Con F de Fox en el Complejo Chapultepec

Aun cuando la utilización de la firma Gabriel Orozco (1963, México) puede ser un acierto de mercadotecnia artística, cultural y política, la sobrevaloración de su creatividad y su protagonismo como coordinador del proyecto Complejo Cultural Bosque Chapultepec confronta y contradice dos valores esenciales promovidos por el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO): la transparencia de la información y la inclusión de la diversidad.

Aparentemente en el nivel sólo de ideas, la propuesta de Gabriel Orozco se presentó el martes 2 durante la conferencia matutina del presidente. Al margen de la inquietud de escuchar en un acto de legitimación política –como son las conferencias matutinas– una propuesta que carece de datos concretos, tanto en su contenido como en su costo de producción, mantenimiento y término, lo que más sorprende es el silencio que mantuvieron tanto el artista como la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, respecto a un proyecto similar que publicó el controvertido arquitecto Alberto Kalach (1960, México) en un libro que, con el título de Atlas de proyectos para la Ciudad de México 2012, coeditó Conaculta (https://www.kalach.com/urbanismo#/atlas/). 

Reconocido por su concepto ambientalista de adecuar la arquitectura al entorno y sumamente criticado por construcciones como la Biblioteca José Vasconcelos y la Torre 47 en la Ciudad de México (CDMX) –un edificio enfrente del Bosque de Chapultepec, en Constituyentes número 47, que excedió los pisos permitidos y provocó la queja de los vecinos por el uso del inmueble (Proceso 1999)–, Alberto Kalach, después de afirmar en su Atlas… que el bosque “es sin duda uno de los espacios públicos más importantes y bellos de la ciudad”, propuso, entre otras acciones: integrar todo el bosque, rescatar el Panteón de Dolores, realizar una nueva infraestructura cultural y revalorar la Avenida Constituyentes.

Consciente también de la importancia vital que tiene el agua para la sostenibilidad de las ciudades, el arquitecto, además de proponer en su libro el rescate del Lago de Texcoco y algunos ríos y cañadas de la ciudad, intervino en 2010 con una exquisita arquitectura de jardines y plantas originarias, el entorno del Cárcamo de Dolores que se ubica en la segunda sección de Chapultepec. Construido alrededor de 1951, el Cárcamo visibiliza el Sistema Lerma-Cutzamala que abastece de agua a la Ciudad de México 

Sin diferencias notorias del proyecto de Kalach, las ideas de Gabriel Orozco se basan en revitalizar el Bosque de Chapultepec con un proyecto ambientalista y ecológico que reformule la accesibilidad y la interconectividad, tanto entre las cuatro secciones que lo conforman –un área de casi 800 hectáreas– como entre sus museos y ofertas culturales. 

 ¿Qué atributos encuentra AMLO en Gabriel Orozco para invitarlo como coordinador? Más allá del prestigio internacional de su firma, que podría utilizarse como un recurso para cambiar un poco la percepción negativa de la marca-país México, no se perciben saberes especializados para un proyecto como el de Chapultepec. ¿A qué arquitectos, urbanistas, diseñadores y artistas va a invitar Gabriel Orozco, a sus compañeros de la Galería Kurimanzutto o, inclusive, al arquitecto que la diseñó y que se llama Alberto Kalach?

Durante la gestión presidencial de Vicente Fox (2000-2006), Orozco y Kalach fueron sumamente apoyados, inclusive, con proyectos que todavía resultan muy cuestionables, como la citada Biblioteca Vasconcelos y el monumental esqueleto de ballena gris intervenido ahí con dibujos que cuelga en su interior, y por el que se la pagaron a Gabriel Orozco 3 millones de pesos más IVA.

¿Será que el arte, en la Cuarta Transformación, se escribe con F de Fox?