Revisión del Fonca: Oportunidad de oro

Al recapitular la participación política de los artistas de la danza en la coyuntura histórica actual sobre renovar las políticas culturales de México, cuyo detonador es la revisión del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), pueden encontrarse dos puntuales iniciativas hasta este momento:

1.- La consulta nacional, encuestada por Periplo Gestión Creativa, que saca a la superficie problemáticas como distribución equitativa de los recursos del Estado, directamente relacionada con el sistema hegemónico que el Fonca representa en el aspecto económico.

2. El Foro de reflexión y discusión de danza y artes escénicas, organizado por la Dirección de Danza UNAM, fortaleciendo la unión del sector de la danza para resistir y aportar a esta realidad de cambios en las políticas culturales.

El involucramiento honesto, agudo y sensible de bailarines, coreógrafos, maestros, investigadores, funcionarios, gestores y directores de compañías de danza fue notable en ambas iniciativas autónomas. La idea de descentralización del Fonca no fue mencionada de manera explícita en aquel coloquio, a diferencia de la claridad con que esa dependencia de gobierno la determinara para sus mesas de trabajo con los artistas, organizadas recientemente en Monterrey, Mérida y Ciudad de México.

Sin embargo, la descentralización en el arte –que sugiere una escala más amplia que la polémica en torno al Fonca– como propósito en sus dimensiones económica y cultural, sí estaba en el ambiente del foro realizado en el Salón de Danza del Centro Cultural Universitario, al que asistieron destacados coreógrafos como Nadia Lartigue, Claudia Lavista, Cecilia Lugo, Lidya Romero y Jessica Sandoval, entre otros. 

Por ejemplo, cuando el director del Centro de Investigación Coreográfica  Javier Contreras propuso tratar el tema de “condiciones laborales dignas para los artistas donde las becas serían un plus”, pero no el único medio para la producción artística, reveló que el asunto urgente de la política cultural mexicana está en revisar un sistema económico que retribuye mal al artista, y estimó al Fonca en su justa medida sin sobredimensionarlo.

En ese mismo sentido, la directora de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea Carmen Bojórquez planteó el “fortalecimiento del campo laboral” del artista, como una salida descentralizadora que no dependa del sistema de becas del Estado. 

Y de la misma manera –pero expandiendo hacia una escala aun mayor de orden socioeconómico–, Rubén Ortiz, codirector junto a jóvenes creadores de la agrupación La Comedia Humana, interpeló a la conciencia social de los asistentes, entre los que se encontraban estudiantes de danza de la Ciudad de México y Cuernavaca, al mencionar la precarización del trabajo como una problemática que no es exclusiva del arte.

Dejó claro que, para él, la meta es “elevar la discusión a los derechos de la cultura y las condiciones dignas del trabajo”, sugiriendo la responsabilidad política del artista actual. Por su parte, Elena Román, doctora en ciencias y humanidades para el desarrollo interdisciplinario por la UNAM, problematizó la definición clásica de trabajo que no corresponde a la naturaleza del trabajo del artista.  

Derivada del Fonca, la descentralización de la economía del arte diversificaría las actividades profesionales del artista, ajustaría la ley que las regule y las dignifique. ¿Y el modo becario de vivir del arte coexistiría con la figura de trabajador cultural que aún estaría por descubrirse y definirse? ¿O la beca es un trabajo?  

 

Aclaración sobre “María de mi corazón”

En la nota informativa del número pasado sobre el rescate de la película María de mi corazón, de Jaime Humberto Hermosillo, firmada por Columba Vértiz de la Fuente, apareció que la cinta fue censurada durante el gobierno de Luis Echeverría, cuando en realidad lo fue en el de José López Portillo. Y la foto que apareció de la actriz María Rojo no corresponde a ese filme, sino al del maestro Felipe Cazals, Las Poquianchis.cv-