De hecho, el presidente y el empresario se reunieron al menos dos veces durante el periodo de la transición.

La cordialidad en esos encuentros se expresó en declaraciones como la del 20 de noviembre, cuando López Obrador le reconoció a Salinas que “no se hubiera sumado a la guerra sucia”, es decir las campañas de desprestigio que los grandes medios emprendieron contra él en las elecciones de 2006 y 2012.

Son numerosos los espacios del sector público ocupados por personajes cercanos a Salinas Pliego, como el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma; el titular de Banobras, Jorge Mendoza, o el de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, Adalberto Palma Gómez, uno de los altos ejecutivos fundadores de Banco Azteca.

La primera posición asumida por el mandatario respecto a los negocios de Salinas Pliego ocurrió el domingo 3, cuando de gira por Baja California confirmó que su gobierno cancelaría el proyecto minero Los Cardones. Aunque sobre dicho proyecto –al que la población se oponía y que estaba en un largo litigio– ya pesaba una orden judicial para su cancelación, lo dicho por el presidente despejó dudas sobre el papel que asumiría el gobierno federal.

“Tenemos que cuidar el medio ambiente y cuidar actividades prioritarias. Esto lo entienden bien los empresarios. Siempre se toman estas decisiones consultando, convenciendo, persuadiendo. Y hay otras posibilidades de inversión, otras formas de que se invierta, que se puedan hacer negocios, siempre y cuando cuidemos el medio ambiente y la naturaleza”, dijo el mandatario.

Esa declaración se hizo en el periodo de espera de las prebases para la nueva licitación de la red de fibra óptica de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), infraestructura que permitirá a un inversionista privado contar con la operación de mayor alcance de internet en el país, superando a Telmex.

Antes, en febrero, López Obrador anunció la cancelación de una licitación que estaba en curso, lanzada para esa red el último trimestre del sexenio pasado y en la que Salinas Pliego tenía interés, ya que entre las competidoras estaba Total Play Comunications. 

En la conferencia matutina del lunes 4, AMLO anunció una investigación sobre los procedimientos de privatización y recompra de las empresas Fertimex y Fertinal, en las que Salinas Pliego tiene intereses directos que, como otros negocios del magnate, fueron expuestos en este semanario (Proceso 2208).

Hasta entonces Banco Azteca figuraba como el principal beneficiario del negocio de distribución de recursos para programas sociales (de Bienestar, les llama el presidente), por ser el que había acumulado cuentas de beneficiarios en todo el país. 

Sin embargo, el martes 5, uno de los planes insignia, Tandas del Bienestar, fue asignado a Banorte, que preside Carlos Hank González, otro de los magnates del Consejo Asesor Empresarial de López Obrador.

Pero fue el martes 4 cuando otros negocios de Grupo Salinas se vieron implicados en las declaraciones presidenciales; por ejemplo, en relación con las comisiones que cobran los bancos, pues la propuesta del presidente es que la distribución de recursos de programas sociales se realice mediante el Banco del Bienestar, cuya presencia territorial está en ampliación. La idea es que este último sea más competitivo que la banca comercial, y por sus características el principal perjudicado sería, de cumplirse las condiciones anunciadas, Banco Azteca.

El impacto de esa decisión es mayor: el proyecto gubernamental para el Banco del Bienestar supone operaciones para la captación de remesas a fin de que se cobren menos comisiones. Banco Azteca es el principal operador de dicho servicio, debido a su alianza con la estadunidense Western Union.

Para ello, el gobierno requiere que entre en operación la red de fibra óptica, cuyas prebases de licitación fueron publicadas el martes 12. En su columna Telecomunicando del lunes 25, publicada en El Universal, Irene Levy, presidenta de Observatel, escribió que “el modelo que se esboza en estas últimas prebases de licitación de la CFE no es rentable para ninguna empresa, salvo que haya otro negocio paralelo que le proporcione ingresos alternativos”.

Es precisamente en medio de la emisión de las prebases cuando la relación entre López Obrador y Salinas Pliego se empieza a tensar.

A Grupo Salinas también le preocupan los anuncios de que habrá recortes de recursos públicos para su faceta altruista o de promoción de marca país, por las que ha recibido cientos de millones de pesos. 

El 26 de febrero López Obrador respondió sobre su cancelación de entrega de recursos a organizaciones de la sociedad civil: dijo que no habrá excepciones, a pregunta expresa sobre los financiamientos a Fundación Azteca, que hasta hace meses dirigió el actual secretario de Educación, Esteban Moctezuma.

A esa suspensión de fondos se agrega la que deriva de la extinción de ProMéxico, la instancia que hasta el sexenio pasado financiaba grandes y exclusivos eventos de entretenimiento; entre éstos el torneo de golf que organiza el Grupo Salinas, que se verá privado de dinero público, como se informó en El Heraldo de México el sábado 2 como parte de una entrevista con Benjamín Salinas, hijo del magnate y director del grupo empresarial.