“Malintzin”

Un primer canal público sale de su impasse, después del nombramiento de su actual director a raíz del cambio de gobierno. Se trata de TV UNAM, que acaba de dar a conocer nueva programación en su llamada Temporada de Primavera.

En síntesis, estrena documentales elaborados en 2018 y se abren nuevos períodos de los programas de opinión, mesa redonda, ciencia y cultura existentes. No hay grandes quiebres, ni sorpresas; bastante continuidad en una carta programática que Armando Casas echó a andar y que renovó a la televisora universitaria. Persistencia de conductores y títulos, con algunas mejorías de estilo. 

Entre los estrenos está Malintzin, la historia de un enigma, una realización coproducida por TV UNAM, el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR), Fundación Miguel Alemán, Fundación UNAM, Claro video y AMX Contenido. El realizador español Fernando González Sitges dirigió y creó el guion en 1918.

Este video se clasificó como documental, pero en realidad es un largometraje que recrea la figura de Malintzin como una mujer indígena destacada, inteligente, esclavizada desde su adolescencia y que estuvo en el lugar indicado e hizo lo necesario para sobrevivir a la Conquista. Mediante su conocimiento de las lenguas, ella se volvió indispensable en las negociaciones llevadas a cabo por Hernán Cortés con los pueblos indígenas. Al relucir su parte mediadora, casi diplomática frente a los mexicas, el programa pretende reivindicarla y quitarle el estigma de traidora a su pueblo. La interpretación va a contrario sensu de las concepciones populares. El guion se apoya en los comentarios y datos ofrecidos por especialistas en el tema, escritores, historiadores e investigadores de la Conquista. Sin embargo, algo falla:

Hay demasiada insistencia en convertirla en heroína, en justificar sus acciones y en destacarlas como pilar de acuerdos, tratos y resultados. Al parecer nunca tuvo dudas, no fue presionada ni se sintió inquieta frente a las tropelías de los soldados españoles. Convierte así un mito de signo negativo en su opuesto; pero mito al fin.

La producción recurre a actores que escenifican pasajes del relato. La propia Malintzin encarna en una actriz correcta, pero cuya caracterización no la ayuda. Va bien vestida siempre, con trajes recién planchados, limpia aunque recorra a pie los enmarañados caminos de la selva.

Cortés y sus oficiales siguen la pauta estereotipada, y los indígenas son quizá la parte menos verosímil. Su arreglo, sus armas y su comportamiento provienen de los esquemas trillados. Si bien se pretende que sea un documental y no una escenificación teatral, en conjunto resulta más lo segundo que lo primero.

Todavía están muchas emisiones por estrenarse. Seguramente en varias de ellas podremos encontrar marcas novedosas. Digno es celebrar que se detenga la catarata de repeticiones.