Aniversario luctuoso de Zapata

Con motivo del aniversario 100 del asesinato de Emiliano Zapata, medios radiofónicos, televisivos e impresos han destinado programas y textos para recordar al héroe campesino arteramente acribillado en la Hacienda de Chinameca el 10 de abril de 1919. Nuevos datos se agregan a lo mucho que se ha escrito y publicado sobre el dirigente morelense.

TV UNAM puso al aire el lunes 8 un capítulo denominado Emiliano Zapata, la fuerza de su imagen. Aunque no queda claro, al parecer se trata de una producción o coproducción con el Instituto Morelense de Radio y Televisión, ya que aparece el logo en la pantalla: K-IMRyT. En el documental, creadores, fotógrafos e historiadoras se refieren a la figura del líder y ponen el énfasis en las imágenes que le fueron tomadas. Asimismo, en cómo su personalidad ha servido de inspiración a múltiples pintores, escultores, artistas gráficos: la manera en que los muralistas Diego Rivera, Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros lo representan.

El programa busca el ángulo novedoso al sacar a la luz retratos que son poco conocidos, que permanecen en archivos públicos y privados, en toma cinematográfica de los años en que el jefe del Ejército del Sur entraba a caballo en las poblaciones conquistadas. El fotógrafo Adalberto Ríos asegura que la imagen de Zapata ha sido tan reproducida como la del Che Guevara.

Hoy son todas alabanzas al promulgador del Plan de Ayala. Se le reconoce la autenticidad de su pensamiento y su lucha. Cien años después contrasta con lo dicho en los periódicos de la época al día siguiente de su asesinato.

Los encabezados a ocho columnas y con tinta roja coincidieron en señalar que “Emiliano Zapata fue muerto en un combate” (El Demócrata). “Emiliano Zapata, el rebelde suriano, murió en combate” (El Pueblo) y “Murió Emiliano Zapata: el zapatismo ha muerto” (Excélsior). En notas subsecuentes también coinciden en motejarlo como Atila del Sur.  Días después los calificativos suben de tono: ladrón, violento, asesino.

Múltiples fotografías de su cadáver intentan que el mito no se propague, pues ya los campesinos hablaban de que Zapata vive, Zapata cabalga por las montañas del sur. A la luz del presente se ve que tal campaña no consiguió su cometido, pues todavía en ciertas regiones se dice que Emiliano Zapata existe.  En otras, que su legado sigue vivo.

En esos diarios, la traición del coronel Guajardo al líder campesino es presentada como una “hábil estratagema” para deshacerse del personaje molestia para el Ejecutivo. Lo cierto es que fue la única manera de liquidarlo, pues nunca se le pudo vencer en combate y nunca se sometió. Al general Pablo González se le da el crédito de haber ideado la manera de acabar con Zapata y haber rendido así un servicio a la causa de la paz y al gobierno de Venustiano Carranza.

Sólo que en historia “nadie sabe para quién trabaja”, a decir de Enrique Semo. Al asesinarlo lo convirtieron en un mártir, en una figura indestructible, en un ícono. En un símbolo de la honestidad, de la defensa de los trabajadores de la tierra.