Del CUEC a la ENAC

El 27 de marzo el Consejo Universitario de la UNAM, por unanimidad, transformó el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) en Escuela Nacional de Artes Cinematográficas (ENAC). El proceso tomó casi tres años y fue conducido por la cineasta Maricarmen de Lara como directora, quien en su discurso ante el Consejo hizo un emocionado elogio de este arte: 

“El mundo no se entiende sin la cinematografía y la cultura que construyó. En un mundo revuelto y en transformación constante, el lenguaje cinematográfico ha vinculado a millones de personas más allá de las geografías físicas o simbólicas y, con gran fuerza, se ha incorporado al proceso intenso y silencioso de una nueva visión de lo humano, una nueva percepción del mundo, una nueva dinámica para construirlo. El cine nos ayudó a convertirnos en otra clase de personas, más completas, más plenas y reorientó el rumbo de la vida. Así como abrió a la inteligencia humana nuevos caminos para el entendimiento, la convivencia y la posibilidad de imaginar nuestros futuros individuales y colectivos.” 

Maricarmen de Lara ha desarrollado una labor dificultada por la red de complicidades de un grupito de personajes nefastos. Sin embargo, el rector Enrique Graue acertó al encargarle el proceso de transformación de Centro a Escuela. Ahora, desde su nueva calidad institucional, la ENAC podrá fortalecer su oferta del posgrado y ampliar la investigación, con participaciones interdisciplinarias relacionadas con los saberes científicos y sociales de otras entidades de la Universidad, así como en instituciones educativas y culturales, tanto nacionales como extranjeras. 

Maricarmen de Lara es una cineasta que se ha distinguido por su voluntad pedagógica y su compromiso social, y a lo largo de su vida ha dado cuenta visualmente de problemáticas sociales que suelen estar ausentes del cine comercial: las preocupaciones de
las trabajadoras sexuales, la lucha de las costureras después del temblor de 1985, las dudas de los jóvenes respecto a su sexualidad, los testimonios de mujeres que abortan, los miedos y los deseos de los migrantes, las emociones de las mujeres con sida, el esfuerzo de las futbolistas y las boxeadoras. También ha hecho largometrajes de ficción y cortometrajes con temas culturales (como las mujeres que cantan boleros) y políticos (como el desarrollo del movimiento feminista y la desaparición de Alaíde Foppa).

Su llegada a la dirección del CUEC significó una bocanada de aire fresco para la comunidad, pues con dedicación y compromiso empezó a poner orden para ir construyendo la transición hacia convertirse en Escuela. Una de sus primeras acciones fue la de revisar si el personal adscrito al CUEC estaba cumpliendo con sus responsabilidades. Cuál no sería su sorpresa al descubrir la cantidad de “aviadores” que había: desde personajes famosos hasta trabajadores sindicalizados que cobraban y no laboraban. Empezar a poner orden le significó enfrentar una guerra sin cuartel. Sin embargo, la gran mayoría de la comunidad la respaldó. En especial figuras destacadas como Jorge Ayala Blanco, Mitl Valdez Reyes Núñez, Juan Mora y Mario Luna hicieron una carta denunciando las maniobras y difamaciones de ese nefasto grupito.

Pero, como dice el refrán, “hechos son amores, y no buenas razones”, y el hecho es que Maricarmen de Lara logró la transición del CUEC a la ENAC, sorteando las trampas y aguantando las agresiones de un grupito de resentidos, siempre acompañada del decidido apoyo de la gran mayoría de la comunidad. Esta cineasta, que considera que el cine es parte fundamental de la generación de conocimiento, ha logrado la hazaña de poner orden priorizando la formación de los profesionales del cine. Por primera vez 40 de los 46 estudiantes que terminaron ya sus créditos están en proceso de titulación.

Con la ENAC se cumple el sueño de Maricarmen de Lara de que la UNAM forme cineastas mujeres y hombres con el más alto nivel de calidad educativa, de cara a los problemas del mundo contemporáneo. Y como ella misma ha repetido, mostrar las injusticias y desigualdades, y sacudir conciencias, requiere desarrollar no sólo una visión crítica sino también creatividad y conocimiento. Como ella misma señaló: 

“Los profesionales del cine y del audiovisual enfrentan nuevos tiempos y nuevas exigencias, por lo que hay que innovar lenguaje y el discurso fílmico. Hoy el mundo ha evolucionado –vertiginoso y puntual– con las tecnologías de la imagen que transforman el intercambio de la información y la promoción del conocimiento a través de las imágenes y sus contundentes discursos. El cine es parte del conocimiento”. ¡Felicidades a la UNAM por haber tomado esta decisión!

La misión que se le encargó a Maricarmen de Lara ya ha llegado a buen puerto. Habrá que ver quién continúa con la tarea de formar al alumnado en los principios de la UNAM: libertad de pensamiento y de expresión, respeto y tolerancia. Refrendar, consolidar y fortalecer el compromiso social que Maricarmen de Lara ha asumido a lo largo de su vida, y que plasmó en su gestión, será la labor de quien llegue a ocupar la dirección de la ENAC. Maricarmen de Lara ha puesto la vara muy alta tanto con el trabajo que ha venido haciendo como con su talante prudente.