El Brexit reeditará el caso “Windrush”

Si el Reino Unido opta por separarse de la Unión Europea mediante el “Brexit­ duro”, habrá consecuencias negativas en lo político, lo económico y lo social. Un organismo especializado alerta sobre el caso de menores de edad nacidos en territorio británico pero de padres europeos, que quedarían de inmediato en calidad de “indocumentados”… algo similar a lo que ocurrió con la “generación Windrush”, los habitantes de las excolonias británicas que llegaron a reconstruir el país después de la Segunda Guerra Mundial y a quienes no se les dio la ciudadanía.

Londres.- Cientos de miles de menores, hijos de personas con pasaporte comunitario, podrían quedar en calidad de indocumentados tras el divorcio de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE) y terminar por ser deportados en medio del caos generado por el Brexit y la falta de soluciones concretas de las autoridades británicas.

Un amplio informe elaborado por el influyente Centro Legal Coram (CLC) para la infancia concluyó el pasado 18 de marzo que los menores europeos podrían padecer la misma situación que los inmigrantes de la llamada “generación Windrush”.

Ésta fue una generación de más de un millar de inmigrantes que llegaron en el buque británico HMS Empire Windrush en junio de 1948 a Gran Bretaña, procedentes de excolonias británicas del Caribe, para radicar en el Reino Unido y ayudar a la reconstrucción del país tras la devastación de la Segunda Guerra Mundial. 

El Windrush es el símbolo de la primera etapa de inmigración caribeña a Gran Bretaña, periodo que duró de 1948 a 1971, y muchos de esos inmigrantes son conocidos como “la generación Windrush”. 

Esos migrantes de colonias o excolonias británicas tenían el derecho automático de asentarse en el Reino Unido. Pero pese a haber vivido y trabajado durante décadas en este país, muchos se vieron amenazados con la deportación, se les negaron la atención en el servicio nacional de salud, los subsidios públicos, las pensiones y hasta perdieron sus trabajos, pues no pudieron presentar comprobantes de que vivían legalmente en el país.

Ahora, el CLC advirtió que cientos de miles de niños europeos que viven en el Reino Unido podrían correr el mismo peligro que los inmigrantes de la “generación Windrush”, enfrentando un trato hostil de parte del Ministerio del Interior.

Se estima que al menos 900 mil niños de padres con pasaporte comunitario viven en el Reino Unido, y de ellos unos 285 mil nacieron en Gran Bretaña.

El organismo humanitario señaló que los niños en riesgo de quedar indocumentados son los que están en orfanatos, hogares de cuidado o los provenientes de familias vulnerables, quienes podrían quedar fuera del nuevo esquema de registros del Ministerio del Interior para ciudadanos europeos una vez que se haga efectivo el Brexit. 

El gobierno de Theresa May estima que entre 10 y 20% de todos los niños de padres europeos en el Reino Unido pueden quedar en calidad de indocumentados, en gran medida porque no tienen documentación o evidencia suficiente para determinar su residencia.

“Si sólo 15% de la actual población de niños de padres con pasaporte comunitario no logra regularizar su estatus antes de la fecha límite (por el Brexit), al menos 100 mil niños se sumarán a la lista de menores indocumentados de Gran Bretaña de la noche a la mañana, casi duplicando el número actual de niños indocumentados”, declaró Kamena Dorling, jefa de políticas y asuntos públicos del CLC.

El informe de ese organismo destacó que cerca de 5 mil niños europeos están separados de sus padres y se encuentran en orfanatos o en casas de cuidado.

Al respecto, el CLC instó al gobierno a que obligue a las autoridades municipales de Inglaterra y Gales a identificar a dichos menores para regularizar su situación tras el divorcio de la UE, previsto para 2020 o 2021.

Dorling explicó en el reporte que el esquema de regularización para niños y adolescentes europeos en el Reino Unido “es discriminatorio” y no toma en cuenta miles de casos de menores con problemas de aprendizaje, los que provienen de familias vulnerables o son huérfanos.

El centro especializado dio cuenta de 72 casos de niños europeos a quienes ha asistido para poder regularizarse tras el Brexit, y quienes, dijo, no cuentan con documentación o evidencia concreta acerca de cuándo llegaron al país.

El esquema de registros impuesto por el gobierno británico para los ciudadanos europeos obliga a todos los comunitarios a inscribirse en una lista para obtener el permiso de residencia una vez que se inicie el proceso del Brexit.

“Los niños y adolescentes (comunitarios) enfrentan un gran número de barreras y dificultades para obtener su residencia legal en el Reino Unido, esto se debe a decisiones políticas tomadas por el Ministerio del Interior al crear este sistema de registro”, destacó el reporte.

“Una falta de asesoría y asistencia legal exacerbará aún más estos problemas, y estamos muy preocupados por las consecuencias que ello pueda tener para los niños, ante la ausencia del derecho de apelaciones (ante los tribunales europeos) en el caso que el Reino Unido abandone la UE sin un acuerdo de salida”, agregó. 

El documento comparó la situación de potencialmente más de 100 mil niños europeos en Gran Bretaña, con la del millar de inmigrantes de la “generación Windrush”.

Según el CLC, el sistema de registros del gobierno, lejos de ser un proceso fácil y rápido como había indicado en el pasado la exministra del Interior Amber Rudd, es “burocrático”, puede llevar muchas horas y demanda evidencia y documentación muchas veces de forma confusa.

Menores infractores

El organismo teme también por los niños o adolescentes que hubieran cometido algún delito. “Los niños europeos en casas de cuidado o en orfanatos tienen más posibilidades de tener antecedentes penales que aquellos que fueron criados en familias con dinero y estabilidad emocional. Puede que hayan cometido algún delito. Y esto tendrá un impacto muy negativo a la hora de solicitar su residencia en el país”, explicó una de las autoras del informe, la investigadora Marianne Lagrue.

En ese sentido, el Ministerio del Interior británico indicó que los niños o adolescentes europeos con antecedentes penales serán considerados potencialmente “inelegibles” para obtener su residencia en el Reino Unido, aunque aclaró que las autoridades evaluarán “caso por caso”, teniendo en cuenta “toda la evidencia y documentación disponible”.

Otros niños europeos identificados como en riesgo de quedar indocumentados tras el Brexit son los que fueron víctimas de violencia doméstica o menores cuyos padres no tienen la evidencia y documentación necesaria para demostrar que llevan viviendo suficiente tiempo en Gran Bretaña.

Los niños comunitarios que no puedan demostrar haber vivido en el país el tiempo necesario podrían ser penalizados y terminarían con un estatus de “prerresidentes”, una categoría para ciudadanos europeos que han vivido en el país menos de cinco años.

“Los menores sin documentación podrían terminar con el estatus de prerresidentes cuando tal vez lleven en Gran Bretaña ocho o más años. Esto los deja en riesgo (de ser deportados)”, agregó el documento.

Otra categoría de menores europeos vulnerables a la deportación tras el Brexit son aquellos con derecho a obtener la nacionalidad británica, pero que no tienen los recursos financieros para conseguir la nacionalidad, que cuesta actualmente poco más de mil libras esterlinas (unos 25 mil pesos).

En ese sentido, el CLC pidió al gobierno suspender ese monto para todos los niños europeos que tengan derecho a obtener su nacionalidad británica.

Tras la publicación del informe, el Ministerio del Interior indicó en un comunicado oficial que está trabajando “muy de cerca” con las autoridades municipales y las partes afectadas “para proteger a los niños europeos vulnerables”.

“Ninguno de ellos será abandonado. Es por ello que estamos trabajando en conjunto con representantes de niños vulnerables, con alcaldías y autoridades municipales y otros expertos para asegurarnos de llegar a todos los afectados”, agregó el comunicado.

El caso Kent

El Brexit no sólo afectará a niños comunitarios, sino también a los menores británicos que viven en el condado de Kent, en el sureste de Inglaterra.

Ello porque, según las autoridades de Kent, en caso de que el gobierno británico no alcance un acuerdo de salida con la UE, más de un centenar de escuelas en ese condado inglés deberán suspender clases y cerrar sus puertas, a consecuencia de los embotellamientos de transportes de carga que habría en el puerto de Dover y sus ­alrededores.

Los maestros de Kent ya fueron informados que en el caso del “Brexit duro” –una opción cada vez más probable debido a la falta de acuerdos entre Londres y Bruselas– deberán suspender las clases y adoptar un rol de “protectores de niños”.

La advertencia se dio a conocer al mismo tiempo que el gobierno confirmó haber activado un programa de expertos del Ministerio de Defensa que trabajan en un búnker antinuclear para dar apoyo a la población en caso de un “Brexit duro”.

El planeamiento en caso de un Brexit sin acuerdo no estará en manos del gabinete, sino del Comité de Emergencias Cobra. Las autoridades del país crearon además el Operativo Redford, que permitirá desplegar hasta 3 mil 500 soldados para distribuir alimentos, combustibles y ­medicamentos en caso de severa congestión vehicular en Kent.

Las escuelas de ese condado fueron informadas de que podrían tener que cerrar sus puertas durante semanas y hacerse cargo de niños cuyos padres quedaron varados por el tráfico.