Callas: “The Hologram Tour”

María Callas nació en Nueva York el 2 de diciembre de 1923, sólo cuatro meses después de que su familia de origen griego emigrara de Atenas a Estados Unidos, en busca del sueño americano. Murió en París el 16 de septiembre de 1977.

Maria Anna Cecilia Sofia Kalogeropoúlos era su verdadero nombre, tenía un talento sobrenatural para la música y el canto. Debutó muy joven, a los 14 años (1938) en el personaje Santuzza de Cavallería Rusticana de Mascagni, en Atenas, ciudad a donde habían regresado su madre y su hermana. Para poder ingresar al conservatorio de esa capital, la Callas mintió sobre su edad, dijo que tenía 16. Dos años después cantó en el Teatro Lírico Nacional de Atenas, Boccaccio o El príncipe de Palermo, opereta de Franz von Suppé; Fidelio, Tiefland y Cavalleria Rusticana.

Se presentó en el Auditorio Nacional el espectáculo Callas in Concert. The Hologram Tour, que consiste básicamente en una orquesta en vivo (microfoneada obviamente), la Orquesta Sinfónica de Minería, dirigida por el estadunidense Jerry Grant, quienes acompañan a la voz de María Callas grabada en conciertos en vivo hace más de cuarenta años, remasterizada con el fin de limpiar el sonido y eliminar la orquesta original, lo más novedoso: vimos entrar caminando a una figura en tercera dimensión de la Callas, un holograma laser de lo más convincente, una maravilla de la animación computarizada cuyos movimientos corporales estaban en perfecta sincronía con el canto y la música.

La empresa norteamericana Base Hologram trabajó durante varios años en la recreación de la imagen y la voz de la soprano, para que el público tuviera una experiencia lo más cercana a lo que fue presenciar uno de los conciertos de Callas; se interpretaron durante 90 minutos diversas arias de ópera del repertorio de la diva.

En México se dio este concierto en Chihuahua, Monterrey y Coahuila durante octubre de 2018.

El público del Auditorio Nacional se dividió entre los asiduos a la ópera y a la música clásica –que eran mayoría– y los jóvenes amantes de los gadgets y de la realidad virtual. Un espectáculo innovador, distinto, lleno de tecnología computarizada que, como siempre en estos casos, sirve para acercar la ópera al público no especializado.

Este tipo de espectáculos con algún artista en holograma ya se hacen en Japón y en Estados Unidos desde hace varios años. La gente sabe que es un holograma, que el artista no está ahí realmente, pero que su voz fue la auténtica, captada en algunos conciertos, lo cual tiene el plus de que no son varias tomas editadas sino una toma única, retocada, sí, pero grabada a la primera, lo cual nos permite tener una idea de cómo cantaba Callas en su época de plenitud.

Su carrera no duró mucho pues en 1965, a los 41 años, hizo su última función operística al cantar Tosca al lado de su compañero en muchas funciones y grabaciones, Tito Gobbi.

Las más importantes características de Callas fueron su innata musicalidad y su verdad escénica; sus dotes de gran actriz con las que encarnó personajes de manera excepcional, lo que le llevó a ser adorada mundialmente.