“El Caudillo” y las intervenciones de Estados Unidos

A partir de 1988, el historiador Enrique Pineda Gómez emprendió la investigación para documentar de manera fidedigna y a fondo el movimiento revolucionario encabezado al sur del país por Emiliano Zapata Salazar, general en jefe del Ejército Libertador entre 1911 y 1919.

Antropólogo y profesor del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Pineda Gómez acaba de publicar el estudio La guerra zapatista 1916-1919 (Secretaría de Cultura, INAH, Ed. Era. 449 páginas), tomo cuarto con once capítulos y epílogo que cierra la trilogía de sus libros anteriores: La irrupción zapatista. 1911, La revolución del sur 1912-1914, y Ejército Libertador 1915, publicados respectivamente en 1997, 2005 y 2015.  

En esta indagación revela aún más la injerencia permanente del vecino país del norte en el nuestro durante la Revolución mexicana, a través de un dato que sería decisivo para enfocar el trabajo del autor (oriundo de Taxco, Guerrero, donde nació en marzo de 1955), según explica:

“A mediados de 1911, el aparato de inteligencia militar de ese país Estados Unidos había terminado, casi por completo, las 27 tareas para actualizar el Plan de Guerra General de Estados Unidos contra México.

“Se trataba de planes para movilizar las tropas del ejército regular y navales para ocupar los principales puertos mexicanos y establecer un bloqueo total en el Pacífico y el Golfo de México; reportes de campo acerca de las fuentes alimentarias; planes para mover y abastecer a las tropas invasoras en el territorio nacional; estudios tácticos para las líneas de avance; monografías militares, mapas y reportes de líneas ferroviarias, así como un estudio detallado de las inversiones extranjeras que pudieran ser atacadas por la resistencia mexicana a la invasión.”

Es decir, abunda Pineda Gómez, cuando Porfirio Díaz controlaba la situación militar y los zapatistas apenas tenían cinco días de haberse levantado en armas, el ejército de Estados Unidos ya tenía listo el plan de invasión y ocupación de la república.

“Hacia el año de 1914, además, Estados Unidos había realizado centenares de intervenciones militares, por medio de operaciones abiertas o encubiertas. Según cifras oficiales hasta entonces los países atacados por Estados Unidos con mayor frecuencia fueron China, México y Nicaragua. En total, unos 86 años de agresiones militares solamente en esos tres países y también la usurpación de la mitad del territorio mexicano. Imposible no estudiar el papel de Estados Unidos en el año decisivo de la Revolución Mexicana.”

Así, un dato lo condujo a una información cada vez mayor:

“Al iniciar 1915, los almacenes del puerto de Veracruz tenían en existencias 1.4 millones de cartuchos y 1721 fusiles y carabinas. Después, los embarques procedentes de Estados Unidos proporcionaron al ejército de Carranza 25.3 millones de cartuchos y de 48 mil 744 fusiles y carabinas, entre otros materiales de guerra, recibidos sólo en el puerto de Veracruz y únicamente de enero a septiembre de aquel año.”

–Usted menciona varias intervenciones estadunidenses para apoyar a Carranza y eventualmente invadir todo México.

–Sí, en 1911, 1914 y 1916 por ejemplo, cuando no hubo sorpresa allá por la incursión villista en Columbus, porque tampoco el principal objetivo de la invasión yanqui fue el de castigar a Pancho Villa por esa acción. El secretario de Guerra de Estados Unidos, abogado Newton Baker, lo señaló en su informe anual de 1917.

“La intervención militar abierta o encubierta de los gringos operó sobre la Revolución mexicana desde sus inicios, pero en el periodo de las batallas decisivas inclinó la balanza a favor del carrancismo. Aparte, la invasión en 1916 tuvo un impacto decisivo sobre el reparto del mundo que efectuaron las grandes potencias de aquel tiempo.”

Cita una carta de Emiliano Zapata “al pueblo mexicano”, criticando la actitud servil de Carranza: “Más impúdico que Huerta, más desvergonzado que Santa Anna, cien veces más infame que Porfirio Díaz, (Carranza) ha solicitado él mismo la intervención extranjera; ha ido a pedir de rodillas al gobierno norteamericano que lo ayudara en su lucha contra Francisco Villa, al cual sabe que no puede vencer pues conoce su valor y es testigo de su heroísmo…”

–¿Cómo dio con estos documentos de las invasiones?

–No buscaba eso, sino los intereses económicos de Estados Unidos en México, y les pedí a los Archivos Nacionales de Washington me enviaran el precio por reproducir los documentos donde venía todo un estudio de las inversiones extranjeras aquí, pero como parte de la intervención militar en México.

“Es el Plan General de Guerra, actualización de 1911, unas 70 páginas que me enviaron por correo. O sea, los gringos tienen un plan permanente de invasión a México, desde aquella actualización de 1911.”

–Usted afirma que a Emiliano Zapata nadie le decía El caudillo del Sur…

–Nadie le llamó caudillo a Emiliano Zapata, ni sus amigos ni sus enemigos, mira: La primera vez que reiteradamente le dicen caudillo a Zapata fue el 16 de abril de 1919 en un manifiesto del general asesino Pablo González dirigido al pueblo de Morelos y dice: “Se murió el caudillo, la revolución ha muerto”. El término de caudillismo fue esgrimido por sus enemigos contrarrevolucionarios.